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Memento Mori (I)

Alza la vista de la pantalla del ordenador. Le duelen los ojos. Se quita las gafas de la presbicia y se los frota. Su alma de filóloga, que siempre la acecha, emboscada, la asalta desglosando la etimología del vocablo: procede del griego πρεσβύτης, «viejo o venerable», de donde viene también la palabra «presbítero». Busca su cuaderno y anota el dato para compartirlo con sus alumnos. Para que algunos analfabetos digan que el griego ya no se habla: un ejemplo más de lo presente que sigue estando en una sociedad que lo desprecia, ingrata.

Sorprendida, mira hacia el parquecillo al que da la cocina desde cuya mesa trabaja: se ha hecho de noche, apenas se vislumbra el gran pino que se yergue frente a la ventana del fregadero. Comprueba la hora en el reloj de la pared. Son más de las ocho. Lleva sentada al ordenador desde las 4 de la tarde. Por la mañana dio cinco clases en el instituto donde trabaja, a 35 kilómetros de su hogar, y atendió la Biblioteca en la otra hora y media. Echa cuentas: hoy ha dedicado a su doble labor en el instituto como magistra y bibliotecaria 10 horas, sin contar desplazamientos. Suele ser la tónica durante el curso.

Se levanta a encender la luz. Aprovecha para prepararse una infusión. Sin teína. Observa el despliegue de papeles y libros abiertos que, ordenadamente desperdigados, rodean su lugar de trabajo. Menos mal que la mesa es grande.

"Hace tiempo que en Cultura Clásica explica que Halloween tiene su origen en la ancestral ceremonia con la que los pueblos celtas e irlandeses despedían el verano y el fin de las cosechas"

La que han liado ella y su equipo para el próximo Día de las Bibliotecas. Han conseguido implicar a unos 20 de los 50 profesores de su instituto de la Vega Baja. Querían hacer una actividad interdisciplinar que comprometiera a todos los departamentos didácticos y beneficiara a los 500 estudiantes matriculados. Siempre con los objetivos de animarles a la lectura, darles a conocer la biblioteca y enseñarles a investigar a conciencia en la red, sin quedarse con la primera página que encuentren y que, tal vez, esté llena de vaguedades y errores.

Aparta un puñado de folios y se sienta a saborear la infusión. Busca el cronograma y las notas que tomó en la última reunión. Es muy difícil coordinar un equipo de trabajo. A todos hay que darles su espacio, potenciar sus virtudes, limar sus defectos, sin dejar de armonizarlos.

Han decidido que la temática sobre la que todo el instituto trabajará será la Muerte. Período tras período, cuando llegan los últimos días de octubre, los de Inglés decoran los pasillos con vampiros, fantasmas, esqueletos y telarañas. Es su manera de celebrar la moda yanqui del Halloween. 

Hace tiempo que en Cultura Clásica explica que Halloween tiene su origen en la ancestral ceremonia con la que los pueblos celtas e irlandeses despedían el verano y el fin de las cosechas, a la que llamaban Samhain y coincidía con el solsticio de otoño. Cuenta que se pensaba que los muertos regresaban de sus tumbas y caminaban entre los vivos, quienes ponían hachones encendidos en las ventanas para que los difuntos supieran regresar a sus hogares. Aprovecha para describir los rituales funerarios en la Grecia y la Roma antiguas. Les descubre que muchos de los ceremoniales que hacen sus mayores el 1 y 2 de noviembre ya las hacían sus ancestros romanos, pero en febrero y en mayo, meses dedicados a los difuntos, en los que celebraban las parentalia y las lemuria. La Iglesia católica trasladó esos ritos a cuando los celtas conmemoraban el solsticio de otoño y los dedicó a Todos los Santos y a los Difuntos. 

