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Mistificación de arte contemporáneo

Mistificación de arte contemporáneo

Una pieza titulada “Equal-Paraller/Guernica-Bengasi” del famoso y discutido escultor norteamericano Richard Serra perteneciente al fondo del Reina Sofía desapareció. Pesaba treinta y ocho toneladas. Y desapareció. La había realizado en 1986 por expreso encargo del museo madrileño. Nadie se dio cuenta hasta que el insólito suceso lo supo y aireó una periodista. Las treinta y ocho toneladas de hierro siguieron desaparecidas y el polémico artista hizo otra escultura igual como si fuera la originaria. ¿Quién se llevó ese enorme peso y volumen? ¿Cómo se trasladó? ¿La adquirió algún riquísimo coleccionista clandestino? ¿Dónde la instalaría sin que llamara la atención el tráfico ilegal? ¿Se vendería, troceada, al peso? Ninguna de esas conjeturas ha tenido respuesta.

Este suceso en sí mismo novelesco en el sentido común que suele darse a este término de algo sorprendente lo toma Juan Tallón como punto de partida para un relato, Obra maestra, que llamaremos novela por aquella conocida boutade de Camilo José Cela que asegura que lo es un libro al que se le pone tal etiqueta, o, para ser más exactos en esta ocasión, que figura en una colección de narrativa. Estaríamos ante un caso de la llamada “no ficción”, pues el autor se atiene a contar con despaciosa atención la trayectoria en el tiempo de la milagrosa fuga. Ello apunta, de entrada, a una narración policiaca en torno a una intriga y un misterio. Y algo de ello tiene la obra porque, en efecto, aparecen superpuestas averiguaciones: de gente del museo, de la policía y de otros implicados. Sin embargo, el embrollo, teniendo su enjundia, y manteniendo vivo un punto de suspense a lo largo de todo el libro, es lo de menos.

"En Obra maestra vuelve a las andadas, sustituyendo la hipérbole por trazos un tanto guiñolescos"

Lo importante consiste en cómo Tallón maneja el caso para convertirlo en un bucle de cuestiones relacionadas con la desaparición, pero suficientemente independientes. El acierto primero, por tanto, del autor tiene una base formal. Se trata del encadenamiento, en secuencias cortas, de las opiniones —otro atinado recurso: ignoramos si fidedignas o apócrifas— en primera persona de una larga lista de personas: responsables del museo, críticos de arte, policías, jueces, artistas plásticos, músicos, marchantes, galeristas, historiadores, empresarios relacionados con el montaje de arte, políticos, vigilantes… hasta un taxista, un camionero, un chatarrero, el propio Richard Serra y el mismísimo Juan Tallón, que exterioriza su taller de escritor. No llega pero se acerca al centenar de voces, informantes y comentaristas, las que conforman lo que en teoría literaria se denomina perspectivismo y aportan noticias coincidentes, discrepantes o irrelevantes. La vida misma presentada como un prisma variopinto.

Ya mostró Juan Tallón su buena mano de escritor satírico y mordaz en el retrato del mundo político y social de nuestros días en una novela anterior de simbólico título, Salvaje oeste. Ahora, en Obra maestra vuelve a las andadas, sustituyendo la hipérbole por trazos un tanto guiñolescos. Por medio de ese largo repertorio de testimonios (alguno, por cierto, pegadizo y suprimible, tal el del novelista César Aira), señala hechos comunes o particulares de la vida actual: las rutinas arcaicas de la administración (muy lacerante crítica del funcionamiento de la justicia), las peleas e inquinas de los responsables culturales, el tactismo de los políticos…

"Original y copia se convierten en el centro de un debate que la novela plantea y, a propósito, no resuelve"

Estos materiales, propios de la literatura de observación y costumbrista con voluntad de denuncia, se juntan a un planteamiento especulativo que convierte a la vez Obra maestra en un relato ensayístico cuyo punto de mira se enfoca hacia el arte. En la dimensión satírica de este frente resplandece la mirada nada complaciente sobre el mundo del arte y los intereses espurios que lo mueven, aparte de alumbrar querellas intestinas y egos exaltados. Por supuesto que la colusión entre arte y mercado de la que somos víctimas los que no formamos parte de esa sociedad limitada de artistas y allegados ocupa un lugar notorio en la denuncia.

En la otra dimensión, la teórica, casi se encuentra un tratado de estética contemporánea donde se abordan cuestiones de hoy y de siempre. El asunto central del libro, que se opaca algo por la abundancia de los restantes contenidos señalados, lo anuncia el título de la novela: cómo una pieza concreta de la creación artística accede a la condición de obra maestra y de qué manera este señalamiento es tan relativo que una obra maestra pueda seguir siéndolo cuando ha sido sustituida por una copia. Original y copia se convierten en el centro de un debate que la novela plantea y, a propósito, no resuelve. En el trasfondo de estas reflexiones late la idea tan compartida por muchos ciudadanos comunes, ajenos a los comecocos de los artistas y a las manipulaciones del comercio, de que el arte contemporáneo es una monumental mistificación.

Lo bueno es que asuntos tan enjundiosos se plantean sin el menor envaramiento expositivo y surgen con toda naturalidad. El que Tallón no manifieste militancia en ningún sentido —aunque abordar tal cuestión ya sea significativo al menos de una suspicacia— acentúa el interés de su polifónica indagación en la verdad y mentira de la valoración artística. Si a este valor informativo se añaden amenidad narrativa grande, fecunda invención y humorismo regocijante, tenemos como resultado una original novela que se lee con mucho gusto.

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Autor: Juan Tallón. Título: Obra maestra. Editorial: Anagrama. Venta: Todostuslibros y Amazon.

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