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Hacer felices a los demás desde la ficción: Rental Family

Hacer felices a los demás desde la ficción: Rental Family

Seguramente que muchas de las personas que lean este artículo recordarán la película española Familia (1996), tan distinta de otros títulos de corte más social que vendrán a continuación en la filmografía de Fernando León de Aranoa. En ella se relataba la historia de Santiago (Juan Luis Galiardo), un hombre maduro que decidía contratar a un grupo de actores y actrices para que se hicieran pasar por su familia en el día de su cumpleaños. La originalidad del tema de la película llevaba a considerarlo como impensable fuera de los límites de la ficción. No obstante, se trata de algo tan real como contemporáneo, reflejo y síntoma de la sociedad de la que formamos parte. En Japón, donde la cultura obliga a esconder los sentimientos y la ciudadanía debe ceñirse estrictamente a lo que dicta la norma, se hace todavía más evidente esa necesidad clandestina de saciar determinadas necesidades afectivas y censuradas de cara a los demás.

"De forma progresiva irá comprendiendo que con su intercesión logra una satisfacción sincera y profunda en los clientes"

De todo ello trata el sorprendente film actualmente en cartelera Rental Family. Su protagonista y productor, Brendan Fraser, después de sobrecogernos con su arriesgada interpretación en The Whale (La ballena, Darren Aronofsky, 2022) —papel por el que obtuvo múltiples premios, incluyendo el Oscar al Mejor actor—, inició una carrera ascendente con papeles dramáticos alejados de los acostumbrados en su filmografía previa —caracterizada por personajes humorísticos (George of the Jungle, 1997) o protagonistas de un cine de evasión y ligero (la saga The Mummy)— que le dieron popularidad. Fuera de esta visión quedan sin embargo algunos títulos como The Quiet American (2002) o Crash (2005). Su recuperación como actor y el merecido reconocimiento interpretativo le ha llevado a participar en proyectos como Killers of the Flower Moon (Los asesinos de la luna, Martín Scorsese, 2023) o el que aquí tratamos, donde interpreta a Phillip, un actor estadounidense residente en Japón, quien tras asumir distintos papeles carentes de calidad en distintos proyectos —incluyendo un anuncio nipón bizarro de corte caricaturesco que nos recuerda a otros protagonizados por Arnold Schwarzenegger o Bruce Willis— comienza a interpretar personajes que no precisan de un público televisivo o cinematográfico sino de personas que necesitan creer realmente en sus personajes para ser felices. En un principio, al bueno de Phillip le resulta extraño e incluso poco ético aceptar este tipo de retos para la agencia que quiere contratarle, pues lo considera un engaño —consensuado o no por el cliente—. Es decir, la mentira aceptada por el espectador acaba convirtiéndose en una mentira dentro de las vidas de personas reales. No obstante, de forma progresiva irá comprendiendo que con su intercesión logra una satisfacción sincera y profunda en los clientes. Su primer trabajo será, por ejemplo, hacerse pasar por el novio de una chica con la que se casará de cara a su familia, mientras ella en realidad tiene una pareja secreta de su mismo sexo que no sería aceptada por su entorno ni por la sociedad. Así, esta clase de inusuales trabajos harán que Phillip se vaya sintiendo bien —hasta el punto de rechazar una jugosa suma para interpretar el papel en una serie convencional y que su representante le ofrece en un momento dado—.

"Su vida parece también requerir una cierta empatía por parte de los demás"

El personaje de Phillip de alguna manera conecta con estos clientes, dado que su vida parece también requerir una cierta empatía por parte de los demás. Vive fuera de su país solo en un apartamento, teniendo como principal entretenimiento en su vida rutinaria la observación de las vidas de otras personas, que puede ver habitando los pisos de un edificio vecino —algo así como el personaje de Jeff en La ventana indiscreta (Alfred Hitchcock, 1954), aunque con una forma menos perversa de voyeur—.

En el proceso de creación del personaje, Fraser hubo de aprender japonés mediante un estudio basado en tutoriales e incluso valiéndose de un coach del lenguaje, hasta el punto de interiorizarlo a la perfección: “Descubrí que una vez dejé de hablar japonés de forma fonética y mecánica y aprendí de verdad el significado de las palabras en las frases que estaba diciendo, todo encajó de alguna manera”. En este sentido, el actor quita importancia a esta labor, poniendo en conocimiento el proceso de aprendizaje de Akira Emoto, uno de los secundarios del film y leyenda viva del cine japonés, quien con 79 años “aprendió más inglés para interpretar su papel” de lo que el americano aprendió japonés. La forma en que ambos se comunicaron para el rodaje de las escenas que tenían en común —cruciales en el film— no dejó de ser bien particular, porque ni Fraser hablaba japonés ni Emoto inglés, hablando ambos “una especie de versión del idioma del otro”. De este modo, encontraron “una forma de conectar en la que el diálogo no importaba tanto”. Emoto interpretará a una vieja gloria del cine nipón, el cual comienza a ser acuciado por la enfermedad del alzheimer, interpretando Phillip el papel de un periodista que acude a su casa interesado en hacerle una entrevista como repaso a su trayectoria.

"Rental Family supone todo un cuestionamiento hacia determinadas convenciones"

Del mismo modo, destaca la interpretación de Shannon Gorman en el papel de Mia Kawasaki, una niña que precisa del apoyo de un padre al que nunca ha visto, a fin de pasar la prueba de acceso a un prestigioso colegio. Phillip será contratado por la madre de la niña para que se haga pasar por ese padre ausente, con lo que poco a poco irá surgiendo una relación de cariño mutuo, con el consiguiente dilema: ¿hasta qué punto puede alguien en una posición como ésta separar sus afectos de aquellas personas a las que debe ligarse de una u otra manera sentimentalmente? Phillip acabará defendiendo la necesidad de lograr la felicidad de estas personas, poniendo este fin por encima de él mismo y de la propia empresa para la que trabaja, a la que acusará de hipócrita por querer marcar distancias con los clientes tras haber posibilitado una serie de lazos sentimentales tan importantes entre sus trabajadores y sus clientes.

Rental Family supone todo un cuestionamiento hacia determinadas convenciones y un toque de atención a nuestros sentimientos o emociones, cada vez más enterrados por una sociedad fría y deshumanizada.

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