La primera vez que alguien me habló de la vida de la fama fue en una clase de literatura en segundo de BUP. Leímos las Coplas a la muerte de su padre, de Jorge Manrique, que en la copla XXXV reza:
—No se os haga tan amarga
la batalla temerosa
que esperáis,
pues Otra Vida larga
de fama tan gloriosa
acá dexáis:
aunque esta vida de honor
tampoco no es eternal
ni verdadera,
mas con todo es muy mejor
que la otra temporal,
pereçedera.
“La fama es absurda, no tiene ningún sentido”, aseveró entonces nuestro profesor, José Ignacio Yebra. Pues, como nos explicó aquel día, los años nos difuminarán en los recuerdos de los vivos hasta que, en el suceder de las generaciones, desaparecerá todo vestigio nuestro. Tras Manrique, con la guadaña de la muerte ya hendida en la conciencia adolescente, Yebra citó entonces el Eclesiastés y aquellas palabras del predicador hebreo, Qohelet, el soplo que es la vida: “Vanidad de vanidades, todo es vanidad”. Me impactó tanto que, por primera vez, sin que mediara ningún imperativo de curas ni de catequistas, tomé la Biblia y leí aquellos pasajes demoledores sobre la fugacidad existencial.
La fama es una vieja aspiración humana, aunque en cada época se ha entendido de manera diferente. Y nuestros tiempos no son una excepción. En la Antigüedad, alcanzar la gloria significaba realizar hazañas dignas de ser recordadas: vencer en una batalla, gobernar, crear una obra memorable. Aquella fama era una forma de burlar a la muerte, de sobrevivir y prolongar la propia existencia en la memoria colectiva. No se trataba simplemente de ser conocido, sino de merecer ser recordado.
En Más famosos que Jesucristo (Debate, 2026), Edu Galán examina cómo la fama ha pasado de asociarse a la gesta, la reputación o la trascendencia a convertirse en una industria que fabrica celebridades, comercializa su intimidad y transforma la atención pública en mercancía. Galán, en realidad, hace un recorrido paralelo por la historia de la tecnología, con un sesgo occidental reconocido al inicio. Transita el relato así por las vías romanas, la moneda, la imprenta, las prensas de vapor, el cine, la televisión y, finalmente, internet. En la actualidad, con la digitalización y los medios de masas como engranajes del sistema, y a diferencia de la gloria clásica, Galán describe cómo la celebridad puede llegar con la viralidad de un vídeo de apenas unos segundos y permanecer, o evaporarse en cuestión de días.
Más famosos que Jesucristo es un ensayo necesario, ágil y afilado, que invita a distanciarse de la obsesión cotidiana por el famoseo transmutado en objeto de consumo. Edu Galán no se arredra en general con ningún tópico, y acomete el reto de abordar el metatema de la fama siguiendo un hilo histórico. Hilvana para ello aspectos centrales de la psicología humana, como el concepto de glamour o el carisma, con retazos de la sociología, como el auge del fenómeno fan, el precio de la fama, las contraculturas o el feminismo, por mentar algunos asuntos abordados. Es un ensayo completo, de referencia, al no haber obras similares en español, donde cuestiona y confronta otras aproximaciones previas. Y lo hace desde los adentros del sistema, desde sus vivencias en los medios y, me atrevería a decir, también domésticas.
En una sociedad en la que la vida eterna que promulga la religión se ha ridiculizado, cuando la gente malgasta el propio tiempo para embriagarse de los relatos que se fabrican alrededor de otros, Galán ofrece un marco crítico, lo contextualiza y explica. Apabulla la amplitud ecléctica de sus referentes. Abundando en uno de los casos que presenta, quizá la diferencia entre Alejandro Magno y una estrella de las redes sociales no sea tanto el deseo compartido de perdurar como el mecanismo tecnológico que promete satisfacer esa ansia, y su temporalidad asociada. Convertidos en capital simbólico, si antes se aspiraba a sobrevivir en la memoria etérea de las generaciones futuras, ahora parece bastar con no perder seguidores, no desaparecer del siguiente video viral de TikTok, o del ciclo de Sísifo de los noticiarios y el scroll. Observado desde fuera, Galán respeta al fan pero, en el fondo, entre líneas, satiriza su desgaste vital inútil, sus horas dilapidadas ante la pantalla negra. Black mirror.
Galán, aunque la trata, pasa de puntillas por la dimensión narrativa. La fama actual reproduce los argumentos universales del teatro clásico, reutilizados en el cine desde sus orígenes: ascensos y caídas, héroes y villanos, rivalidades, redenciones, traiciones, vidas tumultuosas o extraordinarias, o periplos existenciales simples pero expuestos a la voracidad pública, cuando el reality show (o su evolución natural, el talent show) pone precio a la intimidad. En este sentido, Galán da ejemplos y recupera con acierto La semilla inmortal (Anagrama, 2006) de Jordi Balló y Xavier Pérez, en la que los autores ahondaron más profusamente en cómo el cine reelabora antiguas estructuras narrativas y mitos universales. La semilla inmortal explica por qué las historias de los famosos nos atrapan: reconocemos en ellas argumentos básicos que la cultura lleva siglos desgranando, quizá desde que aquellos clanes de homínidos fabulaban sus vivencias entorno a una hoguera. Porque el cotilleo tiene un origen evolutivo nada desdeñable. Como seres sociales, seguimos buscando lo mismo: que nuestra existencia signifique algo para alguien.
Desde los albores de internet, en los años noventa del siglo XX, consciente de mi irrelevancia en la vorágine de la red, de cómo la dilución en el buscador aumenta con la probabilidad del antropónimo y la frecuencia del cognomen, intenté encontrarme allí durante años, sin éxito. Me inventé otros motes, otros perfiles, mientras me perdía en el universo digital. Había olvidado al Qohelet hasta que, hace unos meses, se nos fue el profesor Yebra, que nunca fue ni será famoso, ni quiso serlo. Les costará encontrar rastro de él en internet o en otros lugares. Vanidad de vanidades. Y recordé su alegato final en aquella clase de bachillerato: “¡La fama, la fama! ¡Ay de los desapercibidos! ¡Qué será del mundo si nunca nos fijamos en ellos!”.
¿No deberíamos, en este retorcido universo de famas, buscar más a los cronopios?
—————————————
Autor: Edu Galán. Título: Más famosos que Jesucristo. Editorial: Debate. Venta: Todos tus libros.


Zenda es un territorio de libros y amigos, al que te puedes sumar transitando por la web y con tus comentarios aquí o en el foro. Para participar en esta sección de comentarios es preciso estar registrado. Normas: