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Ernesto Pérez Zuñiga

Ernesto es una persona con un corazón inmenso, no me refiero a la amabilidad con la que me atendió, lo bien que me trató o el gran rato que pasamos juntos, disfrutando de una rica cerveza, esto me lo demostró viendo el amor con el que trataba a su compañera de piso y de vida, su preciosa perrita Molly, gran protagonista también en este reportaje.

Una persona sencilla, atenta y con la que me hubiese quedado charlando el día entero, aprendiendo y disfrutando de sus palabras y manera de ser.

Soy un gran amante de los animales, siempre que puedo me encanta retratarlos junto a las personas con las que conviven, no me gusta llamarles dueños, puesto que no sabría decir con exactitud quién es dueño de quién.

Ernesto tiene un gran amor por los libros, la literatura en general y por Valle-Inclán en particular.

De los escritores defiende y respeta su trabajo como el oficio que es.

Este es Ernesto: 

Ernesto Pérez Zúñiga (1971) nació en Madrid, ciudad donde vive actualmente. Es licenciado en Filología Española por la Universidad de Granada, ciudad donde creció y en la que realizó sus estudios desde la infancia.

Como narrador es autor del conjunto de relatos Las botas de siete leguas y otras maneras de morir y de las novelas Santo Diablo , El segundo círculo, con el que consiguió el XVI Premio Internacional de Novela Luis Berenguer, El juego del mono, La fuga del maestro Tartini, por la que ganó la XXIV edición del premio de novela Torrente Ballester, y No cantaremos en tierra de extraños.

Entre sus libros de poemas destacan Ella cena de día, Calles para un pez luna, por el que recibió el Premio de Arte Joven de la Comunidad de Madrid, Cuadernos del hábito oscuro, y Siete caminos para Beatriz.

Escribe sobre viajes para medios como El País y sobre literatura para revistas como Cuadernos hispanoamericanos y Zenda. 

Nos recomenda este libro:

¿Por qué leer La lámpara maravillosa, de Ramón Valle-Inclán?

Es un libro diferente a los que se puede leer en la mayoría de los autores (incluso en la propia obra de Valle-Inclán). Sus páginas regalan una dosis concentrada de experiencia, sabiduría y belleza, que no para de crecer desde el principio hasta el final de la obra. No hay mejor autobiografía que esta: porque el autor concentra la esencia de su legado y, al hacerlo, nos abre las puertas al conocimiento del mundo. La lámpara maravillosa es un libro puerta, un libro espejo, un libro ventana, un libro alfombra voladora. Toca el más acá y el más allá. Tiene la cabeza en la luz y los pies en la sombra. Un libro iniciado e iniciador. Y ni su principio ni su fin tienen límites.

Aunque resulta siempre extraño y algo cantarín hacerlo, entre mis libros, recomendaría leer No cantaremos en tierra de extraños.

Quizá porque se trata de la aventura de dos perdedores de la historia que siguen luchando por encontrar el sentido a la vida, gracias a que siguen creyendo en los mismos valores que yo: amistad, amor, solidaridad, libertad, inconformismo. Y también en la literatura, por supuesto.