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Insumisa: memoria en blanco y negro

Insumisa: memoria en blanco y negro

Nació en 1902 y murió en 1931. Era judía, intelectual, burguesa e idealista. Ejerció el periodismo y estudió filosofía. Se casó con el poeta Aleksandr Yaroslavski y murió fusilada en el primer campo de concentración del Archipiélago Gulag soviético. Poco antes de morir había apedreado al verdugo de su marido. Se llamaba Yevguenia Yaroslávskaia-Markón y su vida fue apagada demasiado pronto.

La historiadora Antonina Sotchina tiró del hilo al mostrar fotografías de varios deportados del primer campo del Gulag. Una mujer seria, con el gesto desafiante, batía un duelo secreto con la cámara. No había cumplido aún 30 años y estaba condenada. En su gesto se vaticinaba el espíritu guerrero que encarnó en su juventud. Una mujer que no dejó nada a medias: ni el amor ni el activismo político.

Armaenia es la editorial que rescata y compila en un único volumen la autobiografía de Yevguenia. El título, Insumisa, está acompañado de varios documentos desclasificados y estudios sobre su figura y relevancia. La obra, traducida por Marta Rebón, llega este mes de mayo a las librerías.

"Yevguenia amó apasionadamente la ideología bolchevique y se decepcionó del comunismo"

Cuatro meses antes de morir, Yevguenia puso punto final a su autobiografía manuscrita en 39 densos folios. La obra parecía destinada a fenecer entre los múltiples archivos y documentos que envejecían en el Servicio Federal de Seguridad de Arjánguelsk hasta que Irina Fliegue (directora del Centro de Investigación e Información Memorial de San Petersburgo) se empeñó en rescatarla del olvido. Al manuscrito recién descubierto le sucedió una búsqueda, la de la documentación judicial que sostuviera la historia, que tejiera los mimbres de este retrato en blanco y negro.

El texto comienza con una advertencia al lector sobre la franqueza de lo escrito. Sinceros son quienes van a morir. Su padre fue bibliotecario y profesor. A ella le fascinaba la Edad Media (llegó a matricularse en Historia). Su infancia acomodada le provocó sueños de pobreza. Soñó su futuro como una renuncia de sí misma, de su formación y su procedencia burguesa. Abrazó la revolución abandonando la intelectualidad y la vida de privilegios. En el liceo se fue convirtiendo en una ingenua revolucionaria, lo que causó su expulsión.

Antes de cumplir 15 años participó activamente en la revolución de 1917 (ayudó a subsistir a presos comunes de las cárceles de Moscú), se afilió poco después al Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia. Hay en su adolescencia episodios de autoagresión: pasó hambre convencida de que el ayuno extremo mortificaría su espíritu.

Yevguenia amó apasionadamente la ideología bolchevique y se decepcionó del comunismo (lo que le llevó a dejar sus estudios de Arte Dramático). En esta obra póstuma rompe la idea del paraíso socialista que estaba unido a la Rusia soviética. Estudió Filosofía y tras graduarse se casó con el poeta Aleksandr Yaroslavski (cercano a círculos anarquistas). Disfrutó con él del amor y la creación literaria común. Estos “días de vino y rosas” podían haberse truncado por el accidente que sufrió Yevguenia al caerse a las vías del tren, lo que provocó la amputación de ambos pies.

"Insumisa es la memoria de la parte gris de la sociedad rusa del primer tercio del siglo XX, la descripción del entramado que sostiene el lumpen, muy alejado del decorado que podría aportar una producción cinematográfica"

En sus viajes por Europa, Yevguenia estudió el envés de las sociedades berlinesa y parisina: las tabernas, el mundo criminal, la prostitución, los vagabundos… A su vuelta a Leningrado, Aleksandr es detenido y Yevguenia se sumerge en el mundo del hampa: comienza a robar.

De vez en cuando la narradora interrumpe el relato interpelando al lector de modo directo, como en las primeras líneas del texto. Yevguenia fue toda su vida (como ella misma se definió en estas páginas) insumisa, sin partido, sin Dios y sin ama. Desarrolla una carrera como ladrona que sólo se ve interrumpida por su detención y deportación a Siberia. Los últimos días de su libertad los pasó echando las cartas y leyendo la buenaventura a quien pudiera pagárselo.

Insumisa es la memoria de la parte gris de la sociedad rusa del primer tercio del siglo XX, la descripción del entramado que sostiene el lumpen, muy alejado del decorado que podría aportar una producción cinematográfica. Es Insumisa un viaje a la oscuridad en primera persona. Un viaje por la historia de una mujer rebelde, sometida en una cárcel soviética que dejó atrás, en 39 cuartillas, sólo su memoria convertida en palabra y sangre.

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Autora: Yevguenia Yaroslávskaia-Markón. Título: Insumisa. Editorial: Armaenia. Venta: Amazon, Fnac y Casa del libro

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