Dolores O’Riordan tenía solo 18 años cuando a través de una amiga se enteró de que había un grupo de tres chicos en Limerick (Irlanda) que buscaban vocalista, ya que el que tenían se les había vuelto a su grupo anterior, y cuando se pusieron todos en contacto, los hermanos Horgan (Mike y Noel) y el batería Fergal Lawler no podían creerse, primero, el pedazo de voz que salía de aquel cuerpecillo menudo, y segundo, que aquella chavala de nombre español no estuviera ya en un grupo. Y además componía letras, que era lo que les faltaba a los muchachos.
De ahí se pasó a la típica etapa de currárselo entre maquetas, representantes, bolos de teloneros y tocar donde sea y cuando sea. Su primer LP fue razonablemente bien, con un par de canciones que poca gente llegaba a oír pero nunca olvidaba (“Dreams” y “Linger”), pero fue con su segundo larga duración cuando lo petaron con la canción que nos ocupa hoy, un desgarrado rock con tonos de grunge y temática socio-política donde Dolores daba rienda suelta a una voz que hasta entonces había mantenido un tanto oculta en composiciones más tranquilas. Al éxito de la canción también contribuyó un impactante videoclip donde la embadurnaron de pintura dorada y cadenas, como una especie de Juana de Arco de la canción protesta que aprovecha las miradas ajenas para hablarles de madres de corazón roto, críos perdidos, bombas, armas de fuego, cabezas a punto de explotar… y en definitiva, la zombificación de la Irlanda de los troubles durante los 80 y 90, aunque Dolores nunca llegó a explicar del todo la metáfora. ¿Son los prejuicios del pasado los que te convierten en un zombi, o son las imágenes de la violencia en la televisión las que se reaniman in your head, como zombis que vuelven una y otra vez a tu mente?
Una bomba del IRA colocada en una papelera en la localidad inglesa de Warrington en marzo de 1993, a causa de la cual murieron dos menores de 3 y 12 años, fue el detonante (también) de la idea para la canción, ya que en ese momento The Cranberries se encontraban de gira cerca de allí. El segundo de los niños tardó cinco días en morir, y de ahí el verso “a child is slowly taken”. Después, la parte donde dice “no soy yo, no es mi familia”, es un rechazo a la violencia del IRA, y de cualquiera que provoque muertes infantiles en nombre de lo que sea por lo que luchen. El vídeo original, por cierto, fue rechazado por las cadenas públicas británica (BBC) e irlandesa (RTÉ) hasta que se le quitaron la mayor parte de las imágenes más violentas.
A pesar de que sabían que tenían algo potente entre las manos, ayudados por el acento indisimulado de Dolores y su remodelación del estilo tradicional de canto sean-nós, con ese cambio tan marcado de tono entre dos sílabas, durante el año siguiente solo la interpretaron en directo, sin grabarla hasta comprobar la reacción del público, para quien funcionaba muy bien. Sin embargo, la discográfica, Island Records, no estaba por la labor, y llegó a ofrecer al grupo un cheque de un millón de dólares para trabajar en otra canción. Dolores lo rompió en trocitos ipso facto. A nivel internacional, la canción fue número 1 en muchos países, mientras que en los melindrosos Estados Unidos, lugar con más irlandeses que Irlanda, ni siquiera se permitió que entrara en las listas.
La canción llevó a Los Arándanos a un estrellato que duró menos de lo que habría debido. A causa de varios años perdidos por disputas internas y luego por la muerte de Dolores en 2018 por ahogamiento tras intoxicación etílica (su existencia estuvo marcada por la anorexia y el trastorno bipolar), su legado se reduce un puñado de canciones instantáneamente reconocibles como de lo más oído de los 90 y luego una sensación de “qué pasó con ellos después”. Pero esta en concreto se tiene como una de las cumbres del rock alternativo teñido de grunge (The Cranberries casi llegaron a ser teloneros de Nirvana, pero el concierto se canceló por la mala salud de Kurt Cobain), y una obra de arte a la vez de su tiempo e intemporal. De mantenerla viva ya se están encargando los equipos de hurling y rugby de Limerick.
Versión de Bad Wolves (con los que Dolores iba a regrabar la canción)
Versión en directo de Miley Cyrus
Versión a coro de Choir! Choir! Choir!
Durante un Irlanda-Escocia de rugby, cantada por ambas aficiones (lo bueno empieza desde el minuto 1.01)
Letra y traducción
Another head hangs lowly.
Child is slowly taken
and the violence caused such silence.
Who are we, mistaken?
But you see, it’s not me, it’s not my family.
In your head, in your head, they are fighting
with their tanks and their bombs,
and their bombs, and their guns.
In your head, in your head, they are crying.
In your head, in your head.
Zombie, zombie, zombie.
What’s in your head, in your head?
Zombie, zombie, zombie.
Another mother’s breaking
heart is taking over.
When the violence causes silence
we must be mistaken.
It’s the same old theme since 1916.
In your head, in your head, they’re still fighting.
With their tanks and their bombs,
and their bombs, and their guns.
In your head, in your head, they are dying.
In your head, in your head
Zombie, zombie, zombie
What’s in your head? In your head?
Zombie, zombie, zombie
—
Otra cabeza se agacha.
Se llevan a un niño lentamente
y la violencia causó tanto silencio.
¿Qué estamos, equivocados?
Pero mira, no soy yo, no es mi familia.
En tu cabeza, en tu cabeza, están luchando
con sus tanques y sus bombas
y sus bombas y sus pistolas.
En tu cabeza, en tu cabeza están llorando.
En tu cabeza, en tu cabeza.
Zombi, zombi, zombi.
¿Qué hay en tu cabeza, en tu cabeza?
Zombi, zombi, zombi.
El corazón rompiéndose
de otra madre se impone.
Cuando la violencia causa silencio
debemos estar equivocados.
Es el mismo viejo tema desde 1916.
En tu cabeza, en tu cabeza, todavía están luchando
con sus tanques y sus bombas
y sus bombas y sus pistolas.
En tu cabeza, en tu cabeza están muriendo.
En tu cabeza, en tu cabeza.
Zombi, zombi, zombi.
¿Qué hay en tu cabeza, en tu cabeza?
Zombi, zombi, zombi.
Traducción de Rogorn Moradan
En el bar de Lola, cuando ella está de humor, a veces te deja pedir una canción. Eso sí, te vas tú a la máquina, te la buscas y te la pones tú, y luego te las apañas con los aplausos o los abucheos de la concurrencia. Si algún zendadano se anima, que busque cambio en el bolsillo, pida la siguiente y nos cuente algo sobre ella.


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