Joseph Campbell buscó durante toda su vida el Grial… o al menos las leyendas existentes a su alrededor. Evans Lansing Smith, catedrático en Estudios Mitológicos del Pacifica Graduate Institute de California, ha reunido sus escritos y conferencias en este volumen.
En Zenda reproducimos las páginas iniciales del primer capítulo de La historia del Grial: Magia y misterio del mito artúrico (Atalanta), de Joseph Campbell.
***
Capítulo 1
Antecedentes neolíticos, celtas, romanos y germánicos
El período culminante de los relatos artúricos coincide exactamente con el de la construcción de las catedrales, el maravilloso siglo que va desde 1150 hasta 1250. A mi juicio, este período –la época gótica– es el correlato del período homérico. Tenemos dos grandes Europas: la Europa de Grecia y Roma y la Europa de los celtas y los germanos. El énfasis recae en el individuo, no como súbdito sino como ciudadano del Estado, un Estado que es vehículo de la voluntad del individuo. Se trata de una mentalidad pro piamente europea.
Tal es la actitud del soldado: un buen soldado no es responsable de lo que hace, sino de lo bien que lo haga; y ésa es la actitud de la vida oriental. Cuando se produce una llamada a filas y un individuo occidental se convierte en soldado, a menudo ha de enfrentarse a una terrible crisis psicológica, porque debe pasar a otro orden de virtud, en el que no existen los individuos, sino sólo agentes de un orden impersonal. Desde luego, nadie es responsable de ese orden, porque procede de los antepasados, de modo que nadie es responsable de nada, y eso nos coloca ante una situación absolutamente despiadada.
En cierta ocasión, tras preguntar a un caballero en Bombay dónde se encontraba la oficina de correos, me señaló la dirección y yo le dije: «Muchas gracias».
Él me respondió: «Oh, es mi deber», y siguió andando.
Yo pensé: «Dios mío, ¿no cabría esperar una respuesta más humana a una pregunta tan sencilla como ésa?».
A finales del siglo IV penetró con mucha fuerza en Europa una religión oriental, el cristianismo, según la cual toda la humanidad era heredera del pecado de Adán y sólo podía ser salvada por obra de Jesús, sin que ningún individuo pudiera hacer nada por su cuenta (para empezar, el pecado no era de uno mismo, como tampoco la salvación). El cristianismo se convirtió en la religión oficial del Estado de todo el Imperio romano; la gente no podía tener otras creencias. Al cabo de un siglo, más o menos, la porción europea del Imperio romano se derrumbó, y a partir de entonces lo que llamábamos Roma se convirtió en Constantinopla, en Bizancio, en Asia una vez más.
Así fue como se impuso en Europa aquel punto de vista completamente extraño a ella. Europa contaba con religiones y mitologías perfectamente válidas, y entonces éstas se vie ron sometidas a aquella otra cosa. Y lo que tenemos después, en la vida creativa de Europa durante toda la Edad Media, es el intento por parte de la mentalidad europea de asimilar este énfasis oriental en lo colectivo y traducirlo a algo parecido al pensamiento europeo.
A mi juicio, la cima de aquella hazaña es el momento representado por los relatos artúricos, escritos en los siglos XII y XIII. En estas obras se observa un vocabulario cristiano pero unas formas de consciencia completamente europeas.
Sin embargo, a finales del siglo XIII, tras el establecimiento de la Inquisición, apenas surgen nuevas producciones creativas afines al espíritu de los relatos artúricos. Encontramos reescrituras, traducciones, etcétera –la más importante de las cuales para el mundo de habla inglesa es la Morte d’Arthur de Malory–, pero a partir del año 1230 no vuelve a darse una creatividad relevante.
Las raíces de esta consciencia europea son muy profundas. Las dataciones con carbono 14 en relación con Europa han sufrido recientemente una corrección que ha remon tado mucho más en el tiempo algunas de ellas, lo que ha llevado a establecer el advenimiento de una consciencia civilizada en Europa durante el período de la Gran Diosa, en torno al 7000 a.C.1 Se trata de una fecha sumamente temprana. El desarrollo de la vida agrícola en Europa es tan temprano como cualquier otro fenómeno que haya podido surgir en Oriente Próximo.
Después tenemos un desarrollo muy importante en la Europa oriental: es posible que se inventara una especie de escritura lineal –existen un par de indicios al respecto–, en cuyo caso estaríamos ante una escritura 3000 años anterior a la sumeria. Y entonces en la Europa occidental aparecen los grandes sistemas megalíticos: Stonehenge y Woodhenge en Inglaterra, Newgrange en Irlanda y los megalitos por toda la zona de Carnac en Bretaña y hasta España. Se trata de un desarrollo extraordinario, que tal vez se remonte a una fecha tan temprana como el 4000 a.C. Muy anterior a la época de las pirámides, pertenecientes a la IV Dinastía, empezando por la pirámide escalonada, que data de ca. 2600 a.C. Por tanto, hay que reconocer la importancia de esta antigüedad de Europa, un pasado eminentemente vinculado a la Diosa.
Lo que descubrimos es que las mitologías elementales de la consciencia europea fueron las de la Diosa desde una época tal vez tan temprana como el Neolítico precerámico hasta la última Edad del Bronce. En Cornualles había minas de estaño. En Irlanda, oro flotando en el río Liffey, de modo que se podía cribarlo. Allá donde en la Edad del Bronce se hallara estaño, debía de haber una relevante colonia de explotación, pues el estaño era un componente importante del bronce y no se encuentra en demasiados lugares. Así pues, desde una época temprana, la zona del mar de Irlanda (Dublín, Gales, Cornualles, la isla de Man y Escocia occidental) fue una matriz de vida civilizada. Éste es el trasfondo de las mitologías celtas, y también de la prominencia y el poder de la figura de la Diosa que se observa en ellas. Nuestras hadas madrinas, por ejemplo, son reflejos de todo eso.
[…]
—————————————
Autor: Joseph Campbell. Título: La historia del Grial. Traducción: Francisco López Martín. Editorial: Atalanta. Venta: Todos tus libros.


Zenda es un territorio de libros y amigos, al que te puedes sumar transitando por la web y con tus comentarios aquí o en el foro. Para participar en esta sección de comentarios es preciso estar registrado. Normas: