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Karl Marx, vivito y coleando en el siglo XXI

Karl Marx, vivito y coleando en el siglo XXI

¿Cómo sería el Karl Marx del siglo XXI? Según Juan Manuel Aragüés y Luis Arenas, editores del libro Marx contemporáneo, no muy diferente del Karl Marx del siglo XIX. Yo me lo imagino en Twitter y hasta con cuenta de Tiktok. Competiría con Noam Chomsky y Thomas Piketty, discutiría con Kanye West y Donald Trump. Karl Heinrich era una máquina de criticar y creo que la habría gozado con tanta red social y con esta abundancia de plataformas para exponer nuestros pensamientos que tenemos en la actualidad.

"En 2018 se celebró el segundo centenario de su nacimiento y este hecho, lejos de pasar desapercibido, ha avivado la llama de su pensamiento"

Marx necesitaba una revancha después de las pésimas adaptaciones de su legado que hicieron en 1917 y 1968, y Plaza Valdés se la ha dado con esta obra. Ni el fracaso del mayo parisino ni la caída del Muro de Berlín han podido con él. En 2018 se celebró el segundo centenario de su nacimiento y este hecho, lejos de pasar desapercibido, ha avivado la llama de su pensamiento. ¿Por qué no terminamos de enterrarlo? Quizás porque es demasiado poliédrico, tiene demasiadas aristas como para desaparecer, como sí lo han hecho otras teorías más uniformes y monolíticas. En Marx contemporáneo, el filósofo alemán es analizado por 11 autores. Después del necesario prólogo de los editores, argumentando —por si fuese necesario para alguno — la vigencia de los textos de Marx —y también de Engels—, nos enfrentamos a 13 textos —cada uno de los editores escribe uno— divididos en tres bloques temáticos: Ecos, aspectos y espectros: Marx entre (Nos)otros; Políticas de la subjetividad; y Marxismo y feminismo: un diálogo en marcha.

«Ya no podemos creer, como los marxistas de antaño, que el capitalismo vaya a engendrar por sí mismo una formación social superior, ni tampoco que haría falta esperar a la revolución política para iniciar el trabajo de reinstitución de la sociedad«. (Christian Laval)

"La irrupción de nuevos modelos económicos basados en la tecnología está acabando con la idea de que solo el trabajo vivo es creador de valor y plusvalía"

Si Christian Laval centra su texto en la utopía y en su valor actual, Pierre Gadot dedica su capítulo a la comuna, cuestionando cómo debe desarrollarse una revolución: hacia la centralización del poder del Estado o al autogobierno. Este debate que propone se antoja muy necesario ante el hundimiento del capitalismo al que asistimos, y después de la mala experiencia del comunismo soviético. Francisco José Martínez examina a Marx en el contexto de España y de América Latina. Suena resultona y vigente aquella frase de Marx: «En España todos los partidos, con igual obstinación, arrancan del libro de historia nacional cuántas hojas no han escrito ellos mismos». Parece que nos tenía bastante calados.

«Tanto en el orden de la captación cuantitativa (parte del PIB, rentabilidad financiera) como en el de la captación cualitativa (movilización de los trabajadores asalariados), el capitalismo neoliberal ha caído en el delirio de lo ilimitado«. (Frédéric Lordon)

"¿Acaso Marx trabajó en alguna fábrica? No, pero ello no es inconveniente para que, sin ninguna duda, forme parte del movimiento obrero"

En la segunda parte del libro, «Políticas de la subjetividad», es donde los editores de esta obra incluyen sus textos. Luis Arenas analiza cómo ha evolucionado la teoría del valor-trabajo después de la caída del fordismo, en una sociedad en la cual el hombre ha dejado el trabajo a las máquinas. La irrupción de nuevos modelos económicos basados en la tecnología está acabando con la idea de que el trabajo vivo es el único creador de valor y plusvalía. Solo hay que ver los datos de compañías como Instagram, que tenía 13 empleados cuando Facebook pagó por ella 10.000 millones de dólares. Juan Manuel Aragüés alerta en su artículo sobre la trampa de la identidad, que impide a alguien fuera de ella luchar en ese ámbito. Este profesor de filosofía pone un ejemplo demoledor para dar una paliza y media a los nazis de la identidad: «¿Acaso Marx trabajó en alguna fábrica? No, pero ello no es inconveniente para que, sin ninguna duda, forme parte del movimiento obrero, de la clase obrera».

El libro termina con un tercer bloque —pienso que demasiado corto— muy interesante sobre la relación entre marxismo y feminismo, en muchos casos no muy diferente a la que establece con el capitalismo; y es que ambos modelos económicos se han dado la mano para perpetuar la división sexual en el trabajo. Silvia L. Gil firma uno de los textos más enriquecedores de Marx Contemporáneo.

«¿Cómo se han dado las relaciones entre marxismo y femenismo? Igual que sucede con el psicoanálisis, el feminismo mantiene una relación de amor-odio con el marxismo. Amor porque el marxismo permite un profundo análisis sobre las relaciones de dominación en el capitalismo; de odio porque el diálogo siempre ha sido desigual: el feminismo es sistemáticamente subordinado». (Silvia L. Gil).

Pase y lean a Marx. Porque al filósofo alemán le ocurrió lo que a Galdós, Ortega, Nietzsche y tantos otros, que la gente los cita, referencia, ama y odia, sin haber leído una sola línea de su obra. Este libro de Plaza y Valdés es una buena forma de poner de nuevo a Marx en el candelero y promover su lectura. Seguro que todos aprendemos algo, aunque sea a criticarlo con fundamentos.

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Editores: Juan Manuel Aragüés y Luis Arenas. Autores: VV.AA. Título: Marx contemporáneo. Editorial: Plaza y Valdés. Venta: Todostuslibros y Amazon

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Ricarrob
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24 ddís hace

Por supuesto que habrá que leerlo. No sé si como usted dice para criticarlo con fundamento, afirmación que implica que usted piensa que se le critica sin fundamento. Bueno, puede ser. Pero yo pienso que, más sin fundamento se le lleva por bandera, por muchos, ahora y antes, sin haberlo leído o sin haberlo entendido. Muy polémico sería discutir sobre su teoría social y sobre su teoría económica. No hay espacio ni tiempo suficientes. Solamente decir que no se distinguió precisamente por sus predicciones a futuro. Aciertos: si; en las circustancias del siglo XIX lo tenía fácil. Leámoslo pero, en mi opinión, lo mejor es que descansara en paz, haciendo, por fin, una síntesis, después de tan desastrosas antítesis.