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Luz que viene de la oscuridad

Hay una astucia de la palabra, en este escritor, que termina por asentarse en cualquier biblioteca de calidad. Agustín Fernández Mallo es un escritor completo, en el sentido de que aborda la poesía, la narrativa y el ensayo con el mismo grado de originalidad y brillantez, casi siempre —por no decir siempre— llevando al lector, con la elegancia y la serenidad del sabio verdadero (no en balde entre sus referencias está Ludwig Wittgenstein), por rutas en las que todo es cuestionado y mirado otra vez. Con sus libros todo es descubierto de nuevo. Y eso implica, entre otras cosas, una efervescente sensación de alegría. Como narrador y novelista que hace avanzar el género hacia el futuro, creo que llegó a una cima con Trilogía de la guerra, Premio Biblioteca Breve, una obra apasionante y diferente, y, sin embargo, con un link directo a la buena literatura universal clásica. Vamos, que Fernández Mallo compite, se entiende o habla el mismo lenguaje que los mejores escritores europeos y norteamericanos de su generación, una generación que comenzó con una ironía feroz hacia el entorno cultural hispano —pacato desde hace doscientos años—, con aquella aventura del Proyecto Nocilla, y que está dando los frutos más importantes, profundos y referenciales de la literatura y el pensamiento españoles. Eso sí: si eres lector o lectora de ese sucedáneo de novela que es el post-folletín galdosiano, o te pasmas con el licuado ensayismo de cortas miras e ideas menores de nuestros “comentaristas de no-ficción”, no vas a pillar lo bueno, lo exquisito, lo que de verdad renueva y regocija. Porque todo esto, calidad, exquisitez, novedad y acierto en la perspectiva es lo que se desprende de los ensayos de Fernández Mallo.

"Recuerdo haber escuchado a Fernández Mallo hablar de su profundo rechazo a Walt Disney por haber pervertido un orden imaginativo"

Ahora ha publicado un breve libro, complejo y poliédrico, que, en su brevedad, encierra la libertad de ese tipo de pensador feliz, diderotiano, que relaciona múltiples voces, deslumbrando en las conclusiones. Se titula La mirada imposible, y su formato manejable, de bolsillo, invita a ser llevado en el ídem e ir subrayándolo en lecturas a sorbos, admirativas, que, además de iluminar, informan. Se invita así a navegar por estas páginas como si fueran un océano que va abriéndose a una singladura lejana, hasta el punto de que, de pronto, el lector se da cuenta de que está subrayándolo todo, cada frase, cada sugerencia.

Se compone de tres partes vinculadas por ríos interiores: “Somos seres tropicales. (Idea de escenario)”, “Mirar y ser mirado. (Idea de cuerpo)” y “Apéndice desde un confinamiento: los obscuritones”. Las tres invitan a un viaje por el concepto de la representación, entendida como el eje integrador de la mirada y lo mirado. Lo hace a partir de situaciones tan pródigas en esa integración como son el escenario, la vestimenta, la desnudez como contrario, la voluntad de mostrar y teatralizar el gesto al mostrarse, el discurso político, la oratoria, la masa. Eso conduce al disfraz, y de ahí a la convención. El escenario como mito social y necesidad de equívoco. Alude, lógicamente, a ramificaciones como la novela negra, los sueños, el cine, las suplantaciones, la literatura, la corporeización. Alude, claro, a la mayor de todas esas derivaciones: la del animal. Recuerdo haber escuchado a Fernández Mallo hablar de su profundo rechazo a Walt Disney por haber pervertido un orden imaginativo (y fantasmal) que es antropomorfismo de los animales, convirtiendo a las personas en animales y no al revés, como se hacía en la imaginería popular del XIX. Fernández Mallo introduce en su reflexión —escrita, como él hace, con una prosa envidiable, confortable— la compañía de otros viajeros, como Erri de Luca, Alejandra Pizarnik, Wittgenstein (del que ha estudiado, además, su lado como arquitecto), Petrarca, Canetti… La acumulación de referencias van desde ciertas películas de Antonioni o de Lynch, a ciertas novelas de Flaubert.

"¿Nos miramos como cuerpos que no somos? ¿Miramos el cuerpo ajeno como quimera o como fracaso? ¿Cómo se ha mirado el cuerpo en la historia"

Hablar de la mirada, hablar de lo que es mirado por esa mirada, lleva a tener en cuenta el contexto: el espacio que ha de ser llenado por el cuerpo. Al hablar del cuerpo surge, inevitable, la escenografía de la metamorfosis y de la transgresión. El cuerpo vestido nos representa, el cuerpo desnudo nos transgrede. Por eso el espacio de la mirada busca la fisura por la que escapa toda restricción. Entonces, el cuerpo se enfrenta a su fantasma más insidioso, más acuciante, el del monstruo. ¿Nos miramos como cuerpos que no somos? ¿Miramos el cuerpo ajeno como quimera o como fracaso? ¿Cómo se ha mirado el cuerpo en la historia? En este punto, hace una referencia a otro libro suyo, igualmente fundamental en el ensayismo español —con conexiones con la obra de José Luis Pardo, por citar a otro ensayista fundamental, pero distinto de Fernández Mallo—: Teoría general de la basura. Pardo escribió Nunca fue tan hermosa la basura; no es de extrañar que los unan, de nuevo, esos ríos interiores que hay entre pensadores lúcidos y extremos, capaces de sacarle hasta un triple sentido a las palabras, como hace Fernández Mallo. Finalmente, en el apéndice de este jugoso ensayo, hace una significativa alusión al confinamiento padecido por la pandemia, y la hace desde el lugar donde la mirada ha recuperado un espacio que, hasta ahora, estaba destinado a la perversión y al secreto, incluso a la oscuridad y el espionaje: la mirilla.

Este breve libro, desde luego, trae mucha luz. Pero lo diré con sus propias palabras, que comparto plena y exultantemente: “Los libros son, pues, información que viene de la oscuridad. Y si son información, de algún modo también son luz. Y así podemos decir que la escritura es una clase de luz especial, una luz hecha de oscuridad; mejor dicho, una luz que viene de la oscuridad”. Quizá así la “mirada imposible” que diagnostica Fernández Mallo se ilumine en la escritura, para hallar en la lectura el escenario de una representación en la que la identidad alcanza una reciprocidad ficcional con lo representado.

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Autor: Agustín Fernández Mallo. Título: La mirada imposible. Editorial: WunderKammer. Venta: Todostuslibros y Amazon

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