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Humphrey Slater: hereje del Comintern

Humphrey Slater: hereje del Comintern

La Guerra Civil trajo a España a Hemingway, a Dos Passos, y a tantos otros extranjeros ansiosos por vivir lo que parecía la última guerra romántica entre dos concepciones antagónicas del mundo. Uno de ellos, casi desconocido, fue Humphrey Slater.

Para Gerald Brenan, Humphrey Richard “Hugh” Slater es un personaje que aparece de la nada en medio de la Málaga republicana del verano de 1936. Si a Brenan le pareció un ser extraño en ese ambiente, imagínense qué podrían pensar los milicianos de un inglés bien parecido, alto, rubio y bien vestido, que decía ser periodista y que, además, era comunista.

A don Gerardo no le resultaba del todo desconocido: ambos habían coincidido años atrás en ambientes intelectuales londinenses vinculados a las tertulias de Virginia Woolf. Sin embargo, el cambio que percibe en él es radical. Lo describe como un joven que ha renegado de la frivolidad de su vida anterior para entregarse, con un fervor casi religioso, a la causa comunista: “empapado de una beatería reminiscente del clérigo joven que acaba de encontrar a Dios”. Resulta revelador sobre su psicología el comentario que Slater le hace a Brenan tras narrarle que ha presenciado ejecuciones durante su viaje por la costa: “Descubro que los cadáveres llegan a importar menos de lo que pensaba… se llega a verlos dentro de un contexto”.

"Humphrey Slater llega a España en 1936 como periodista ligado a la Internacional Comunista, para incorporarse poco después al batallón británico de las Brigadas Internacionales"

Málaga, durante esos días, era una ciudad de asesinatos, incendios y asaltos a casas señoriales. Protegidos por su nacionalidad, una pequeña colonia de extranjeros será testigo de esos meses de locura, dejando escritos que, a pesar de la subjetividad, nos ayudan a comprender mejor la barbarie de aquellos momentos. Entre ellos destacan Brenan y su esposa, Gamel Woolsey, autora de El otro reino de la muerte; el antiguo cónsul americano Edward Norton, con Muerte en Málaga; o Sir Peter Chalmers, autor de Mi casa de Málaga.

Entre todos ellos aparece Slater. Un antiguo estudiante de Oxford devenido en revolucionario profesional que pasará una noche en la casa de los Brenan y acompañará al autor de El laberinto español durante una breve visita al frente.

Nacido en 1906 en Inglaterra, se crio en Sudáfrica en el seno de una familia acomodada. Pintor vanguardista de relativo éxito en Londres, a finales de los años veinte toma dos decisiones trascendentales: se casa y se afilia al Partido Comunista. Ya militante, aprende idiomas, viaja por Europa, pronuncia mítines, escribe manuales de táctica revolucionaria y destroza la figura de Hitler en el museo de cera de Madame Tussauds en 1933.

Humphrey Slater llega a España en 1936 como periodista ligado a la Internacional Comunista, para incorporarse poco después al batallón británico de las Brigadas Internacionales. Sus crónicas desde Madrid, Alicante, Valencia o Málaga presentan el conflicto como una lucha entre el bien y el mal. Está plenamente convencido del lado en el que debe estar y quiere mostrárselo al mundo. Participa en batallas decisivas como las del Jarama, Brunete o el Ebro.

"Los horrores de la guerra lo llevan a replantearse sus posiciones ideológicas. Ya de vuelta a su país, funda junto a George Orwell la revista Polemics y es expulsado del Partido Comunista"

Los horrores de la guerra lo llevan a replantearse sus posiciones ideológicas. Ya de vuelta a su país, funda junto a George Orwell la revista Polemics y es expulsado del Partido Comunista por su deriva hacia posturas cada vez más críticas con la doctrina oficial, para acabar, junto a otros escritores ingleses como Koestler, Auden o Spender, siendo abiertamente antiestalinista.

Tras la Segunda Guerra Mundial publica su primera novela, Los herejes, que se ambienta en los inicios de la guerra en la ciudad de Málaga. Una denuncia de los fanatismos engendrados por el pensamiento utópico a través de una historia inspirada en su experiencia en nuestro país.

Su segunda novela, El conspirador, sería llevada al cine en 1949 con Elizabeth Taylor, en su primer papel como adulta, y Robert Taylor: la historia de un espía comunista que debe traicionar a su esposa para ser fiel a sus ideales. Toda una confesión llevada a la ficción en los inicios de la Guerra Fría.

"¿Cuándo el comunista reniega de su fe política y se convierte en feroz antiestalinista? No lo sabemos con certeza, pero parece que su experiencia en Málaga tuvo un papel clave"

Después, su rastro se diluye. Informes del espionaje británico lo sitúan en el sur de España en 1958, tras pasar por Madrid, donde parece que se alojaba habitualmente en el Hotel Palace, y también por Barcelona. Allí se pierde su pista. Nunca se encontró su cadáver ni se halló ninguna evidencia concluyente sobre su final. Simplemente, desapareció para siempre.

¿Cuándo el comunista reniega de su fe política y se convierte en feroz antiestalinista? No lo sabemos con certeza, pero parece que su experiencia en Málaga tuvo un papel clave. Allí empezó a resquebrajarse su fe. Allí comenzó el camino hacia la herejía. Como escribiría Orwell tras la entrada de las tropas franquistas en la ciudad, aquel episodio sembró en su mente “las primeras y difusas dudas sobre esta guerra, en la que, hasta entonces, distinguir entre lo bueno y lo malo había sido tan maravillosamente simple”.

Isaiah Berlin situó a Slater junto a Koestler entre quienes supieron retratar el verdadero rostro del comunismo. Niall Binns lo incluye en la nómina de escritores que, tras su paso por España, se convierten en críticos del totalitarismo soviético. Tuvieron que pasar más de sesenta años para que se publicaran sus dos novelas en castellano, fragmentos literarios de una vida intensa que ayudan a comprender mejor los momentos más oscuros del siglo XX.

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