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Muerto nuevo, selfi masivo

Death of Sir Tristram. Artist: Ford Madox Brown

Me gusta recopilar las diferentes maneras que tienen los periódicos de llamar a su sección cultural. Unos ponen Ocio, que es un acto de sinceridad que se agradece. Otros prefieren Espectáculos, que es lo mismo pero con luces. En los comienzos de El Español de Pedro J lo llamaban Miradas; miradas al ComScore, se entiende. Mi favorito, sin embargo, es cuando ponen Culturas; como si cultura a secas no te sacara ni de tu barrio. Mención de honor a los que dicen “España vaciada” en lugar de “España vacía”, que ya hay que tener mal gusto. Casi siempre la palabra más sencilla es la más precisa (y la más bonita). Cultura ya es de por sí algo aparatoso. Qué necesidad de complicarse más la vida.

"Antes los periódicos mandaban a tres periodistas al Festival de Cannes y ahora el logro es que no manden al ERTE al único que queda en la sección"

Los culturales, y a esto iba, viven de tres cosas: lanzamientos, muertes y aniversarios. Los lanzamientos sirven para prescribir. Los muertos y los aniversarios sirven para llenar páginas. No se desaprovecha ni el centenario del nacimiento del que le afinaba el piano a Beethoven. Y no hay mucho que reprochar. Antes los periódicos mandaban a tres periodistas al Festival de Cannes y ahora el logro es que no manden al ERTE al único que queda en la sección.

Si es verdad que los alemanes tienen palabras para todo, alguna tendrá que haber para la sensación de indiferencia e incluso misantropía que te asalta al tercer muerto en Twitter. Es una cuestión, en primer lugar, aritmética. La sucesión inevitable de fallecimientos ilustres anestesia cualquier intento de pena continuada en cualquier persona mentalmente sana. Pero lo peor es la ceremonia pública de enterramiento. La muerte de un famoso es un selfi masivo donde todos quieren su esquinita de la foto. Nadie sin su esquela urgente, sin su cachito de fiambre, sin sus cinco minutos de yo me lo crucé una vez por la calle. Es curioso que la muerte no produzca ningún recogimiento, sino una nueva oportunidad para el narcisismo. Hay que participar de la noticia, del gran evento necrológico.

Foto: Daniel Mordzinski

"Si eres escritor, mejor no te mueras el mismo día que una estrella"

Decía el viernes pasado Rosa Belmonte en La Cultureta que, si eres escritor, mejor no te mueras el mismo día que una estrella. La frase es de Jean d’Ormesson, y a él le pasó con el cantante Johnny Halliday (también le ocurrió a Jean Cocteau con Edith Piaf). Lo dijo Rosa por la coincidencia de la muerte de Javier Reverte con la de Sean Connery. Ya se imaginan quién de los dos salió perdiendo. El viajero Reverte fue una vez amenazado a punta de metralleta encima de una lancha en el río Congo: la bolsa o la vida. Cuando le preguntaron en qué pensó en ese justo momento, Reverte respondió: “En El Corte Inglés. Era sábado por la tarde y yo todos los sábados por la tarde solía ir al Corte Inglés con mi mujer». Si esos grandes almacenes de los que usted me habla quieren competir contra la empresa de Jeff Bezos, aquí tienen la campaña ya hecha. Y que empiecen a llamar a su sección cultural a lo Hitchcock: Encañonados.

Pincha en este enlace para escuchar el programa de La Cultureta: Javier Reverte y la forja de la literatura española de viajes

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