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Luis García Montero: «La Cultura es una invitación al conflicto»

Luis García Montero: «La Cultura es una invitación al conflicto»

El escritor y director del Instituto Cervantes presenta su nuevo libro, dedicado al mito de Prometeo

A Luis García Montero le incumbe la figura de Prometeo, el Titán encadenado por Zeus tras robar el fuego para darlo al ser humano. A lo largo de los últimos años, el escritor ha reflexionado sobre la vigencia del mito del patrón de la cultura. Muchos de sus ensayos y textos se publican ahora recogidos en Prometeo (Alfaguara), incluida la adaptación teatral que hizo para el Festival de Teatro Clásico de Mérida en 2019. Aún estando encadenada, la humanidad puede encontrar aún una posibilidad de redención.

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—La acción liberadora de Prometeo acaba en el fracaso. ¿Es su soberbia lo que lo hace contemporáneo?

"Hay que hacer compatible la conciencia crítica con una voluntad de resistencia. Entre el pesimismo y el optimismo puede estar la palabra esperanza"

—La situación en la que vive la cultura y la democracia en la actualidad exige reivindicar la esperanza. Hemos sabido hacer una crítica a instituciones e ideas por su falta de legitimidad. Pero esa crítica corre el peligro de desembocar en el cinismo. Hay que hacer compatible la conciencia crítica con una voluntad de resistencia. Entre el pesimismo y el optimismo puede estar la palabra «esperanza».

—¿Esa es la razón por la que hace conversar a un Prometeo anciano y otro joven, para que se rediman mutuamente?

—Cuando Juan Carlos Plaza me pidió una versión de Prometeo, decidí dividirlo en dos: el joven y el anciano, porque en esto de la esperanza o la soberbia lo que se plantea es la falta de diálogo generacional. Muchos mayores piensan que los jóvenes son tontos, y los jóvenes que los mayores son unos carcas. No es lo mismo mi hija, que nació en democracia, que yo, que nací en el franquismo. A la hora de entender sus opiniones es necesario saber a qué España pertenece.

—Eso tampoco justifica los adanismos, ¿no le parece?

"Prometeo se enfrenta a los dioses, pero también a sus propias dudas"

—Los adanismos son también fruto de esa incomunicación. Está bien que los jóvenes sepan que la vida no es de usar y tirar. La memoria es lo que da sentido al tiempo y al compromiso con el futuro. Por eso quería volver al fuego, sentarme en torno a la hoguera y propiciar el diálogo entre anciano y joven. Prometeo se enfrenta a los dioses, pero también a sus propias dudas, porque es lógico pensar que se ha equivocado dando el fuego a unos seres humanos que lo usan para la guerra y que quizá hubiese sido mejor que nos muriéramos de frío.

—¿Cómo recuperar a Prometeo si desparece el latín, el griego y la filosofía de  los planes estudio?

—Me preocupa más la desaparición de la filosofía de los planes de estudio que la desaparición del latín y el griego. Corremos el peligro de que el pensamiento acabe sustituido por las corrientes que se desenvuelven en redes. Por eso me asusta mucho más que se ponga en duda la enseñanza de la filosofía, al igual que me preocupa la separación del estudio de la lengua y la literatura como elementos comunes.

—¿De qué sirve desafiar a los dioses si el progreso no nos hace moralmente mejores?

—Vivimos en una sociedad donde prima la tecnología. Parece que el futuro es tecnología, pero se desconsidera a las humanidades. Quien desconfía de la técnica y la ciencia es un cretino. Pero el que desprecia las humanidades también, porque cada vez que la ciencia pierda su contrato social con las humanidades quedan al servicio de la catástrofe.

—¿Vivimos con mitos de peor calidad?

"Los mitos representan valores que nos trascienden y nos mejoran"

—Los mitos se reciclan y pueden ser bien o mal utilizados. Acabo leer la nueva novela de Laura Restrepo, en la que la evocación de la reina de Saba y de Salomón se convierte en una idea que ensalza la belleza, pero que acaba relacionando esa figura con Médicos Sin Fronteras y la capacidad de ayudar a una joven violada. Los mitos representan valores que nos trascienden y nos mejoran. Hay otros mitos más complicados, que tienen que ver con una vida sin pensamiento.

—¿Me da un ejemplo?

—Soy muy futbolero y estoy en desacuerdo con quienes piensan que el fútbol no tiene nada que ver con la cultura. El problema es cuando lo que a mí me gusta, en este caso el fútbol, acaba convirtiéndose en una obsesión e impongo mi deseo sobre un derecho. Que un seguidor del Real Madrid vaya a las puertas de un juzgado en un juicio por fraude a hacienda de Cristiano o que uno del Barça hiciera o mismo con Messi, es ahí donde el mito se convierte en fanatismo dentro de una sociedad que invita a la irracionalidad.

