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Las dos vidas de Clarice Lispector

Las dos vidas de Clarice Lispector

No habrá sido tarea fácil para Benjamin Moser dar a luz la biografía de una de las escritoras más desconocidas y deslumbrantes del siglo XX, Clarice Lispector. No lo ha sido porque a la escritora ucraniano-brasileña la apodaron “la esfinge de Rio de Janeiro”. Dijo de ella el traductor Gregory Rabassa que “se parecía a Marlene Dietrich y escribía como Virginia Woolf”.

A partir de entrevistas, declaraciones de amigos y familiares, Moser reconstruye en esta cuidada edición de Siruela la vida de una mujer que rodeó de un halo de misterio toda su existencia. No se sabía ni su opción política ni, a ciencia cierta, si su nombre, Clarice, era su nombre original o un seudónimo. Durante muchos años se rumoreó que incluso tras ese nombre se encontraba un escritor. Clarice respondió además casi todas sus entrevistas con monosílabos. Aunque en las distancias cortas era agradable y locuaz, daba una imagen gélida de sí misma. Es, por todo ello, el trabajo de su biógrafo un ejercicio valiente, necesario y arduo.

Clarice era a la vez carismática e inasible, extrovertida y enigmática. Como si viviera dos vidas de manera simultánea. Estas dos vidas de Clarice Lispector han sido, durante décadas, las herramientas, el mecanismo utilizado para la creación de la leyenda, del mito en torno a la mujer que encarna la cultura y la intelectualidad del Brasil del siglo XX.

"La historia de Clarice es también la historia del fin del Imperio Ruso, los pogromos, la violencia contra su madre y su posterior y temprano fallecimiento."

Parecía que le incomodó siempre dar datos sobre sí misma, explicarse a través de hechos concretos. Por ello, Clarice se explicó en sus obras, borrándose como individuo, trascendiendo a la ficción. Al escribir, Clarice se creaba y se destruía. Adiós a la Clarice de verdad, la auténtica, la que se desvelaba en monosílabos, bienvenida la Clarice de ficción, la del empeño en borrarse de forma completa.

Clarice Lispector pasó la vida pasando página: de la infancia atroz de orfandad, del exilio de sus padres de Ucrania a Brasil, del sentirse extranjera pero brasileña a la vez, de la soledad elegida en Europa, del éxito y la indiferencia…

La historia de Clarice es también la historia del fin del Imperio Ruso, los pogromos, la violencia contra su madre y su posterior y temprano fallecimiento… Da buena cuenta de estas terribles circunstancias su hermana, Elisa Lispector, también novelista, en En el exilio (1948).

En una entrevista que concedió por el lanzamiento de su primera novela, Cerca del corazón salvaje, le preguntaron hasta qué punto ella era Joana,la protagonista. Clarice respondió: “Madame Bovary c’est moi”. Desde niña jugó a ser otra persona, le gustaba imitar gestos y maneras de hablar… Interpretar.

En esta obra Moser descubre el motivo de ese camino hacia la literatura: el afán de Clarice niña por curar a su madre por medio de historias que inventaba y representaba para ella. Ese fue el uso que hizo toda su vida de la literatura:la necesidad de curar la realidad con la ficción.

"Tras la publicación de esta primera novela se creó una leyenda en torno a la escritora, cuyo texto fascinó de modo unánime a la crítica literaria."

La obra pone de manifiesto la influencia que tuvieron en la joven dos títulos: Crimen y castigo y El lobo estepario, obras que emergerán en casi toda su producción literaria, sobre todo Hesse.

La biografía rescata el episodio de amor no correspondido de Clarice hacia Lucio Cardoso, a quien pretendía “curar” de su homosexualidad; su posterior noviazgo y matrimonio con Maury, diplomático; así como la concesión de la nacionalidad brasileña a la joven periodista.

Un año antes de la boda había escrito Cerca del corazón salvaje. Hay mucho de Joana en Clarice (o de Clarice en Joana), sobre todo la firme determinación de no aceptar los códigos impuestos por la sociedad. De ahí que sorprendiera a sus amigos su enlace con Maury, pues en muchos de sus textos, las protagonistas dinamitaban este tipo de convencionalismos sociales.

