Inicio > Blogs > Ruritania > Manzanita, ¿el primer cantautor gitano?
Manzanita, ¿el primer cantautor gitano?

José Ortega Heredia se hacía llamar Manzanita porque, según cuentan quienes pudieron conocerle, se ponía «colorao» a la mínima. Nada esperable del sobrino del mismísimo Manolo Caracol que, con su voz rota y rasgada (y acompañado de un magnetismo y personalidad —lo cariñosamente denominado duende— propios de escasos artistas en un escenario), llegó a superar el medio millón de copias con el LP Talco y bronce (grabado entre Nueva York y Madrid) en 1981, donde rumbeaba «Un ramito de violetas», de la popular cantautora Cecilia, mientras también nos brindaba versos de su canción «Quién fuera luna», que tanto nos recuerda la Rima LXXXVII de Gustavo Adolfo Bécquer:

«Quien fuera la luna / quién fuera la brisa / quién fuera llanto / quién fuera flor / quién fuera parte de la plegaria que solitaria mandas a Dios».

Pero esta no sería la única vez que Manzanita tuviese presente al poeta romántico a la hora de componer sus letras. Ya en su anterior álbum hacía referencia a él, poniéndole de título Espíritu sin nombre, cuya canción es una adaptación de su Rima V, que termina así:

«Yo, en fin, soy ese espíritu, / desconocida esencia, / perfume misterioso / de que es vaso el poeta».

Reconoció que fue Enrique Morente —figura clave a la hora de comprender la relación entre el flamenco y la poesía— quien le inculcó su afición por la literatura mientras le acompañaba con la guitarra en su disco Se hace camino al andar (1975), portador de letras muy cercanas a la línea de la denominada poesía social. Otro romántico al que Manzanita aflamencó fue a Zorrilla en su canción «Romance árabe», donde canta su poema «Oriental» añadiéndole el tema de la comunidad gitana:

«Enjuaga el llanto, gitana, / no me atormentes así, / que yo tengo, gitana, / un nuevo Edén para ti».

Ya cuando formaba parte de Los Chorbos, grupo del que se desvinculó para comenzar su carrera en solitario, reivindicó los derechos del pueblo gitano. Claro ejemplo es la canción «Pueblo gitano»:

 «Unirse, pueblo gitano / para exigir a los payos / nuestros derechos humanos, / queremos incorporarnos / a la sociedad de hoy / y no quedar marginados».

Sin embargo, el álbum más «poético» de Manzanita no llegaría hasta En voz baja a las rosas, publicado en 1988. Lo abre la canción «Dejadme llorar», adaptación de «La más bella niña», uno de los poemas más conocidos de Luis de Góngora, que ya llevó a la música Paco Ibáñez en 1964. Le sigue «Romance del caballero», fruto un poema anónimo del que desconocemos la procedencia. Sorprende mucho la presencia de Sor Juana Inés de la Cruz —una de las primeras poetas que podríamos considerar «protofeministas»— en su «Hombres necios», que llegó a cantar públicamente en TVE:

«Combatís su resistencia / y luego, con gravedad, decís que fue liviandad / lo que hizo la diligencia».

Paradójicamente, en varias declaraciones suyas en entrevistas se mostró como un machista confeso, levantando así polémicas entre el público: «Que a mí no me gusta que mi mujer haga las cosas que me gusta que hagan las otras. La mujer en la cocina, fregando, y yo tomándome el café».

Lorca no podía faltar en su repertorio de poetas que cantar; este disco recoge el poema «Muerte de Antoñito el Camborio» del Romancero Gitano, que relata en un tono trágico la muerte de un gitano a manos de sus cuatro primos:

«¡Ay, Antoñito el Camborio, / digno de una Emperatriz! / Acuérdate de la Virgen / porque te vas a morir. / ¡Ay Federico García, llama a la guardia civil!».

Ya Manzanita había alcanzado un enorme éxito en su primer álbum de estudio, Poco ruido y mucho duende (1978), adaptando el famoso poema «Verde» del poeta granadino. Lo mismo hizo en su canción «Reyerta», recuperando de nuevo el tema del gitano asesinado:

«Juan Antonio el de Montilla / rueda muerto la pendiente, / su cuerpo lleno de lirios / y una granada en las sienes».

«Me decían que era el primer cantautor gitano. Llegué a un tipo de público muy progre, a la gente de la universidad… todo eso me ayudó mucho». Manzanita, a pesar de sus cifras en ventas, nunca tuvo el respeto de los flamencólogos más ortodoxos (entre sus influencias estaban desde Lucio Battisti a Riccardo Cocciante), opinaba sobre la vida sin filtros, y dejó el cante para convertirse en vendedor de mercadillo y entregarse al culto de la Iglesia Evangélica. Luego decidió volver al terreno del arte, reconociendo haberse dado cuenta de que «no hay nada más cercano a Dios que la música y la pintura». Su último álbum fue La cucharita (2004), donde interpretó temas de Bob Marley y Rubén Blades. Aunque murió en diciembre de ese mismo año, este cantaor y guitarrista flamenco le ha dedicado numerosas letras al amor tóxico y los celos:

«Porque sabes que te quiero / no trates tú de alabarme, ¿sí? / Pues lo mismo que te quiero / soy capaz hasta de odiarte yo».

Ahora está más vigente que nunca dentro del panorama de la música urbana joven actual. Sin ir más lejos, el rapero Khaled le samplea en «Cookin Hardala», Dellafuente ha creado su propia versión de «Gitana», C. Tangana le añade a sus playlists de Spotify y hasta La Zowi le menciona en la canción «Si te pillo» de su mixtape Ama de casa (2018), donde pone reiteradamente sobre la mesa el debate feminista:

«No te me adelantes, niño / yo no tengo prisa; / estoy en el barrio, / escucho al Manzanita».

4.8/5 (8 Puntuaciones. Valora este artículo, por favor)