—¿Existe una guerra cultural?

—La cultura es una invitación al conflicto. Es el ejercicio de la razón por encima de la superstición. Lo de «guerra» es algo que me incomoda: parece que hay que asumir un bando, cuando lo que existen son reflexiones. La cultura te invita a analizar las luces y las sombras de cada cosa. Estoy a favor del matrimonio homosexual, sin duda, pero no estoy de acuerdo con que esa misma pareja, para poder tener hijos, alquile un vientre de alquiler. Es como comprarse un niño.

—¿Qué piensa de la decisión de Daniel Ortega de cerrar la RAE en Nicaragua?

"La situación en Nicaragua es horrorosa. Hace bien Ortega en cerrar la Academia, porque demuestra que la cultura es incompatible con la barbarie que él representa"

—La situación en Nicaragua es horrorosa. Hace bien Ortega en cerrar la Academia, porque demuestra que la cultura es incompatible con la barbarie que él representa. El problema son las consecuencias de esa incompatibilidad. La palabra y la cultura están llenas de significados y valores. La lengua es más que un vocabulario, y él ha optado por el silencio.

—Usted creyó en esa revolución, ¿cierto?

—De joven tuve mucho contacto con la cultura nicaragüense. Milité en el comité Solidaridad con Centroamérica. Conocí a Sergio Ramírez, a Gioconda Belli y a Ernesto Cardenal, que habían luchado contra la dictadura de Somoza. En ese momento aprendí que la lucha por los derechos sociales es incompatible con falta de libertad. La libertad separada de la igualdad es inviable. Es una lástima que después de superar la dictadura de Somoza, Ortega haya terminado convirtiéndose en un dictador tan peligroso como él.

—Sergio Ramírez acabó condenando a sus compañeros de lucha al mismo exilio al que los envió Somoza.

—El Instituto Cervantes está trabajando con Sergio Ramírez en un programa para fomentar los valores democráticos en Bruselas y Alemania. La lengua española es tajante en la defensa de los valores de la democracia.

—La Feria del Libro que acaba de culminar homenajeó a Almudena Grandes. Su ausencia resonó en esta edición.

"Ir a una feria sin ir a recogerla a una caseta de firmas te pone en contacto con la pérdida"

—Agradecí a la Feria el homenaje a Almudena. Fue muy emocionante. Estar en un lugar donde uno ha estado tantas veces te hace entender que la vida cotidiana tiene que ver con las ausencias. Ir a una feria sin ir a recogerla a una caseta de firmas te pone en contacto con la pérdida.

—Almudena Grandes ha sido nombrada hija predilecta de la ciudad. El alcalde, sin embargo, no acudió al acto.

—Madrid fue importante para Almudena. Es inseparable de su biografía, y yo agradezco que la ciudad la haya nombrado hija predilecta, la primera mujer hija predilecta de Madrid. Agradezco a todos los grupos parlamentarios que votaron a favor y los mensajes privados de tantas personas. A partir de ahí, creo que lo importante son las instituciones, en este caso el Ayuntamiento de Madrid, que nos representa a todos los que vivimos y trabajamos en esta ciudad. Por la emoción que siento, prefiero evitar la polémica personal.

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ricarrob
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6 ddís hace

Parece un excelente libro que habría que leer. Otro personaje más, opuesto a eliminar la filosofía de la educación. Sin embargo, no estoy de acuerdo en que la cultura sea una invitación al conflicto. Lo que hay es gentes e ideologías conflictivas que usan la cultura, como pueden usar y usan cualquier otro tema (usan hasta la geografía o el paisaje), como un arma arrojadiza más o como un elemento de justificación de sus ansias supremacistas, para sus sueños de superioridad étnica. De acuerdo con la incompatibilidad entre la Academia y Ortega. Pero, ante ella, a quien hay que cerrar es a Ortega y no a la Academia. Y a los peninsulares-buenistas que lo defienden, confinarlos en un psiquiátrico. Allí cierran la Academia, aquí cierran la filosofía… por ahora. Porque, la Academia de la Historia también les estorba y es incompatible con los de allí y con los de aquí.

Pepehillo
Pepehillo
6 ddís hace

«La lucha por los derechos sociales es incompatible con la falta de libertad». Esta generación ha adulterado tanto el lenguaje que se hace incomprensible. Creo que lo que quiere decir es que el socialismo y concepción de supremacía del Estado sobre la sociedad acaba siempre ahogando (o fusilando), aunque por supuesto, es por su bien. Vamos, que está bien ser socialista, pero para vivir y medrar, mejor un país capitalista.