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La buena suerte de una nueva entrega de Jack Reacher

La buena suerte de una nueva entrega de Jack Reacher

Tenía muchas ganas de echarle mano a lo último editado por RBA de uno de mis autores de cabecera, Lee Child. Y es que la saga de Jack Reacher es, sin duda, una de mis series favoritas de la literatura policiaca.

Las novelas de Lee Child son thrillers de acción sujetos en los enormes pilares que definen la personalidad fuerte y los infinitos recursos de supervivencia desplegados por su omnipresente protagonista: Jack Reacher. Frente a las habituales figuras del género negrocriminal, el policía, detective, espía o agente de inteligencia correspondiente, el autor consiguió singularizar a su protagonista convirtiéndolo en alguien independiente, sin lazos familiares ni profesionales, una especie de ronin con aura fantasmal y errante que va cruzando los Estados Unidos con poco más que un cepillo de dientes.

"Reacher es un personaje magistralmente construido. Harto de la disciplina que le fue impuesta desde niño con 36 años decidió abandonar los rigores del ejército y de la policía militar para optar por una existencia de plena libertad."

Hasta el 11-S evitaba cualquier artículo que permitiera su identificación y localización, pero desde los atentados ha tenido que plegarse de manera mínima a la normativa y lleva consigo un pasaporte caducado y una tarjeta de débito.

El antiguo exmiembro de la policía militar ejecuta trabajos temporales que le permiten ganar lo justo para ir tirando, pero el tipo de trabajos para los que tiene cualidades le hacen indefectiblemente verse envuelto en casos turbios y peligrosos que implican desde abusos a inocentes, asesinos, mafias y un sinfín de organizaciones corruptas, a los que su pasado como policía militar le permite dar una respuesta… expeditiva.

Reacher es un personaje magistralmente construido. Harto de la disciplina que le fue impuesta desde niño —nació en 1960 en una base berlinesa al ser un hijo de militar— con 36 años decidió abandonar los rigores del ejército y de la policía militar para optar por una existencia de plena libertad. Entre los atributos en los que destaca el personaje se cuentan su habilidad para el combate cuerpo a cuerpo, para adelantarse a los movimientos de su oponente gracias a una agudísima mente matemática y a la interpretación del lenguaje corporal, así como un gran conocimiento en armas, tanto a nivel técnico como práctico. Es uno de los mejores tiradores de larga distancia de la historia de su época y habla francés y español debido a su pasada historia familiar, y es adicto a la cafeína.

En Mala Suerte nos encontramos con Reacher recibiendo una llamada de auxilio por parte de uno de los antiguos componentes de su unidad. Han encontrado el cadáver de otro miembro del equipo en el desierto. Cuando ambos intentan reunir al antiguo equipo de investigadores de la policía militar descubren que otros dos de sus miembros se hallan en paradero desconocido. Los cuatro supervivientes deben reconstruir los últimos pasos de sus excamaradas para saber qué ha pasado, pero conforme avanzan en su investigación van a descubrir que hay alguien que no está muy interesado en que eso ocurra.

"En las novelas de Lee Child el pasado del expolicía militar vuelve para pasar factura, de la misma manera que nosotros no podemos borrar nuestro pasado."

Me gusta Reacher porque, como yo, es adicto al café, porque tiene su propio código en el que quitar de en medio para siempre a un proxeneta mafioso y corruptor de menores no representa el mayor problema y porque tiene su propio sentido de la justicia, ese que tenemos todos aunque nos empeñemos en asegurar que somos imparciales. Me gusta su dinámica errante y nómada, su nulo apego a lo material que tantas cosas me hace plantearme y sobre todo su máximo respeto a las consecuencias de todo lo que hace. Y es que en las novelas de Lee Child el pasado del expolicía militar vuelve para pasar factura, de la misma manera que nosotros no podemos borrar nuestro pasado. Y Reacher sabe afrontarlo hasta sus últimas consecuencias, cosa que nosotros, por norma general, no solemos hacer.

Por último, he de señalar otros dos aspectos muy llamativos en la narrativa de Child: el estilo directo, de alto ritmo y repleto de diálogos claros e inteligentes, y el magnetismo de aquellas partes en las que recibimos nociones básicas de pelea callejera, manejo de armas y defensa personal. Y es que Jack Reacher es todo un pozo de sabiduría y por eso, tras 20 novelas, dos historias cortas y una guía sobre las reglas de vida creadas por él mismo, Reacher sigue con vida.

Lee Child se aleja de la etiqueta de thriller o de novela policiaca, definiendo sus libros de la serie Jack Reacher como historias de venganza. “Alguien hace algo malo y Reacher se venga de él”, ha declarado en numerosas ocasiones el autor.

"¿Queréis saber por qué Jim Grant escogió el apellido Child como seudónimo? Pues por el deseo de ver sus obras colocadas en las estanterías de las librerías entre Raymond Chandler y Agatha Christie"

Es destacable que aunque Child es inglés, evoca de manera clara la literatura norteamericana. No en vano el propio autor ha declarado que a la hora de escribir ha sido el thriller estadounidense lo que más le ha influido y que “buscar la comercialidad y llegar al gran público le parecen unos objetivos de lo más honrosos”, afirmación con la que no puedo estar más de acuerdo.

Una curiosidad. ¿Queréis saber por qué Jim Grant escogió el apellido Child como seudónimo? Pues por el deseo de ver sus obras colocadas en las estanterías de las librerías entre Raymond Chandler y Agatha Christie. A mí me parece muy legítima la intención, pero encuentro una ventaja de Child sobre estos dos gigantes de la literatura: de Child habrá más novelas de las existentes, y eso es buena noticia. Solo queda decir: larga vida a Jack Reacher.

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Autor: Lee Child. Título: Mala Suerte. Editorial: RBA. Venta: Amazon, Fnac y Casa del libro