"Memento mori: “¡Mira tras de ti! Recuerda que eres un ser humano. Recuerda que vas a morir”"

Filóloga clásica como es, propuso a su equipo que la actividad se llamara MEMENTO MORI, “recuerda que vas a morir”. Les habló de que esta frase arranca, según algunos estudiosos, de la pompa romana del triunfo, en la que el general victorioso, subido en una cuadriga, con una corona de laurel y una toga púrpura bordada en oro, iba acompañado por un esclavo, que no paraba de susurrarle al oído «Respice post te! Hominem te esse memento! Memento mori». “¡Mira tras de ti! Recuerda que eres un ser humano. Recuerda que vas a morir”. Se pretendía que el agasajado no se dejara sojuzgar por la soberbia, la hybris, que tanto castigan los dioses.

Fuera, los pájaros despiden el muriente día con una algarabía que la hace volar por unos instantes. No puede despistarse mucho. Quiere arañar a su jornada aún una hora más de tarea. Empuña el cronograma y vuelve al teclado.

Dividieron la actividad en tres fases. En la inicial los profesores intentarían motivar a sus discentes para que participen y aprovechen más las actividades programadas. Con sus chicos de Cultura Clásica ella va a leer la antología de Mitos infernales preparada por su amiga Cristina Sánchez. Podrán conocer los descensos al Hades, al inframundo, de personajes como Odiseo, Orfeo, Heracles o Eneas; navegar la Estigia en la barca del espectral Caronte o guardarse de las fauces del hirsuto can Cerbero, el de triple cabeza. Anota en su cuaderno recordar a sus compañeros de Lengua y Literatura que, al hilo de los descensos de estos héroes al Averno, hagan trabajar a sus pupilos sobre el homenaje a estos pasajes que les hacen Dante en su Divina Comedia, donde Virgilio actúa como guía del poeta en el Infierno, o el mismísimo Cervantes, que se inspiró en ellos en el episodio del descolgamiento de don Quijote a la cueva de Montesinos.

"Su mañana culminará con el visionado de la oscarizada Coco y con las tareas que los del Departamento de Artes Plásticas están elaborando sobre la misma"

En las clases de Latín trabajarán las muertes de algunos personajes ilustres. Está seleccionando las páginas de Polvo eres, de Nieves Concostrina, en las que, de manera desenfadada y amena, pero muy documentada, narra los últimos días de Nerón. Busca también en un DVD el fragmento exacto de la película Quo vadis, de Mervyn LeRoy, en el que Peter Ustinov encarna al mejor Nerón que ha visto. Tal vez consiga que alguno de sus zagales se interese y decida ver el filme entero. En la Biblioteca tienen una buena colección de películas, y desea darlas a conocer.

En una fase intermedia han planificado laborar en el aula buscando, seleccionando, recopilando y exponiendo en diferentes soportes la información que alumnos y profesores hayan ido descubriendo, a la vez que fomentan su creatividad.

Al otro lado, la Guarra arroja el cubo de agua sucia al jardín desde su balcón. Siempre hace lo mismo: friega dos veces la casa, de madrugada y de anochecida, y, en vez de vaciar el cubo en el sanitario, lo tira a la calle, indiferente a que la llamen marrana. 

Maldice el incivismo de algunos, pero pronto se concentra de nuevo. Despliega los papeles en los que recoge lo que van a hacer el 31 de octubre para conmemorar el Día de las Bibliotecas, que se celebra el 24 del mismo mes.

Los niños de 1º y 2º de la ESO, los más pequeños de los estudiantes del centro, con 12 y 13 años, van a conocer la biblioteca y sus recursos con actividades ideadas por el equipo. También jugarán un juego basado en la lectura del libro Asesinato en la Biblioteca Nacional, de Luisa Villar, que han trabajado en las dos primeras fases. Su mañana culminará con el visionado de la oscarizada Coco y con las tareas que los del Departamento de Artes Plásticas están elaborando sobre la misma. En Cox no hay cines. Está segura de que muchos no vieron el filme en su momento, por lo que aprovechan para que lo hagan y, quiéranlo los dioses, para que a alguien le guste tanto que decida sacarlo de la biblioteca, llevárselo a casa y compartirlo con su familia.  

