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¿Quieres tener una buena historia de vida?

¿Quieres tener una buena historia de vida?

¿Podemos ser felices si nuestro lenguaje está lleno de amargura, quejas, reproches y desesperanza? ¿Puede nuestro lenguaje ayudarnos a construir una vida mejor, con más bienestar y felicidad? ¿Podemos ser felices si nuestro lenguaje no lo es?

Decía Peter Drucker que lo más importante no es encontrar las respuestas correctas, sino descubrir cuáles son las preguntas adecuadas, porque “no hay nada más peligroso o inútil que una respuesta correcta a una pregunta incorrecta”.

"A veces las palabras nos hacen mirar al futuro con ojos del pasado, y ese lenguaje de la mirada puede ser engañoso"

Algunas de las preguntas que durante años he estado haciendo a las personas que acudían a mis conferencias y a mis masterclasses me han permitido descubrir los anhelos y los sueños más profundos que nos unen a todos los seres humanos. ¿Qué historia de vida deseas? “Ser feliz y hacer felices a los demás” es la respuesta más común, pero ¿sabemos qué es la felicidad y cuál es su lenguaje?

Con mi libro El lenguaje de la felicidad he querido ahondar en ese interrogante vital y, por ello, fui al borde de mi lenguaje, al límite de las posibilidades de mis palabras para encontrar en ellas la felicidad original que habita en nosotros.

Los bordes del conocimiento son interesantes, y mis palabras, a veces, son los límites de lo que yo conozco. Las palabras ponen a prueba mi mirada sobre mi existencia, mi mirada sobre el mundo y, también, sobre lo que creo que es la felicidad. El lenguaje que utilizamos para describir la felicidad, las palabras con que la definimos, determinan al mismo tiempo nuestros deseos y nuestros sueños. La palabra elegida mira y nos puede abrir o nos puede obstaculizar tener una buena historia de vida. Ese es su verdadero poder.

A veces, las palabras nos hacen mirar al futuro con ojos del pasado, y ese lenguaje de la mirada puede ser engañoso. Sobre todo porque nuestra mente es una susurradora de palabras que, incansable y sigilosa, nos trae propuestas existenciales más o menos valiosas.

Os quiero contar cómo mi libro fue producto del susurro de unas palabras con alma y cómo aprendí que para mi felicidad lo más importante es la calidad de las historias que me cuento sobre ella, las palabras que elijo para mirar y actuar en la vida.

Todo ocurrió en el borde de una mesa llena de libros y papeles en el hotel President en la ciudad de Minsk, en verano de 2018. Bielorrusia, el país natal de mi mujer, Olga. Me encanta, me devuelve tranquilidad y sosiego y, como todos los años, decidí pasar las vacaciones allí, para disfrutar de la familia y organizar los escritos de mi nuevo libro sobre la felicidad y su lenguaje. Ya tenía claras las principales ideas y mis notas me hablaban sin parar.

Y, de repente, todo cambió con una sola pregunta. «¿Has leído a la escritora bielorrusa Svetlana Alexiévich?», me preguntó Olga. Yo todavía no la había leído. Y entonces me regaló dos libros que han marcado un antes y un después: La guerra no tiene rostro de mujer y Voces de Chernóbil: Crónica del futuro. Sus relatos, como un mosaico de testimonios y voces reales, me permitieron tocar lo intocable y ver lo invisible… Historias de dolor, sufrimiento, muerte, alegría, felicidad, amor y vida… La sorpresa de la existencia está en lugares increíbles, una mirada diferente que se alza a través de las palabras y algo nuevo aparece en mis ojos. Mi mirada ya no es la misma.

Casi todo comienza en el borde de lo que conocemos. Lo nuevo y el espacio de lo posible lo propician las palabras, porque ellas observaron y encerraron más de lo que dicen.

La palabra felicidad empezó a entrelazarse con las historias que me encontré en esos libros,y lo nuevo apareció en mi mirada y en mi corazón, algo nunca visto y, sobre todo, nunca sentido. Fui al borde de mis palabras, al borde de lo que me hacían conocer, y me encontré de tú a tú con la vida. Lágrimas en mis ojos, sentimientos nuevos aparecieron. Y por primera vez comprendí todo lo que compartimos los seres humanos, más allá de los muros que nos separan, por encima de esas fronteras que nos dividen, nos clasifican y nos alejan. Son momentos poderosos, palabras veraces, palabras que transmiten sentimientos y nos enseñan a ver más allá de nuestras propias vivencias para dar sentido a la conexión tan eterna y tan humana como es el amor y la amistad.

Por fin comprendí las palabras que tantas veces había pronunciado… Creo que por primera vez habité el lenguaje, y ese lenguaje nuevo comenzó a habitarme.

"Comencé a escribir un plan para nuestro lenguaje interior, para nuestros relatos internos, para crear nuevas formas de escribir las palabras de la felicidad en el corazón para trasformar nuestra vida"

La felicidad es el deseo más grande de casi todos los seres humanos. Resulta difícil entender la vida humana sin esa palabra. La felicidad parece un destino que se encuentra en el camino.

A mí, desde ese preciso momento en que me encontré con las palabras de los protagonistas de las historias de Alexiévich, me interesan los relatos que están en nuestro interior. Las palabras de nuestros sentimientos. El alma de las palabras. En ese habla interior, en la intimidad de mis contradicciones, me toca decidir, elegir mi camino. Puedo perder el equilibrio en el vaivén de mis pensamientos, lo que no puedo perder es la armonía que sostiene el alma de mis palabras.

Y entonces, aquel verano, comencé a escribir un plan para nuestro lenguaje interior, para nuestros relatos internos, para crear nuevas formas de escribir las palabras de la felicidad en el corazón para trasformar nuestra vida.

Así comencé en el borde de lo conocido, en el límite de mis palabras, en los márgenes de mis historias para explorar con valentía mi futuro. La historia que quiero escribir con mis decisiones. Con las palabras que elijo habitar.

Este es el relato de cómo nació un libro que habla del lenguaje de la felicidad desde las palabras que tienen un lugar en mi corazón.

Fui al borde de mis palabras… y todo cambió.

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Autor: Luis Castellanos. Título: El lenguaje de la felicidad. Editorial: Paidós. Venta: Amazon, Fnac y Casa del Libro

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