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Grandes regalos (III): Anoche, de Heena Baek, un libro acordeón

Grandes regalos (III): Anoche, de Heena Baek, un libro acordeón

Anoche, de Heena Baek, es un álbum en forma de acordeón en el que los protagonistas son muñecos de trapo con forma animal (una cebra, dos perros, un gorrión, una oveja, un zorro…) que protagonizan una retahíla navideña. A todo eso debe sumársele la “marca de la casa”: el talento artesanal y fotográfico de su autora, capaz de construir interiores y exteriores verosímiles, atmósferas virtuosas llenas de detalles en los espacios y de expresividad en los gestos de los personajes.

Hasta aquí, la descripción de la superficie, sumamente atractiva. Pero lo más interesante de Anoche, donde aflora su valor estético, es en la forma interna. Dicha forma es la propia de la comedia de costumbres, ejecutada con precisión e inteligencia. El marco popular (la retahíla, el encadenamiento de acciones) permite una imagen de vida de un edificio, consigue representar una comunidad de seres unida por los acontecimientos. Esa imagen de vida ofrece un retrato individualizado y figuras de reunión, que es el verdadero contenido navideño de una autora de la que no conviene olvidar, a este respecto, el exotismo de su origen (Baek es coreana, un país de escasa tradición cristiana).

"Es bienhumorado porque está lleno de efectos cómicos y porque muestra la cara imperfecta, “humana”, de los animales de trapo"

Dichas figuras de reunión mueven a sonrisa, ofrecen un espectáculo bienhumorado. Es espectáculo porque se ofrece al ojo con el máximo ingenio (las maquetas de Baek y sus encuadres fotográficos consiguen un efecto de realidad como el que perseguían los pintores holandeses con sus cajas de perspectivas para representar los interiores domésticos en el siglo XVII). Es bienhumorado porque está lleno de efectos cómicos y porque muestra la cara imperfecta, “humana”, de los animales de trapo.

Basta con ver los primeros pliegues del acordeón para comprender esta dinámica. En la primera “doble página” (el primer doble del fuelle) asistimos a un juego de plano/contraplano donde observamos la misma escena desde el interior y el exterior. En el apartamento 402 los señores Perro han decidido ponerse unos calcetines de lana antes de interpretar villancicos al piano. El eje de la ventana (vista desde uno y otro lado) permite “coser” ambas escenas y descubrir que el despegue de un gorrión posado en las cuerdas de tender provoca la caída de uno de los calcetines de lana. Baek se sirve de la presencia del abeto navideño, visto desde uno y otro lado de los cristales, para asegurar la comprensión del raccord o continuidad, lo que unido al efecto prodigioso del vuelo del gorrión (el muñeco suspendido en el aire), construye una escena espléndida, una primera “figura de reunión” (dentro/fuera).

Al doblar el fuelle y acceder a la siguiente página, descubrimos un tercer protagonista, la señora Oveja, del apartamento 202, que pasea por la calle en dirección a su casa. El observador atento ve cómo, suspendido por la magia de la instantánea, el calcetín que acaba de desprenderse aún no ha caído del todo, se precipita manso varios metros por encima de la vecina. De nuevo una figura de reunión, un juego sutil, muy elegante, de agudeza visual, que en este caso une a los protagonistas en el eje vertical (arriba/abajo). Este pequeño ejemplo muestra la destreza compositiva de Baek, su capacidad para narrar, para mostrar la simultaneidad, a través de recursos visuales.

"Baek muestra a los excéntricos y verosímiles habitantes de su edificio y el doble del acordeón permite seguir la peripecia compartida de una singular noche navideña"

A eso se incorporará el encadenado de causas y efectos (la pérdida del calcetín enojará a los señores Perro, cuyos ladridos ponen patas arriba el vecindario) y, gracias a éste, la exploración del edificio y la articulación de episodios de buen humor (un zorro hambriento invitado a cenar por una cabra blanca, que le sirve sopa de musgo; conejitos que salen volando del susto por los ladridos ante la mirada de la “niñera” (una pata) que los cuida; el calcetín recobrado por un motivo cómico inesperado; el absurdo entrañable de una cebra haciendo patinaje sobre hielo…). Baek muestra a los excéntricos y verosímiles habitantes de su edificio y el doble del acordeón permite seguir la peripecia compartida de una singular noche navideña. Se diría que Baek comprende esta fiesta desde la distancia, sabe representarla con la música acompasada de la reunión de lo dispar, de la convivencia en el tiempo y en el espacio.

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Autor: Heena Baek. Título: Anoche. Editorial: Kókinos. Venta: Todostuslibros.

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