Tras la publicación de esta primera novela se creó una leyenda en torno a la escritora, cuyo texto fascinó de modo unánime a la crítica literaria. En esos años Clarice viajó a Europa con su marido, que fue cónsul en Nápoles y en Berna. Publicó La lámpara, su segunda novela, que pasó prácticamente inadvertida. Tras ella llegó La ciudad sitiada.

" Clarice sufre una experiencia cercana a la muerte de la que se recuperaría a medias, sobrevivió a un incendio que malogró su cuerpo pero no su sentido del humor."

La soledad que vive en esos destinos la empuja al psicoanálisis, aunque la escritura continúa siendo su mejor terapia. Ya en Washington, Clarice escribió La manzana en la oscuridad, novela que, como las anteriores, sufrió en la búsqueda de editor. Afortunadamente el reconocimiento a su trabajo vendría de la mano de la revista Senhor donde comenzó a colaborar de manera asidua.

Tras el divorcio de Maury regresa definitivamente a Brasil donde aún continúan en un limbo varias de sus novelas. Vuelve a ejercer el periodismo, publicando recomendaciones de belleza para mujeres bajo el seudónimo de Helen Palmer (anteriormente lo había hecho firmando como Teresa Quadros) en varios semanarios. En 1960 escribía seis columnas a la semana con el sobrenombre de Ilka Soares.

Con su colección de relatos Lazos de familia Clarice volvió a las librerías. Tras esta obra se publicaron el resto de novelas. Clarice se convirtió en una institución literaria en su país de adopción. Sus libros fueron traducidos al inglés. Publica La pasión según G.H. mientras que sus primeros textos son reeditados en Brasil. Clarice sufre una experiencia cercana a la muerte de la que se recuperaría a medias, sobrevivió a un incendio que malogró su cuerpo pero no su sentido del humor.

En esta época Clarice se manifestó en las calles a favor de los universitarios brasileños, publicó Un aprendizaje (que fue un inmediato best seller) y El libro de los placeres. De nuevo en Un aprendizaje, su protagonista, Lori, tiene mucho de Clarice (como la Joana de su primera novela). Este libro es filosófico y carnal, igual que la propia Clarice, que embadurnó con su belleza y su imponente presencia textos que bebían de Spinoza y Hesse. En 1973 publicó Agua viva con ayuda de su amiga Olga Borelli. Un libro que estuvo a punto de no ser editado. Es su obra menos hermética en un periodo de su vida absolutamente hermético.

"La dibujó De Chirico, la admiró Caetano Veloso, la lloró un país entero. En todos dejó una huella inolvidable."

Así fue siempre Clarice, la mujer del cónsul, divertida, elegante, seductora y extrovertida que publicaba novelas herméticas, sensuales y filosóficas. La mujer introvertida, alejada de la vorágine que se formó en torno a ella, ansiosa, histérica y dubitativa que publicaba novelas luminosas y llenas de esperanza. Las dos vidas de Clarice: cada una de ellas escribiéndose todo el tiempo y borrando a la otra, que a su vez se reescribe y destruye.

Su abuelo fue asesinado, su madre violada e incapacitada de por vida, su padre murió arruinado y desencantado. Estudió derecho, fue periodista, escritora y mujer de cónsul. Vivió en tres continentes. Amó Brasil aun habiendo nacido en Ucrania. Su hijo sufrió esquizofrenia y ella adicción a las pastillas para dormir. Su producción literaria fue adorada y vilipendiada en Brasil, mientras ella, inmune a la crítica, se convirtió en un símbolo de la intelectualidad del país. Jamás fue esclava de las palabras, ni siquiera de las suyas. La dibujó De Chirico, la admiró Caetano Veloso, la lloró un país entero. En todos dejó una huella inolvidable.

En su último viaje, en el taxi camino al hospital, Lispector volvió a vivir la ficción y le pidió al taxista: “Finjamos que no vamos al hospital, que no estoy enferma, y que vamos a París”.

Autor: Benjamín Moser. Título: Por qué este mundo. Traducción: Cristina Sánchez- Andrade. Editorial: Siruela. Venta: Amazon, Fnac y Casa del libro

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