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Las razones de una primera novela

Las razones de una primera novela

Curiosidad, imaginación y pasión por las letras. Estos son los tres ingredientes que se esconden en el proceso de maduración de un sueño, mi sueño: El silencio de las olas.

Curiosidad por entender la historia, con sus luces y sus sombras pero, a fin de cuentas, nuestro legado. El legado, las lecciones y el aprendizaje de quienes vivieron otros tiempos, de esa generación que creció sin alas y que con su generosidad nos ha entregado raíces con las que impulsar nuestras plumas para volar por el cielo.

Fueron miradas curtidas y aceradas, de esas que no encuentran palabras y parecen esconder mil lágrimas. Miradas, con recuerdos de balas y trincheras, de miseria y tumbas abiertas, y que, sin embargo, atesoraban con serenidad tanta experiencia. Siempre con respeto y prudencia, yo preguntaba por esos tiempos, los de la guerra, la posguerra y las mil batallas que esas generaciones tuvieron que enfrentar. Observaba sus reacciones, manos crispadas que parecían temer ser escuchadas y encontradas y, entonces, buscaba sus miradas. Miradas escurridizas que se encogían, casi secretas, que parecían buscar refugio en el rincón de una habitación pequeña o de una cocina que siempre veían grande, suspiraban cansados y, de pronto, como si recobrasen la fuerza de un superviviente, al fin, accedían a hablar, a mostrar y a enseñar. Afloraban los recuerdos tristes, las vivencias duras, cientos de anécdotas y la excelsa retranca de quienes entendían la vida como preámbulo de muerte.

"Me propuse el reto de escribir una novela que mezclase el misterio con la saga familiar. Un libro que envolviese al lector, que lo impregnase de mi tierra, Galicia"

Llegué a temer por esas historias, por el legado de esa generación al encontrar miradas cada vez más cerradas, recuerdos más borrosos y dedos, irremediablemente temblorosos. Quizá por los mil combates, pensé, y empecé a entender, sin dejar de temer que aquellos cuerpos obrasen la torpeza de continuar envejeciendo cuando habían madurado tanto. Y fue ahí que comencé a tomar notas, vagas e imprecisas, pero que, sin duda, entendí necesarias.

Convertirme en madre me acercó un poco más a todos ellos. Fue el punto de inflexión —creo que siempre hay uno—, en el que todas esas historias, esas lecciones de tiempos pasados me golpearon y me convencieron para escribir esta novela. Una novela que es ficción, donde sus personajes no son reales, pero que podrían haberlo sido. En ella he tratado de trasladar las emociones de quienes fueron hijos y padres en circunstancias con poca suerte y sobradas agallas.

Lectora heterogénea, curiosa al punto de leer varios libros a la vez, pues me niego a aceptar que si la naturaleza me guardase rápido destino, solo pueda llevarme un último libro, me propuse el reto de escribir una novela que mezclase el misterio con la saga familiar. Un libro que envolviese al lector, que lo impregnase de mi tierra, Galicia, que lo sacudiese con mil emociones pero también con la intriga de querer avanzar. Y fue ahí que tiré de la imaginación, esa que me lleva a ver secretos y sombras en todas partes. La morriña crónica que padezco, cual arrollador mal propio del posromanticismo del XIX, me ayudó a recrear escenarios vivos con auténtica devoción, como un enfermo sueña con la salud y llora al verla en fotografías que el tiempo ha vuelto amarillas.

"Releí grandes obras de excepcionales maestros de las letras. En unos respiré misterio, en otros tristeza, pero todos me inspiraron con el arte de sus palabras"

La documentación, como no podía ser de otro modo, se convirtió en un camino maravilloso en el que, sin saber cómo, se presentaron enigmas históricos relacionados con Santiago de Compostela y con su catedral, personajes poderosos, el papel de los masones y el de la Iglesia, historias que desafiaban a la propia ficción y me hacían dudar de ella —dudas que tengo por costumbre practicar en todo cuanto leo, pero sobre todo de lo que escribo—. Releí grandes obras de excepcionales maestros de las letras. En unos respiré misterio, en otros tristeza, pero todos me inspiraron con el arte de sus palabras. Después pulí cada expresión, diálogo o imagen a evocar, y solo cuando sentí que la trama enganchaba de principio a fin, que como las olas del mar envolvía y mecía para después agitar con la poderosa furia del Atlántico; esas aguas del fin del mundo en el que las miradas de toda una generación se perdían, fue entonces y solo entonces, cuando entendí que había escrito mi primera novela.

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Autora: Ángela Banzas. Título: El silencio de las olas. Editorial: Suma de Letras. Venta: Todostuslibros y Amazon

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