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La novela más personal de Máximo Huerta

La novela más personal de Máximo Huerta

La parte escondida del iceberg es la mejor novela de Máximo Huerta. Al menos lo es para esta librera que les escribe, y que comparte sus opiniones basándose en las emociones que despiertan las lecturas de los libros que escoge. Y me veo en la obligación de hablar de mí en tercera persona, algo que aborrezco, pero es necesario hacerlo para poner distancia entre el escritor y yo, porque no quiero que las opiniones vertidas en este artículo se vean condicionadas por nuestra amistad.

Para Máximo Huerta esta es su novela más personal, no en vano escribió este libro para viajar a París a terminar con una historia de amor. «Te doy todo este libro para que aparezcas», declara en sus páginas. A veces necesitamos caminar sobre nuestras propias huellas para retroceder en el tiempo y llegar al comienzo de una historia que no debíamos haber vivido.

"Leer mucho es necesario para escribir, pero uno debe escoger bien a los referentes"

«El día que te conocí supe que tendría que olvidarte». Así nos advierte Máximo que este libro no tiene un final feliz, a pesar de tener a París como coprotagonista de la historia.

Para escribir esta suerte de diario personal o relato intimista, Máximo recurre a los recuerdos, a sus soledades y a los textos de otros que, como él, se perdieron por las calles de una de las pocas ciudades capaces de convertirse en amante o compañera de viaje, una ciudad tan infinita como poco olvidadiza con los pasados nostálgicos. Apoyándose en la lectura de los dos libros escogidos por su inspiración, París no se acaba nunca, de Enrique Vila-Matas y París era una fiesta, de Ernest Hemingway, Máximo Huerta dibuja con su poética escritura un mapa emocional sobre los rincones de una ciudad de la que, al margen de las cicatrices, jamás podrá escapar.

Aún recuerdo el momento en el que Vila-Matas me eligió desde un escaparate: París no se acaba nunca, estoy segura de haber leído en voz alta desde el otro lado del cristal. Dos días después este libro se convirtió en uno de mis títulos favoritos. Presumí un viaje inolvidable antes de echar a andar por esta novela, y no me equivoqué, porque el autor nos descubre con maestría los secretos de una ciudad que, ciertamente, nunca se acaba. Vila-Matas pasó una temporada allí para escribir una historia, y terminó escribiendo la suya propia. ¿Acaso el escritor deja de hacerlo alguna vez? De la misma manera que Hemingway quiso describir cómo era París cuando todo era una fiesta y también terminó hablándonos de la ciudad a través de sus propias vivencias.

Vivir no basta si uno quiere ser escritor. Leer es esencial, y leer mucho es necesario para escribir, pero uno debe escoger bien a los referentes si quiere que su historia provoque la misma emoción que le provocan a él los textos escritos por otros. A diferencia de lo que muchos piensan, esos otros son los mejores maestros de aquel que quiera escribir, a pesar de las rivalidades de los egos, pues estas a veces solo esconden la envidia que germina en la admiración, confesada o no.

"La primera vez que leí La parte escondida del iceberg me reconcilié con una parte de mí con la que ni siquiera sabía que estaba enfadada"

La primera vez que leí La parte escondida del iceberg me reconcilié con una parte de mí con la que ni siquiera sabía que estaba enfadada. Los libros que leemos a veces cuentan nuestra historia, y nos admiramos al descubrir en ellos emociones para las que no tenemos palabras. La literatura es un espejo para nuestros miedos invisibles, y en este caso este no es solo un relato de la vida de su autor, sino que nos desvela un capítulo de nuestra propia vida. Leer es viajar y descubrir, aprender a evadirse o evadirse sin más. Leer sana las heridas y nos reconcilia con nuestras mentiras. Hay un libro para cada persona y cada persona dará con él en el momento perfecto. No hay que apresurarse, pues será el libro el que termine eligiéndonos a nosotros.

Me pregunto en cuántas terrazas parisinas se sentaría Máximo antes de comenzar con la escritura del primer manuscrito de este libro, y cuánto de él se quedó allí abandonado. Escribir también es observar y escuchar. Y eso es algo que Máximo —también— hace, como diría él, estupendamente bien.

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Autor:  Máximo Huerta. Título: La parte escondida del iceberg. Editorial: Espasa. Venta: Todostuslibros y Amazon

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