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La penosa soledad de un moderno Robinson Crusoe

La penosa soledad de un moderno Robinson Crusoe

Un marino vocacional y de la más larga tradición familiar de navegantes ha compuesto una minuciosamente elaborada novela de aventuras con excepcional conocimiento histórico y técnico de barcos y tripulaciones de la época en que transcurre, la del paso de la vela al motor, y un gobierno narrativo estimable, que sostiene el interés del lector en una construcción de dos líneas argumentales y episodios variados, desde lo sentimental o amoroso a lo bélico.

Mientras narra, el autor expone de un modo procedentemente dramático conflictos y transformaciones que los cambios técnicos producen en mentes, costumbres y valores, como las denominadas camaradería o caballerosidad que van siendo arrumbadas por la novedad.

El título anuncia un cumplimiento que parece obligado, pero la trama es más compleja que esa alternativa binaria. En verdad, la novela se abre a partir de esa primera resolución anunciada y se despliega hacia un final de interés sostenido.

"Sus singladuras, la pesca del bonito por un mar de belleza apropiadamente descrita, son el prolegómeno de un drama"

Colón no ha rehuido dificultades narratológicas. Incluso se podría decir que las ha buscado, como en el episodio del marino —no quiero desvelar— aislado e impedido de movimientos en un entorno amenazante, en el que apura la penosa soledad de un moderno Robinson Crusoe.

La trama discurre en la primera mitad del siglo XX en un pesquero a vela radicado en un puerto de la costa occidental de Cuba. El protagonista navega a bordo de una balandra en la exigua compañía del patrón, y otros seis tripulantes. Sus singladuras, la pesca del bonito por un mar de belleza apropiadamente descrita, son el prolegómeno de un drama.

Los personajes resultan verosímiles y eficaces, incluso poderosamente encarnados. Contribuye a la vivacidad y fluidez de la novela la profusión de diálogos naturales y expresivos, y que promueven el progreso del relato.

"Al autor, marino profesional, lo facultan sus servicios como oficial en buques de la Armada, incluso con mando en uno de ellos"

La segunda línea temporal de acción, núcleo de la novela, se centra en la vida de los marinos a bordo de un gran velero de tres palos, que transporta mercancías de la isla de Cuba a puertos europeos. Retrata la época de transición en la que los veleros son reemplazados por buques a vapor, una disrupción reciente en la larga historia de la navegación, cuyos antecedentes el autor describe con nostalgia: “…Corrían los últimos años de existencia para aquellos grandes y majestuosos veleros”.“…Manuel estuvo un largo rato contemplando ensimismado cómo la roda surcaba majestuosamente el agua, levantando unos bigotes de blanca espuma que testimoniaban su alta velocidad. Era una escena de cautivadora belleza, porque los grandes veleros han sido los barcos más hermosos, entre todos los creados por el hombre a lo largo de los siglos, para surcar los mares”.

El volumen de explicaciones marineras, tanto de la vela como del vapor, es grande, pero conveniente para el entendimiento de las acciones. En mi caso de poco avezado en mares he agradecido las enseñanzas de quien antes que novelista ha sido navegante, historiador colombino rigurosamente documentado y conferenciante ameno.

Al autor, marino profesional, lo facultan sus servicios como oficial en buques de la Armada, incluso con mando en uno de ellos, para retratar con fidelidad la vida a bordo de los barcos. Al conocimiento de la propulsión moderna se une el de los veleros como regatista en sus años jóvenes y guardamarina del crucero de instrucción con vuelta al mundo en viaje de nueve meses del buque escuela de la Armada Juan Sebastián Elcano. Estimo que será difícil que algún lector encuentre deslices en la composición de episodios y acciones de navegación.

"La experiencia del riesgo, la apertura a la amistad y a los primeros amores son asuntos concomitantes en estos viajes juveniles que describe la novela"

En esta citada parte segunda el protagonista rememora su juventud aventurera embarcado para cruzar el Atlántico junto a su amigo Francisco, en el bergantín goleta Sirena. Son los años de la Gran Guerra de 1914-1918 y el Sirena porta alimentos a Southampton para retornar a La Habana con productos industriales europeos mientras los submarinos alemanes procuran impedir la llegada de suministros a Inglaterra. Aunque el bergantín pertenezca a una nación neutral, sus tripulantes sufrirán los efectos de la guerra que creían ajena.

La experiencia del riesgo, la apertura a la amistad y a los primeros amores son asuntos concomitantes en estos viajes juveniles que describe la novela. Pero, como subraya el autor, “la vida de un hombre de mar no es sólo su tiempo de navegación. El marino es un hombre que nace y vive en tierra una buena parte de su existencia. No olvidemos que mientras navega, su familia, amigos y amores permanecen en tierra”.

Suele juzgarse un texto primero con más indulgencia que los posteriores. No lo necesita esta novela, por trabajadísima. Se conocen del autor, por otro lado, además de sus escritos historiográficos, algunos relatos de ficción, que visiblemente han preparado el camino de esta obra.

"En la faceta expresiva de la narración, de estilo siempre claro, destacan las descripciones de las tormentas —aparecen tres— y de los naufragios"

En la faceta expresiva de la narración, de estilo siempre claro, destacan las descripciones de las tormentas —aparecen tres— y de los naufragios. Se presentan con notable belleza y realismo y con los detalles singulares que un hombre de mar es capaz de añadir.

El libro se acompaña de dos apéndices que facilitan la comprensión e imaginación del lector: un glosario útil y claro de casi ciento cincuenta términos de navegación y una descripción del aparejo del bergantín-goleta. Con esa ayuda resulta aún más acertada la decisión de emplear, sin desvirtuarlo con simplificaciones, el léxico propio de los marinos.

El género de aventuras para adultos, con sus altibajos en la creación y en la aceptación de los lectores, desde la última recuperación en España, por su entusiasta defensor Fernando Savater y la difusión consecuente de la obra de su admirado Robert Louis Stevenson, encuentra en La premonición de Adela un motivo de lectura placentera y una ocasión de aprendizaje y reflexión apreciables.

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Título: La premonición de Adela. Autor: Cristóbal Colón.  Editorial: Letra Minúscula. Venta: Amazon.

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