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La pequeña historia de una novela histórica

La pequeña historia de una novela histórica

Mi novela Carlos V. El viaje del emperador (Imágica Histórica), recién publicada, surge de un momento delicado de la crisis económica, la llamada Gran Recesión. Calculo que era la primavera de 2014; al menos fue entonces cuando empecé a comprar libros sobre Carlos V.

"En aquel momento yo tenía poco trabajo y se me ocurrió hacer una novela sobre Carlos V, un personaje que siempre me había gustado"

En aquel momento yo tenía poco trabajo y se me ocurrió hacer una novela sobre Carlos V, un personaje que siempre me había gustado, ya desde el colegio, desde niño. Recuerdo que el decidirme a escribir esta novela, una novela con este tema, me llenó de energía y de ilusión. Yo no tenía ningún proyecto de libro entre manos, y me gusta mucho escribir un libro, documentarme con cuidado e ir dándole forma. Un libro, para el escritor que soy yo al menos, te da orden, estabilidad, solidez, ya digo, ilusión, seguridad, etc.

Tardé cuatro años en terminarlo, mucho, mucho más de lo que suelo tardar con mis libros, si exceptúo mi novela sobre el Cid, Cid Campeador. Creo que tardé tanto tiempo porque me surgieron otros trabajos, fundamentalmente clases. Entonces tuve que abandonar mi libro para afrontar esos nuevos trabajos. En realidad lo dejaba aparcado, y en cuanto podía volvía al proyecto. El problema es que cada vez que volvía me costaba mucho reanudarlo; era un poco como volver a empezar desde el principio.

En realidad no era así, aunque lo pareciera. Pero lo cierto es que tenía que hacer grandes esfuerzos. Tanto que llegó un momento en que pensé que no iba a terminar nunca el libro, que me  había derrotado, por decirlo de algún modo. Como si el personaje de Carlos V ya no me interesara, me cansara. Pero no, no era así. Sólo que cada libro tiene sus propias circunstancias, y su ritmo.

Leí muchos libros. Recuerdo con placer, aunque también conllevaba un esfuerzo su lectura, las biografías de Manuel Fernández Álvarez —a quien le he dedicado la novela—, o la de Joseph Pérez. Y recuerdo también la gran alegría con la que fui a recoger a Correos la biografía, ya antigua, del alemán Karl Brandi, comprada en Iberlibro.

"Escribir una novela histórica es como vivir una aventura, una gran aventura, muy dilatada en el tiempo"

Realicé viajes, bastantes, aunque menos de los que me hubiera gustado, debido a mis medios económicos, a mis propias circunstancias. Pero por supuesto, con la novela en la cabeza, fui a Yuste, a Toledo, a Tordesillas, a El Escorial, a Valladolid… Esta es la tercera novela histórica que escribo. Las anteriores fueron sobre el Cid, ya citada, y sobre Fernando el Católico (Fernando el Católico. El destino del rey). En mi experiencia escribir una novela histórica es como vivir una aventura, una gran aventura, muy dilatada en el tiempo; algo así como protagonizar una película de Indiana Jones, en  la que el protagonista no es un arqueólogo, sino un escritor, en este caso el que firma este artículo.

Recuerdo como grandes aventuras mis anteriores novelas históricas, sobre todo Cid Campeador. Y cuando hojeo esta nueva pienso que es la que más me gusta de las tres, la mejor, la más trabajada y perfecta. Pero es una opinión personal.

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Autor: Eduardo Martínez Rico. Título: Carlos V: El Viaje del emperador. Editorial: Imágica histórica. 

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