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La ligereza de aquellos años

La ligereza de aquellos años

En 1982, siguiendo el consejo de su hijastro, el novelista británico Martin Amis, Elizabeth Jane Howard comenzó a escribir la saga familiar de los Cazalet, que culminaría con la publicación de una pentalogía, solo interrumpida por la muerte de la autora en 2014. Los títulos de la serie se convirtieron en un auténtico fenómeno editorial que logró superar con creces el millón de ejemplares vendidos. Los primeros cuatro volúmenes aparecieron sucesivamente entre 1990 y 1995, y el quinto fue redactado en sólo un año y llevado a las prensas en 2013, cuando la escritora, ya nonagenaria, llegaba a las postrimerías de su vida.

Jane Howard, como se la conocía en su círculo más cercano, era una mujer muy poco convencional para su época. En su carrera acumulaba experiencias tan diversas como las de modelo, actriz, secretaria o locutora de la BBC en la II Guerra Mundial. Eso hacía presagiar que su matrimonio con un hombre respetable a los 19 años y el nacimiento de una hija no serían suficientes por sí solos para colmar por completo sus anhelos personales. En los albores de la década de los 50, sin mirar atrás, Howard decidió romper con lo que la sociedad biempensante del momento esperaba de ella y emprender una vida diferente, consagrada a la escritura. Su primera novela, The Beautiful Visit, consiguió en 1951 el Premio John Llewellyn Rhys. Había nacido una de las escritoras más relevantes del Reino Unido en el siglo XX, asociada por siempre al nombre del célebre novelista Kingsley Amis, con quien contrajo su tercer y último matrimonio, tan intenso como tormentoso.

"La fulgurante fama de la saga oscureció otros logros de Elizabeth Jane Howard, como sus volúmenes de relatos breves"

Las Crónicas de los Cazalet fueron moldeadas sobre la propia experiencia vital de Howard. Su texto autobiográfico Slipstream (2002) dejaría al descubierto cuánto de sí misma y de su entorno familiar había sido transmutado en ficción en su afamada saga. Así, el padre de la escritora, David Howard, dirigía una empresa maderera junto con su hermano, y su figura inspiraría la del personaje de Edward Cazalet: un adinerado bon vivant atractivo a las mujeres, soldado superviviente y condecorado en la I Guerra Mundial. La madre de la autora, Kit Somervell, había abandonado su prometedora carrera como bailarina para casarse, algo que le dejaría un incurable poso de insatisfacción. Esa sensación es medular en el personaje de la esposa de Edward, Viola, y en cierto grado participan de ella todas las mujeres de la familia novelada. “Todo es distinto para las mujeres. ¿Por qué será?”, confiesa Viola Cazalet: “Atrapada, eso es lo que estoy. Por la situación mundial, las opiniones ajenas y el matrimonio”, una frustración que se aborda en el texto desde la hondura del análisis; no en vano, en una entrevista concedida el 30 diciembre de 2012 a Frances Wilson para el periódico The Telegraph, Howard reconocía: “Quise escribir un libro sobre cómo cambió la vida inglesa durante los años de la Guerra, en especial para las mujeres”. Por otra parte, Home Place, la casa señorial de los Cazalet en Sussex, donde pasan los veranos y el período de la II Gran Guerra, se basa en el recuerdo de la residencia de los abuelos de la autora, en la que transcurrió su infancia. La institutriz, la señorita Milliment, es el trasunto de la que tuvo la propia Howard, y las tres primas adolescentes, Louise, Clary y Polly son, en palabras de la escritora, “partes diferentes de mí misma”.

Las dos primeras novelas de los Cazalet fueron adaptadas por la BBC como serie de televisión de 6 episodios que gozó de un enorme éxito en 2001. La cadena británica emitiría posteriormente una versión dramatizada incluyendo también los dos títulos siguientes, a lo largo de 45 episodios retransmitidos a través de su emisora Radio 4 desde la Nochebuena de 2012. La fulgurante fama de la saga oscureció otros logros de Elizabeth Jane Howard, como sus volúmenes de relatos breves, sus guiones para televisión o una monografía sobre botánica, pero también la llevó a ser nombrada en el año 2000 Comandante de la Orden del Imperio Británico.