"Repasa el programa que ha coordinado uno de sus compañeros de Lengua y Literatura Españolas: un recorrido por cómo han encarado el fallecimiento diversos autores de culturas tan dispares"

El resto acudirá al auditorio municipal. Otra parte del equipo está preparando un recital de música y poesía en los distintos idiomas que se enseñan: castellano, valenciano, inglés, francés, griego y latín. Todos ellos con temáticas relacionadas con la muerte.

Repasa el programa que ha coordinado uno de sus compañeros de Lengua y Literatura Españolas: un recorrido por cómo han encarado el fallecimiento diversos autores de culturas tan dispares. La selección es ambiciosa y exhaustiva. Echa de menos a algunos. No es óbice para que los profesores estudien otros escritores significativos en sus respectivas clases.

Comenzarán interpretando la Pavana para una infanta difunta de Ravel, para engarzar con Luis Eduardo Aute y su La mala muerte

Muerte paranoica, estrecha, entrometida. 

Muerte que no mueres, en tanto que haya vida. 

Muerte parto inverso, partida mal parida.

Mala muerte tengas ¡ay!… 

Ay muerte de mi vida. 

Muerte engalanada con cuentos de otra vida.

Muerte mueca torpe de inútil homicida.

Muerte yo te escupo, que el diablo te bendiga.

Mala muerte tengas ¡ay!.. 

Ay muerte de mi vida. 

 Muerte gula eterna, te invito a mi comida. 

Muerte hambrienta esposa, mi carne está servida. 

Muerte boca sucia, devórame y vomita.

Mala muerte tengas, ¡ay!… 

Ay muerte de mi vida.

Vaga su alma por las palabras de Aute. Intenta reconducirla con las de Juan Ramón Jiménez, extraídas de su “El viaje definitivo”:

… Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros

cantando;

y se quedará mi huerto, con su verde árbol,

y con su pozo blanco.

Todas las tardes, el cielo será azul y plácido;

y tocarán, como esta tarde están tocando, 

las campanas del campanario.

Se morirán aquellos que me amaron;

y el pueblo se hará nuevo cada año;

y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado, 

mi espíritu errará nostáljico…

Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol

verde, sin pozo blanco, 

sin cielo azul y plácido…

Y se quedarán los pájaros cantando.

Toma aire. Los versos del de Moguer calan hondo. Tanto como los de Antonio Machado en “Soñé que tú me llevabas / por una blanca vereda”, donde la muerte no es mencionada pero se cierne sobre el poema.

Su compañero ha seleccionado estrofas de García Lorca, extraídas de Romancero gitano, en las que la luna es usada como recurrente metáfora de la parca:

ROMANCE DE LA LUNA, LUNA

A Conchita García Lorca

 La luna vino a la fragua

con su polisón de nardos.

El niño la mira, mira.

El niño la está mirando.

 

En el aire conmovido

mueve la luna sus brazos

y enseña, lúbrica y pura,

sus senos de duro estaño.

 

―Huye luna, luna, luna.

Si vinieran los gitanos,

harían con tu corazón

collares y anillos blancos.

 (…)

 El jinete se acercaba

tocando el tambor del llano.

Dentro de la fragua el niño,

tiene los ojos cerrados.

 Por el olivar venían,

bronce y sueño, los gitanos.

Las cabezas levantadas

y los ojos entornados.

Cómo canta la zumaya,

¡ay, cómo canta en el árbol!

Por el cielo va la luna

con un niño de la mano.

Dentro de la fragua lloran,

dando gritos, los gitanos.

El aire la vela, vela.

El aire la está velando.

Suspira: la imagen de la luna-muerte llevándose al niño de la mano con el treno de los gitanos, allá en la fragua, la conmueve. Ojalá que alguno de los muchachos que asistan al recital se vea empujado a ir a su biblioteca y a pedir algún libro de poesía. No pierde la esperanza. Se niega. En un mundo preñado de telebasura y redes sociales que sólo exaltan el postureo más execrable y la vacuidad tiene que haber espacio para la buena poesía. 

(Continuará)

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