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Fernando Valladares: «Los ricos cada vez contribuyen más a grandes cataclismos»

Fernando Valladares: «Los ricos cada vez contribuyen más a grandes cataclismos»

En los últimos años el porcentaje de personas que más influyen en el cambio climático ha disminuido, son los ricos los que cada vez contribuyen más a «grandes cataclismos», lo que es una «manifestación de la desigualdad» existente, afirma a EFE el investigador del CSIC Fernando Valladares, quien acaba de publicar su ópera prima, La Recivilización.

En La Recivilización (Destino), un libro plagado de «optimismo fundamentado», Valladares expone su preocupación por la crisis climática, que comenzó en los años 90, cuando era tan solo un estudiante.

En su opinión, «los ricos cada vez son más ricos, cada vez contribuyen más a grandes cataclismos a escala gigantesca».

Hay «muchas» instituciones y sectores de la sociedad que saben cómo cuidar la naturaleza: «es muy duro reconocerlo, pero no se quiere hacer nada para revertir el cambio climático», añade en una entrevista con EFE.

El doctor en Biología y profesor de investigación del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) explica la idea de «supremacía» del ser humano ante el resto de los seres vivos y la propia naturaleza, porque «desde el Génesis en la Biblia hemos aprendido que podemos maltratar a quien sea porque nosotros somos la especie elegida».

En esta línea, Valladares defiende el concepto de «derecho propio de la naturaleza», como es el reciente caso del mar Menor, «aunque es simbólico, establece un marco de relación con una entidad no humana en la cual el respeto no es unilateral».

Sin embargo, el director del grupo Ecología y Cambio Global en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) se muestra «prudente» con respecto a la tendencia antiespecista, en el sentido de que «con algunas pasiones se pierde la referencia científica».

Según Valladares, la nueva ley animal puede afectar en la erradicación de las «especies exóticas invasoras», aunque es capaz de vislumbrar la buena voluntad de este tipo de acciones: «a veces contraargumento, otras matizo o incluso me uno a campañas animalistas».

Uno de los casos que destaca es el de las colonias de gatos, tal y como ha expresado el autor a EFE «muchos de ellos tienen niveles altos en cortisol porque no deben ser alimentados por los humanos».

En La Recivilización, Valladares también dedica unas líneas a las «creencias conspirativas», y señala que hay personas que han adoptado «el negacionismo como forma de vida» sobre todo a raíz de la pandemia.

«Cuando los oyes, enseguida te das cuenta de que han perdido la sensatez», subraya Valladares, quien ha sido acusado por estos grupos negacionistas de ser financiado por el «Nuevo Orden Mundial» (NOM) y teoría de la conspiración.

Pese a ello, también en el libro, Valladares expresa su tendencia por «la amabilidad, incluso cuando no te sale», de ahí que rescate el «Ubuntu», una filosofía sudafricana que consiste en la conexión entre los individuos por el interés colectivo.

Hay algo que preocupa aún más al investigador y que supone «una zancadilla» —palabra repetida en la obra— como son las «excentricidades» de grandes magnates de Silicon Valley: «sus viajes espaciales nos han costado a todos años de salud planetaria», asegura.

En la obra, Valladares analiza «desafíos para arreglar el mundo», como es el caso de los nueve gigantes dormidos «que se están despertando».

Algunos de ellos son la circulación atlántica, el bosque tropical del Amazonas o el permafrost, las «masas grandísimas de suelo congelado que al descongelarse liberan gases de efecto invernadero».

Según Valladares, la «única» solución con respecto a Doñana es «cerrar» pozos tanto legales como ilegales, ya que desde su punto de vista posponer la ley de regadíos es «intentar contentar a todo el mundo, lo cual es imposible».

Como activista de Rebelión Científica, cercana a Extinction Rebellion, la organización ambientalista tildada de «grupo terrorista» en la última memoria anual de la Fiscalía, pero más tarde considerado un error, subraya que «no había causas penales abiertas».

Para Vallares esto es un «acto reprobable», y afirma que es un mero «síntoma de la negación de la realidad» y considera que la «influencia» de los jueces es muy elevada y «no hay cabida para las personas inquietas e inquietantes».

Sobre la elevada contaminación por ozono troposférico, que según el informe de Ecologistas en Acción afectó al 96 % de la población en lo que va de año, señala que «supone un problema serio para la salud de las personas, de los ecosistemas y de las plantas», además pone énfasis en que la solución principal es hacer campaña en pro de las zonas de bajas emisiones (ZBE).

Como destacado divulgador científico y climático en redes sociales, dice que en unos años «volverá a sacar una obra con enjundia», mientras tanto espera publicar pequeños escritos en los próximos meses.

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