"Las novelas de los Cazalet reflejan con perfección hiperrealista los detalles de una vida cotidiana marcada inexorablemente por el fantasma de la guerra"

Las novelas de los Cazalet reflejan con perfección hiperrealista los detalles de una vida cotidiana marcada inexorablemente por el fantasma de la guerra, ya sea pasada, presente o en ciernes. Nadie queda indemne: son generaciones enfermas, con heridas físicas o mentales generadas por un conflicto bélico omnipresente. Los temas materiales, descritos con insobornable verosimilitud, se entremezclan con el crecimiento personal y los ciclos de la vida, el hastío y los sueños irrealizados. Grandes acontecimientos mundiales afectan de forma determinante a las pequeñas existencias humanas, arrastradas ciegamente por circunstancias en las que no pueden influir, conformando un mosaico de intrahistoria que se despliega entre alusiones a temas de magnitud mundial como el colonialismo, el imperialismo, la germanofilia/fobia o el antisemitismo. Las diferentes reacciones de los personajes ante una misma situación global constituyen también una forma de caracterización que maneja sutilmente la autora.

Mientras tanto, en el ámbito doméstico, entre clichés y estereotipos nunca abiertamente cuestionados, las personas tratan en vano de entenderse, a sí mismos y a los demás, y buscan ser aceptadas. Crónicas de los Cazalet son novelas corales que muestran el drama de la incomprensión: entre hombres y mujeres, adultos y niños, clases sociales, países… y, entre silencios y prejuicios, la gente prosigue adelante, fingiendo que esas barreras no tienen importancia: “En eso consiste la vida normal, ¿no? En seguir como si nada”, asevera Polly Cazalet. Y su prima Louise concluye: “Para mí que nos obligan a llevar unas vidas sin sentido”. Es el clan familiar como contexto y como reclusión.

"La serie de los Cazalet son los libros de las personas pero también de los objetos"

La libertad que se anhela se atrofia entre los corsés del decoro y el qué dirán. Las novelas, al estar escritas desde una distancia temporal de varias décadas con la época descrita, dotan de una atalaya al lector desde la que alcanza una privilegiada perspectiva que enriquece su comprensión: “Este duelo de miramientos recíprocos que mantenían desde hacía dieciséis años conllevaba hacer malabarismos con la verdad o callársela sin más; se llamaba buenos modales o cariño, y se suponía que allanaba el rutinario o espinoso camino de la vida matrimonial cotidiana”. Así, el tratamiento de la religión, el pacifismo, el animalismo, los trastornos de la conducta alimenticia, la educación de la mujer frente a la del hombre, la nueva pedagogía abriéndose paso con dificultad o los razonamientos de la autora adaptados a la edad del personaje, traslucen una percepción mucho más moderna de lo que se esperaría de un texto que hubiera sido escrito en los años 30-40 del siglo pasado y permiten contemplar y apreciar los acontecimientos a otra luz.

La serie de los Cazalet son los libros de las personas pero también de los objetos. La enumeración se utiliza como recurso revelador al modo del travelling narrativo de una cámara recorriendo las estancias y descubriendo las apariencias frente a la realidad, la modernidad frente a la tradición, la acción frente a la inacción, el campo frente a la ciudad y la tensión de lo explícito frente a lo tácito.

"Es una lectura inexcusable para conocer de primera mano a una magistral novelista británica"

Los sentimientos humanos universales se abren paso en la trama con descarnada autenticidad, entre ingredientes de novela romántica, fogonazos impresionistas y mundos paralelos de ensoñaciones. El deseo, los celos, el miedo a la vejez y a la muerte; el clasismo, el paternalismo ante la mujer y la doble moral, que tapa el abuso, la infidelidad, la homosexualidad o el aborto. Los tabúes sexuales, las palabras que ocultan los pensamientos reales, el juicio desinformado, la manipulación, denotan la decadencia de unos rituales sociales llamados a desaparecer con el advenimiento de la apertura y la modernidad, pero que amenazan con perpetuarse en la conducta mimética de los niños respecto a sus adultos.

Tres de los cinco títulos de la serie Crónicas de los Cazalet han sido impecablemente traducidos al español y publicados por Siruela en 2017 y 2018: Los años ligeros, Tiempo de espera y Confusión. El resultado es tan sólido que el aura del lenguaje original es aún palpable en la versión española, y no cabe más que desear la publicación de los dos títulos restantes de la saga. Una lectura inexcusable para conocer de primera mano a una magistral novelista británica, merecedora de un lugar propio en los anales de la literatura universal.

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Autora: Elizabeth Jane Howard. Título: Crónicas de los Cazalet. Tres volúmenes: Los años ligeros, Tiempo de espera y Confusión. Editorial: Siruela. Venta: Amazon

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