Un escritor suele encontrar materia literaria en tres fuentes: su propio pensamiento, sus vivencias y sus lecturas (que son vivencias y pensamientos de otros). Eso mismo hace Mathias Enard en su primera obra de no ficción, pero en lugar de maquillarlas con el argumento, expone sus fuentes para convertirlas en el objetivo del relato en sí. El escritor francés únicamente nos habla de sus lecturas, de su experiencia y también un poco de sus pensamientos.
La erudición es un rasgo que aparece en las novelas de Enard, pero aquí lo ocupa todo. La diferencia estriba en su focalización. El gran especialista en Oriente Medio apenas alude a ese universo, probablemente lo esté reservando para otro pétalo de esa rosa de los vientos que ha prometido. Porque este libro está dedicado al norte y con ello se refiere a la región de Brandenburgo y su corazón, Berlín. Su periplo desde Beelitz hasta la capital de Alemania marcará un cronotopo emocional donde la ciudad desplegará, gracias a sus lecturas, media historia del siglo XX.
Desde el Berlín cabaretero y experimental de principios de siglo, hasta su unificación a finales, en la ciudad han quedado señales de los hechos más luctuosos de Europa. Si el Museo Judío de Berlín, diseñado por Libeskind, forma en el plano una cicatriz, para Enard la ciudad aún mantiene muchas heridas abiertas.
Además del Holocausto judío, señala los años de gobierno comunista y los restos arquitectónicos que ha dejado. Especialmente sugerente es la atmósfera que describe en el abandonado hospital de Beelitz-Heilstätten, donde un joven Hitler se curó de sus heridas en la Gran Guerra y que luego sirvió consecutivamente a los soldados nazis y a los rusos para quedar abandonado tras la caída del Muro como un zombi en los límites del tiempo.
El melancólico título se acompaña del tono otoñal, tan apropiado, así como de la sombra de la amiga, de la que apenas se nos cuenta, pero que revolotea en la memoria de Enard a lo largo de todas sus páginas. El libro es mucho más erudito que emocional y, aun con todo, abandona la nostalgia para rememorar incluso acontecimientos cómicos, como una estancia anterior del autor, más joven y desenfadado.
El siguiente libro de la serie no ha aparecido ni siquiera en francés, idioma original de este autor políglota, que vive desde hace más de veinte años en Barcelona. Por sus palabras sabemos que recorrerá el este europeo, desde Venecia hasta Turquía pasando por esos Balcanes que tanto han padecido en el siglo XX. Intuimos que este libro es el primer plato de lo que puede convertirse en una memoria colectiva de la Europa contemporánea.
Quedan tres puntos cardinales por recorrer y, mientras tanto, este Norte se lee como se camina bajo la luz de octubre: sin prisa, dejando que cada calle y cada lectura convoquen a la siguiente. No sé si es un libro para verano, pero desde luego es un libro para todos los tiempos.
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Autor: Mathias Enard. Título: Melancolía de los confines: Norte. Traducción: Robert Juan-Cantavella. Editorial: Mondadori. Venta: Todos tus libros.


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