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Claro de sol pasajero en un día nublado

Claro de sol pasajero en un día nublado

Cuenta la periodista Charo Zarzalejos en el documental El Desafío: ETA que a Miguel Ángel Blanco le encontraron, aparte de medio muerto y con dos tiros en la cabeza, con quemaduras en las mejillas. La autopsia determinó que tenía la cara abrasada por las lágrimas. Tenía 29 años y de su piel afloró, durante las 48 horas que duró su secuestro, el espíritu de Ermua.

"ETA dejó de matar por pura obsolescencia de la violencia, como los saltadores de altura que imitaron a Dick Fosbury empezaron a atacar el listón siempre de espaldas"

El documental, que produce Amazon y se estrena este viernes 30 de octubre, recorre el arco dramático completo de la banda terrorista. Ermua es un punto de inflexión. A partir de entonces empieza a virar, tan lento como lo hacen los barcos de gran tonelaje, la nave de la izquierda abertzale, arrastrando también a los pistoleros en la misma dirección. La marea había cambiado de una manera tan definitiva que el lado ganador de la historia ya no estaba en llevar pasamontañas, sino en estar en la lista electoral y en los homenajes callejeros. ETA dejó de matar por pura obsolescencia de la violencia, como los saltadores de altura que imitaron a Dick Fosbury empezaron a atacar el listón siempre de espaldas. Así es como se ganaban centímetros a partir de 1997.

Recordé también, viendo el documental, la presencia de Gerry Adams, ex sumo pontífice del IRA, en la Conferencia Internacional de Paz de San Sebastián que precedió en tres días al alto al fuego definitivo de ETA. La postura de Adams a partir de los años 80 sube la apuesta de los héroes de la retirada abertzales: no sólo no abjura de la violencia, sino que niega haberla ejercido jamás. Yo nunca estuve allí, afirma Adams, al frente entonces del cuarto partido más votado de Irlanda. En 2020 el Sinn Féin ganó las elecciones.

"En la serie de Aitor Gabilondo, la del libro de Aramburu, que es sólida y emocionante, llueve todo el tiempo, acaso como metáfora de que no había consuelo ni escapatoria para las víctimas"

Compite Patria, en fin, por el título de serie española del año, un trofeo autoadjudicado que es igual de importante que las fajas de los libros. Lo hace junto a Veneno y Antidisturbios. Las tres retratan los avatares de los hijos de pobres del poema de Pasolini, gente con el viento en contra en diferentes grados. Transexuales a los que echaban del trabajo, si es que lograban conseguir uno. Obreros de la porra. Viudas de Guardias Civiles que tenían que decir que su marido había muerto en un accidente de tráfico.

La serie de Sorogoyen brilla en la indagación del tormento psicológico de los policías de la UIP y se vulgariza en su trama político-judicial. La de los Javis impresiona en su virguería de tiempo y punto de vista y en su naturalidad narrativa. Por su parte, en la serie de Aitor Gabilondo, la del libro de Aramburu, que es sólida y emocionante, llueve todo el tiempo, acaso como metáfora de que no había consuelo ni escapatoria para las víctimas. Y te acuerdas de Ermua, lucecita entre tinieblas. En el Valle de Liébana, en Cantabria, tienen una palabra imposible, solagiaa, que significa claro de sol pasajero en un día nublado.

***Puedes escuchar el capítulo completo de La Cultureta en este enlace.

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