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Imágenes sin salida

Imágenes sin salida

España está a punto de tocar el cielo en Johannesburgo. Es la final del Mundial, las calles están vacías, el país entero entregado al televisor. Pero hay dos hombres que no ven el partido. Han decidido entrar en un chalet, coger el dinero y salir antes de que el árbitro pite el final.

En este Making Of, Pablo Caldera explica cómo escribió Lo nunca visto (Lengua de Trapo).

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En julio de 2010 yo tenía trece años y un gato. La noche del 11 de julio se perdió en casa de mi abuela. Sabíamos que estaba en algún armario, escondido en una caja de zapatos o entre sacos de pienso, pero no hicimos nada por buscarlo. España jugaba la final del Mundial. Yo estaba nervioso por España y por el gato. El berrido colectivo con el gol de Iniesta fue tal que el gatito, asustado, salió de su escondite y llegó corriendo al salón. Lo cogí (era tan pequeño que cabía en una palma de mi mano) y celebré el gol también con él.

Cuando me propusieron escribir un “Nuevo episodio nacional”, la imagen del gato vino a mi cabeza. El gato que desaparece mientras los demás atienden a la televisión, nerviosos, al unísono. Y pensé que, si iba a escribir sobre la noche más mágica de la historia del deporte español, tendría que hacerlo en negativo. Eso pasaba por escoger a quienes decidieron no mirar, no atender. Un gesto de disidencia futbolística que es, en realidad, profunda iconoclastia. La obsesión por el fuera de campo me llevó a no contar finalmente el partido, a darlo por hecho y a evitar la emoción futbolera, tan difusa como literariamente manejable.

"¿De qué va la novela? De lo que ocurre cuando millones de personas miran una imagen a la vez. El mundo se para, dicen, y entonces dos personajes aprovechan esa libertad para buscar justicia"

Cuando me preguntan de qué va la novela, respondo que es un texto sobre imágenes. No tanto sobre fútbol (su mecánica, sus leyes) sino sobre ver fútbol. El acto de ver parece más simple que la táctica futbolística, pero, uno no es nada sin lo otro. El mejor futbolista es aquel que conquista la mirada de los rivales, y se anticipa. Lo hace el delantero con el portero (y viceversa), lo hace el defensa, y sobre todo el mediocentro. De un tiempo a esta parte, los futbolistas han empezado a encarnar a la perfección la figura del personaje de masas que se acopla a su imagen: sus gestos al celebrar los goles, sus exageraos piscinazos, sus susurros a los compañeros. Lo hacen porque se saben vistos, vistos por millones.

¿De qué va la novela? De lo que ocurre cuando millones de personas miran una imagen a la vez. El mundo se para, dicen, y entonces dos personajes aprovechan esa libertad para buscar justicia. O algo así.

"Aunque era muy pequeño como para acordarme, para mí ese es el desquicie de la crisis económica de 2008: todo empezó a cerrar, a vaciarse, y la ciudad estaba más disponible que nunca"

Porque casi nunca voy al estadio, porque el fútbol lo veo por la tele, me parecía lógico que la novela estuviese contaminada por el veneno de las imágenes. Está ubicada en un pasado no muy pretérito, pero sí suficientemente pasado, como los años 2010 y 2012. En 2010 llegó el apagón analógico que puso fin a todas las señales de televisión tal y como las conocíamos —¿os acordáis de la TDT?—, se estandarizaron las pantallas de plasma y los smartphones. Pero todos esos nuevos aparatos convivían aún con dispositivos que hoy ya consideramos obsoletos, añejos. Los personajes de la novela también están en un “entre” tecnológico. Se mueven por espacios que son reconocibles, pero ajenos. Aunque era muy pequeño como para acordarme, para mí ese es el desquicie de la crisis económica de 2008: todo empezó a cerrar, a vaciarse, y la ciudad estaba más disponible que nunca. Pero, lejos de despertar el disfrute o el fetichismo, la sobriedad urbana inquietaba.

Dicen que para escribir (o para sacudirse la ansiedad por hacerlo) viene bien pasear. La novela está plagada de paseos digitales. He utilizado el archivo de Google Street View para recordar la ciudad que fue. Así que, al igual que los personajes, yo también me he empapado de imágenes para escribirla. Y descubrí, en el camino, que toda imagen es un callejón sin salida.

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Autor: Pablo Caldera. Título: Lo nunca visto. Editorial: Lengua de Trapo. Venta: Todos tus libros.

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