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Paz, Bergamín, Neruda, rivalidades incendiarias

Paz, Bergamín, Neruda, rivalidades incendiarias

Fueron tres egos de carácter inflamable que, como ha dicho Armando González Torres, vivían con intensidad los dilemas estéticos, éticos y políticos de su época. Llena de notoriedad en su momento, la figura de José Bergamín (1895-1983) se eclipsó en el exilio, mientras que Pablo Neruda (1904-1973) y Octavio Paz (1914-1998) ascendieron a la cima del canon literario, ambos consagrados en el Olimpo de los Nobel de Literatura. Pero como relata el ensayista mexicano Ángel Gilberto Adame en su recién publicado libro Pasiones, fracturas y rebeliones: Octavio Paz, Pablo Neruda y José Bergamín (Taurus), los tres representaron formas diferentes de entender el mundo, su propio lugar en él y, sobre todo, su pertenencia ideológica, algo que los condujo más allá de la rivalidad literaria a conflictos que, en el entorno de efervescencia política posterior a la Guerra Civil española, que les había hecho coincidir en el II Congreso de Escritores para la Defensa de la Cultura en España en 1937, acabaron provocando estragos en su relación: el noble pero conflictivo Bergamín se pelea con Neruda, mientras Paz, entre dos fuegos y movido por su aversión a la ortodoxia comunista, se decanta por colaborar con Bergamín en la antología Laurel de poesía hispanoamericana, a la que Neruda termina repudiando, y cuando las tensiones se exacerban, en un famoso episodio fechado en 1941, Paz y Neruda casi se trenzan a golpes. Más tarde, Paz se alejaría gradual y amargamente de Bergamín, mientras que éste y Neruda, aunque volvieron eventualmente a coincidir, ya no lo hicieron con el mismo afecto, quedando marcados para siempre. Gran parte de este libro está construido a partir de lo que publicaba la prensa de la época, lo que permite al lector emprender un recorrido por el debate intelectual de entonces, lo mismo llevado a una gran altura, pero también a lo que el investigador define como una lucha de ideas de baja factura, sobre todo por el insulto, que campaba a sus anchas en periódicos y revistas. Como señala Adame, si uno sabe leer y entender las claves o comprende quién firmaba las columnas, entonces puede hilar historias y entender cómo, cuando un argumento no funcionaba, por abajo avanzaba la punzada, la sátira y la ironía, lo que podía llevarles al extremo, como se narra en el libro, de casi llegar a los golpes, como sucedió en el citado caso de Paz y Neruda. Adame muestra, por una parte, las fracturas y las luchas que están en el centro de las ideas, y por otra cómo se ejerce el poder en los grupos intelectuales, que en el caso de Paz es apenas un germen, mientras en Neruda y Bergamín está más que solidificado. Finalmente, también se reflejan sus enormes egos, que les impiden cambiar; quizá menos a Paz, que con el tiempo rectifica sometiendo sus convicciones una y otra vez a la crítica, en tanto que Bergamín y Neruda acaban casados con sus ideas y mueren con ellas. En suma, se trata de la crónica de una malograda relación entre tres amigos y, como ha señalado González Torres, de la memoria de unos “antagonismos ideológicos que se prolongaron por décadas, las guerras campales entre letrados y el carácter extremo de personajes adyacentes». Una delicia.

BEF Y LA LITERATURA FANTÁSTICA

"Paz y Neruda casi se trenzan a golpes. Más tarde, Paz se alejaría gradual y amargamente de Bergamín"

El cuento lo escribió hace ya un cuarto de siglo, a raíz del asesinato del popular locutor y presentador de televisión Paco Stanley, porque tuvo la sensación de que era la primera vez que en la Ciudad de México ocurría un suceso mediático de esa dimensión, ya que la población compartió las pesquisas policiales casi en tiempo real desde los momentos posteriores a la balacera, cuando se hizo el levantamiento del cadáver. Fue una historia que se iba desenvolviendo en las pantallas y que provocó en el escritor e ilustrador Bernardo Fernández, BEF (1972), la escritura del relato titulado Yorch y el dragón —cuya espléndida versión ilustrada ahora se publica con todos los honores en la colección Vientos del Pueblo del Fondo de Cultura Económica—, donde reúne esos ingredientes y, en clave punk, los mezcla con San Jorge y un dragón que toma Coca-Cola, un jefe de policía alcohólico y aficionado a los puticlubs, un héroe en patinete, una prensa amarillista y una ciudad gobernada por políticos corruptos e incapaces. Cualquier parecido con la actualidad es pura realidad.

SANGRE NUEVA EN LA NOVELA MEXICANA

"Dos novelas recientemente galardonadas reflejan la renovación de la sangre literaria mexicana"

Dos novelas recientemente galardonadas reflejan la renovación de la sangre literaria mexicana: se trata de Ana Thalberg, del narrador tapatío Eduardo Sangarcía (1985), ganador del sexto Premio Mauricio Achar / Literatura Random House, y Albert Speer, un día, del pachuqueño Juan Rivera Arroyo (1992), ganador del vigésimo quinto premio de Novela Vargas Llosa. La de Sangarcía es una obra, de acuerdo con el jurado, “arriesgada”, que mantiene “emocionado” al lector “con un complejo y virtuoso manejo del punto de vista, además de una estructura narrativa en la que destaca la construcción coral de la realidad que quiere contar”: la historia de una mujer acusada de brujería y su persecución inquisitorial, mimbres que adquieren una vigencia “estremecedoramente contemporánea”, en la que el autor crea “acertadamente” el contexto histórico real y, al mismo tiempo, recrea la vida interior de las personas involucradas “con un virtuosismo formal que resulta refrescante”, en palabras de Fernanda Melchor, miembro del Jurado en el que participaron, asimismo, Julián Herbert y Cristina Rivera Garza, tres valedores a los que hay que tomarse en serio. La novela de Rivera Arroyo, por su parte, examina la insólita decisión que tomó Albert Speer, más conocido como el arquitecto de Hitler, a la mitad de su condena: caminar alrededor del mundo, para lo cual el otrora ministro construye una pista en el patio de la prisión de Spandau y comienza a caminar con fervor en un viaje imaginario que parte de Berlín y lo lleva por Europa del Este y Asia, a través del estrecho de Bering y a lo largo de la costa oeste de América del Norte. De acuerdo con el jurado de este galardón internacional, la obra destaca especialmente por el modo en el que desarrolla la idea de «banalidad del mal», que aquejó a muchos intelectuales y profesionales adheridos a la causa nazi, mediante un “ejercicio eficaz y brillante de la lengua española, puesta al servicio de una trama que termina revelando la radical inmoralidad a la que llevó aquella locura colectiva del nacional-socialismo”. Salud por esta savia nueva.

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