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Lecturas primaverales

Lecturas primaverales

Collage de Marcello Monreal

Es primavera por fin en esta parte del mundo. Deméter sonríe radiante porque su hija amada vuelve una vez más a casa y ese amor feliz germina las semillas, verdea el pasto, derrite las cumbres, ensancha los ríos. El Mediterráneo se sacude los últimos hielos, y mira al cielo nocturno identificando a Pegasus en su cenit. El mes de abril anuncia tardes largas y ventanas abiertas al aire oloroso, atalayas clandestinas donde celebrar la luz sentándose a leer.

"Podrían ser lecturas de juventud y eso ya sería bastante, pero frente a un libro hermoso, un clásico o una historia bien contada, los límites de edad quedan descartados"

Queremos compartir este mes de los libros recomendando tres lecturas exquisitas recién horneadas en tres magníficas editoriales. Podrían ser lecturas de juventud y eso ya sería bastante, pero frente a un libro hermoso, un clásico o una historia bien contada, los límites de edad quedan descartados.

Son pues, tres lecturas exquisitas para jóvenes que tal vez el adulto debería compartir como se comparte un sorbo de agua fresca después de un largo camino. Porque tras el tedioso, soporífero, inacabable invierno, ¿quién no bebería de estas tres fuentes de la juventud en forma de libros…?

El primero es la recuperación de un clásico en una cuidadísima edición de Nórdica ilustrado con dioramas de Antonio Santos. Se trata de Cuentos de la selva, de Horacio Quiroga. Un libro que no hace tanto aún se apretujaba en las estanterías de las aulas de casi todos los colegios españoles, desencuadernado y pintarrajeado; vivido y leído por varias generaciones de niños ansiosos por conocer la vida oculta de los animales, que tanto nos ha ayudado durante siglos, paradójicamente, a comprender el comportamiento humano y que tan bien supieron contar Esopo, La Fontaine, Samaniego, Tomás de Iriarte, Rudyard Kipling, Jack London y por supuesto, Horacio Quiroga.

Horacio Quiroga era todo un personaje y su vida valdría como argumento del más espectacular, oscuro y desesperado cuento de su admirado Edgar Allan Poe, con el que los críticos llegaron a relacionar su manera de contar el mundo.

"Su literatura de locura, amor y muerte jamás podría desarrollarse en el civilizado Sena, sino en las regiones selváticas del monte chaqueño y Misiones, a orillas del salvaje Yabebirí"

Arrastró esa naturalidad de lo extraordinario toda su vida, con una nutritiva incursión en el modernismo gestado en París al abrigo de su admirado Rubén Darío y de una herencia familiar que le duró lo que tardó en gastarla y descubrir que su literatura de locura, amor y muerte jamás podría desarrollarse en el civilizado Sena, sino en las regiones selváticas del monte chaqueño y Misiones, a orillas del salvaje Yabebirí. Leopoldo Lugones fue su Virgilio y la selva el lugar perfecto para imprimir su mirada brutal y decadente, sensible y modernista sobre lo salvaje.

Así nacen estos Cuentos de la selva, por los que circulan fabulosos animales de la espesura sudamericana que a veces conversan entre si y a veces con los hombres, mientras sus vidas se cruzan en la lucha de vivir, afrontando la belleza que implica el peligro y la dulce amargura de saber que el final es siempre el descanso solitario de la muerte, que en estos cuentos, como en los de Kipling, es simbolizada por el tigre pérfido y traidor.

"Borges, que adoraba los tigres, quizás porque los suyos eran literarios y nunca empuñó un Winchester para al menos tener la oportunidad de elegir entre su vida o la de la fiera, detestaba a Quiroga"

Borges, que adoraba los tigres, quizás porque los suyos eran literarios y nunca empuñó un Winchester para al menos tener la oportunidad de elegir entre su vida o la de la fiera, detestaba a Quiroga. Dijo alguna vez: “Horacio Quiroga es, en realidad, una superstición uruguaya. La invención de sus cuentos es mala, la emoción nula y la ejecución de una incomparable torpeza”. Frente a esta afirmación suscribo lo que una vez leí en el diario argentino Clarín:

“Tal vez Borges habría sido un lector fascinado de la vida de Quiroga si la hubiera encontrado, al azar, en alguno de los tomos de su biblioteca y Quiroga se hubiera llamado Kilpatrick o Vincent Moon. Es más, Quiroga podría haber sido un personaje borgeano, de esos que jamás escapan a la circularidad de su destino”.

El segundo de los libros recomendados es Un viaje a través del arte, de Aaron Rosen, con inteligentes ilustraciones a modo de collages de Lucy Dalzell. Lo edita Siruela dentro de su colección Las Tres Edades – Nos Gusta Saber.

"Un libro para ir educando a una nueva generación de viajeros que amen el planeta múltiple y complejo que heredarán"

En realidad, más que una lectura, este libro requiere la predisposición sin condiciones a la aventura, pues su propuesta es la de un viaje por el mundo a través del tiempo y las huellas que el ser humano ha ido dejando a su paso por él. No se trata tanto de una narración histórico-artística cuanto un paseo temporal por la belleza que sólo el hombre es capaz de crear: desde la Nínive de Asurbanipal, el rey que adoraba los libros, la desesperada grandilocuencia de la Tebas de Ramsés II o la Teotihuacán emplumada, al dripping de Pollock, la blancura helicoidal del Guggenheim de Nueva York o el puente serpenteante de un joven arquitecto brasileño de 100 años llamado Niemeyer, pasando por el Londres neblinoso de la Gran Exposición, el luminoso París de los Montgolfier o la Viena dorada de Olbrich y Otto Wagner.

Un libro para ir educando a una nueva generación de viajeros que amen el planeta múltiple y complejo que heredarán. Comandos de la belleza que se muevan libres por el mundo sabiendo mirar y comprender frente a las hordas que lo arrasan todo sin ser capaces de ver.

"El último sueño de Lord Scriven tiene todos los elementos canónicos que uno espera encontrar en este tipo de historias"

El tercero, una agradable novedad: El último sueño de Lord Scriven, una novela de misterio en el más clásico sentido de la palabra, con todos los elementos canónicos que uno espera encontrar en este tipo de historias: un elegante y oscuro Londres decimonónico, una serie de sucesos extraordinarios, una pareja singular de investigadores, un sospechoso habitual, un malo accidental y una maquiavélica mente oculta manejando los hilos. Todo ello impecablemente bien narrado por su autor, Eric Senabre, quien no duda en verter deliberadas e inteligentes gotas de humor. La cuidada edición de Anaya acompaña a la historia con una portada seductora y un resumen irresistible, casi Lewiscarrolliano:

Caballero busca secretario personal para vigilar su sueño. Presentarse en Portobello Road, 30 y preguntar por una tetera”.

La propuesta está servida. Felices lecturas primaverales.

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Autor: Horacio Quiroga. Título: Cuentos de la Selva. Editorial: Nórdica. Venta: Amazon, Fnac y Casa del libro

Autor: Aaron Rosen. Título: Un viaje a través del arte. Editorial: Siruela. Venta: Amazon y Fnac 

Autor: Eric Senabre. Título: El último sueño de Lord Scriven. Editorial: Anaya. Venta: Amazon, Fnac y Casa del libro