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Las mutaciones, una vacuna literaria contra el cáncer

Las mutaciones, una vacuna literaria contra el cáncer

Italia, Alemania, Francia, Inglaterra, Argentina, Chile o China, estos son algunos de los países en los que saldrá a la venta «Las mutaciones», el debut literario del mexicano Jorge Comensal donde usa como «vacuna» el humor para afrontar la pregunta que nos hacemos ante una situación dolorosa, ¿por qué a mí?

Y el hecho de que estemos ante un éxito editorial podría encontrarse en que en este libro —recién llegado a España de la mano de la editorial Seix Barral— Comensal (1987) nos presenta como trama central la amistad y todo lo que conlleva entre un «loro vociferante» y un hombre mudo tras sufrir un cáncer de lengua.

«Este libro es el reflejo de cómo trato de abordar las situaciones absurdas o dolorosas y esa pregunta que nos hacemos cuando nos sucede algo catastrófico, ¿por qué a mí? Me vacuno contra ella a través del humor», ha contado Comensal a Efe.

En «Las mutaciones» —publicado en México hace dos años— el autor nos presenta a una familia mexicana formada por Ramón, padre y abogado, Carmela su esposa y Paulina y Mateo, sus dos hijos. Pero también a Elodia, la asistenta de esta casa; Teresa, la terapeuta de Ramón que tiene a la marihuana como principal medicina, y a Ernesto, el ruin del protagonista humano.

Un ramillete de personajes en los que encontramos las distintas miradas ante el cáncer y que contrarrestran con el papel del loro Benito, una suerte de psicólogo en el que Ramón vuelca sus inquietudes, preocupaciones, reflexiones o decisiones. Es decir, una pareja en la que el escritor pone de manifiesto el «silencio contrastado con la voz».

«El cáncer —explica— aparece por doquier en la literatura, pero se ha abordado como un medio para alcanzar otro fin y me interesaba abordar el papel de la sociedad ante esta enfermedad».

Además, en esta novela Comensal bucea en aspectos de la sociedad que le preocupan y le ocupan, como «las amistades improbables» entre un hombre y su asistenta o la de un hombre y un loro. Y así, denuncia, pone de manifiesto su crítica hacia el «clasismo».

Pese a que en su infancia tuvo un loro, este no es el motivo real por el que ha escogido a este animal maltrecho y malhablado con el que Ramón se confiesa todos los días y con el que vomita su rabia por un hermano despiadado, o por su preocupación por proteger a su familia ante una muerte inminente.

«Una especie que puede hablar se humaniza», matiza al tiempo que recuerda a algunos de los autores que también han utilizado a esta especie en sus obras, como Flaubert o García Márquez.

«Hay un linaje de loros en la literatura que a mi me interesaba. Son animales brillantes y longevos. En el libro expongo esa complicidad entre ambos en un momento en el que los dos están maltrechos», relata acerca de cómo llega el loro a la vida del abogado a modo de regalo que la asistenta le hace a su jefe para levantarle el ánimo.

Un animal que tiene el poder de «disminuir el sentimiento de dolor»: «Benito es el vocero de la frustración», puntaliza este escritor que critica cómo la sociedad nos enseña a disfrazar el miedo o la tristeza de «enojo».

Amante de la ciencia, en este primer libro el joven mexicano también da buena cuenta sobre este campo, así como pone su granito de arena en el debate sobre el uso de la marihuana en los tratamientos contra el cáncer.

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