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Ofrenda al cine español

El estreno de las películas que componen la trilogía del Baztán en Netflix ha sido uno de los grandes momentos del cine español en los últimos tiempos. La tercera y última entrega, Ofrenda a la tormenta, está disponible en la plataforma desde el 24 de julio, y en solo una semana ya se ha colado en el top ten de las más vistas, igual que hicieron antes El guardián invisible y Legado en los huesos. Las adaptaciones de las populares novelas de Dolores Redondo han conseguido superar a ficciones norteamericanas, y eso debería darnos pistas de hacia dónde debe ir nuestra cinematografía, anclada el cliché de la subvención y el complejo de inferioridad. 

"Si John Ford hubiese nacido en Écija quizá «Los tercios» fuese un género igual de importante que el «Western»"

El año pasado, paseando por Los Ángeles pude comprobar —orgulloso— cómo las calles de esta gran ciudad norteamericana estaban llenas de carteles que anunciaban la nueva temporada de La casa de papel. Creo que es difícil encontrar un país en el mundo que se avergüence más de su cultura, de su historia y de sus tradiciones que el nuestro. Sin embargo es notable el reconocimiento que hay en el exterior hacia nuestra literatura y nuestro cine. Y ya no es solo cosa de Carlos Ruiz Zafón y Pedro Almodóvar: cada vez nuestras novelas, series y películas tienen más repercusión en otros públicos. Y podríamos conseguir que fuera mayor si potenciásemos las adaptaciones literarias de nuestros éxitos de ventas, y no tuviésemos reparos por contar nuestro pasado. Glorificamos todo best seller venido de Escandinavia y santificamos las series del «Noir nórdico», pero deberíamos dejar algo de cariño para nuestra novela negra —un género que goza de una salud extraordinaria—, y clamar por que sus lanzamientos se convirtiesen en series y filmes de éxito. Si John Ford hubiese nacido en Écija quizá “Los tercios” fuese un género igual de importante que el “Western”. Pero aquí lo que nos gusta es rasgarnos las vestiduras y pedir perdón por lo que hizo alguien hace unos cuantos siglos atrás. 

Fernando González Molina firma la tercera parte de la trilogía. Y al igual que en las dos anteriores, vuelca sus esfuerzos en una producción impoluta, empeñado en crear un clímax que mantenga la atención del espectador durante más de dos horas. Eso es un gran acierto. En su contra, vuelve a repetir, aunque con menor intensidad que en la primera de las películas, el error de dar por hecho demasiadas cosas: apabulla al espectador —a un ritmo frenético— con datos, lugares y referencias a personajes que en ocasiones son solo comprensibles para el lector de Dolores Redondo. Un montaje más pausado y equilibrado hubiese acercado las tres películas a las cuatro estrellas de calificación.

Ofrenda a la tormenta se estrena en Netflix en plena polémica tuitera sobre el cine español. Santiago Segura vuelve a salvar la temporada —todo un milagro en este año pandémico— con el estreno de la segunda parte de Padre no hay más que uno, pero eso no parece suficiente para cierto sector de la cultura y parte del público de nuestro país. Su posicionamiento político le ha provocado al creador de Torrente fuertes críticas en redes sociales. Segura lo dejaba en claro en los medios: «yo hago macarrones con chorizo». Y aunque a mí no me entusiasmen sus películas, la pasta con embutido se le da de maravilla, y le agradezco que siga reventando la taquilla año tras año. ¿Qué problema hay en que a la gente le guste ver este tipo de producciones? Muchos de los filmes subvencionados ni siquiera consiguen estrenarse en las salas comerciales, y pasan por las plataformas de streaming sin pena ni gloria. Quizá el debate debería centrarse en qué es lo que le interesa al público. Ofrenda a la tormenta y sus predecesoras ofrecen algo que buscamos cuando queremos pasar una noche de sábado pegados a la pantalla de la tele: entretenimiento, buen entretenimiento

"Dolores Redondo ha regalado a sus lectores una serie de libros que se disfrutan en la mecedora con un buen café, y también en el sofá del salón, frente al televisor, con una copa de vino"

Dolores Redondo ha regalado a sus lectores una serie de libros que se disfrutan en la mecedora con un buen café, y también en el sofá del salón, frente al televisor, con una copa de vino; novelas para leer y para ver en el cine y online. Quizás Ofrenda a la tormenta sea la mejor adaptación cinematográfica hasta al momento, a la espera de lo que pueda pasar cuando se decidan por meterle mano a La cara norte del corazón. En cada entrega González Molina ha conseguido disminuir la sensación de dispersión, centrarse en ese inquietante Elizondo —lluvioso y oscuro— y dar más importancia a Marta Etura, una Amaia Salazar que a cada minuto consigue comerse la pantalla, con su fuerza y su debilidad, con sus dudas y su determinación. Echo en falta algo más de acompañamiento actoral a la protagonista: y es que a excepción de Elvira Mínguez, Imanol Arias y de Itziar Aizpuru, el resto del reparto es soso e inconsistente, sobre todo Leonardo Sbaraglia, que naufraga dando vida a un previsible juez Markina.

Ojalá el éxito de la trilogía del Baztán en Netflix provoque un aluvión de adaptaciones literarias en forma de películas y series, hay material de sobra para ello en el mercado español. También tenemos novelas históricas que dan para ficciones de ocho temporadas. Si un país como Estados Unidos, con apenas varios siglos de historia, ha conseguido llenar las salas de cine de medio mundo con sus producciones, qué no podríamos hacer nosotros con todo nuestro legado.

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Título: Ofrenda a la tormenta

Creadora: Dolores Redondo

Director: Fernando González Molina

Reparto: Marta Etura, Carlos Librado “Nene”, Leonardo Sbaraglia, Imanol Arias, Ana Wagener, Eduardo Rosa , Francesc Orella, Benn Northover, Itziar Aizpuru , Elvira Mínguez , Colin McFarlane, Susi Sánchez , Patricia López Pedro Casablanc y Paco Tous, Álvaro Cervantes y Marta Larralde.

Dónde y cuándo verla: en Netflix

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