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¿Se llegará a desvelar lo ocurrido?

¿Se llegará a desvelar lo ocurrido?

Para su debut como autora, Emma Stonex (Northamptonshire, Inglaterra, 1983) elige un hecho real acaecido hace más de 120 años, situándolo para su novela en 1972. Inicia la narración con esta nota:

“En diciembre del año 1900, tres guardas desaparecieron de un faro situado en una roca remota en la isla de Eilen Mòr, en las Hébridas. Se llamaban Thomas Marshall, James Ducat y Donald MacArthur. Los guardianes del faro es una novela que se inspira en ese suceso y está escrita como muestra de respeto a su memoria, pero se trata de una obra de ficción que, por consiguiente, no guarda semejanza con la vida de aquellos hombres y sus caracteres”.

"Los fareros, Arthur, Billy y Vincent, que llevaban meses en la plataforma, no aparecen por ningún sitio, no hay rastro alguno de ellos"

Partiendo de esta historia real, Emma Stonex construye una ficción sólida, con una narrativa sorprendente que resulta muy atractiva, hace que el lector se enganche desde el principio al mezclar varios recursos que dan interés al relato, pues usa varios tipos de narradores. Empieza con el menos utilizado, el narrador autodiegético que desdobla su personalidad y habla con él mismo como si lo hiciera con otro, contando los acontecimientos de su vida. Más adelante cambia a un narrador omnisciente y también hace uso, en momentos concretos, de un protagonista que narra en primera persona. Además, usa multitud de saltos en el tiempo para desgranar la historia; unas veces va hacia adelante y otras hacia atrás en este relato que inicia en el año 1972 y acaba en 1992.

La historia que teje Emma Stonex cuenta que en la víspera del Año Nuevo de 1972, cuando llega el barco de relevo para los trabajadores que están de guardia en el faro de La Doncella, en el condado de Cornualles, situado en medio del mar, se encuentran con la sorpresa de que está desierto. Los fareros, Arthur, Billy y Vincent, que llevaban meses en la plataforma, no aparecen por ningún sitio, no hay rastro alguno de ellos en la búsqueda que realizan, encontrándose que la puerta de la torre está cerrada por dentro, por  lo que tendrán que derribarla. Dentro se encuentran con que los dos relojes se han detenido a la misma hora, que la mesa está puesta con dos servicios, y en el libro de registro el guarda responsable del faro, describe una inexistente tormenta. Los hombres que llegan a realizar el relevo y los tripulantes del barco se preguntan qué les ha sucedido a los guardianes del faro. Nadie lo sabe. La empresa titular del funcionamiento del faro, a la que pertenecen los trabajadores, lleva a cabo una exhaustiva investigación que finaliza con unos resultados que declaran secretos. Oficialmente dan a los ausentes por fallecidos, realizan un simbólico funeral, y la empresa se compromete a pensionar a sus viudas con la condición de que guarden silencio y no hablen con extraños de su tragedia.

"La descripción que Emma Stonex hace del ambiente en el faro es sobrecogedora. El lector es capaz de sentir el salitre, la niebla, el frío y la humedad en esos días grises"

En 1992 un escritor que está investigando el suceso con el objeto de escribir un libro se cita con las viudas para recabar información y que le cuenten sus recuerdos, sentimientos y opiniones. La sola petición de reunirse con un extraño hace que se agiten sus recuerdos y revivan la tragedia: poco a poco, a medida que se suceden las charlas, van desvelándose las personalidades de cada uno de los afectados por el suceso, aflorando sus miedos,  inseguridades y anhelos.

La descripción que Emma Stonex hace del ambiente en el faro es sobrecogedora. El lector es capaz de sentir el salitre, la niebla, el frío y la humedad en esos días grises, habituales en el mes de diciembre en las costas de Inglaterra. De la misma manera, a medida que avanza la lectura, se perciben los rigores que padecen al vivir encerrados durante semanas, conviviendo las veinticuatro horas con sus compañeros. La soledad y el alejamiento de su familia, en su rutinario trabajo, hace que sin darse cuenta padezcan un gran daño emocional. Describe el vínculo de los fareros con el faro, conscientes de que su oficio está llamado a desaparecer y viendo con añoranza cómo un automatismo terminará haciendo su trabajo:

“¿Quién soy yo sin la luz, sin todo este mundo, sin “mi mujer”? Cuando llegue la automatización nos extinguiremos pronto, y no me gusta pensar cuándo, habrá una máquina haciendo mi trabajo. Esta máquina no necesitará a la torre como yo; no la amará como yo. La tecnología puede encender la lámpara, pero no cuidará del faro, y los faros, sus materiales y sus almas necesitan recibir cuidados. La torre estará vacía, añorará la camaradería y la compañía de otras épocas, los cigarrillos en la cocina, las reuniones delante de la tele, la amistad y la confianza que en otros tiempos floreció en su interior…”.

No solo en la novela hay amor por el oficio de farero, sino que también se desarrollan y entrecruzan historias de amor, mostrando las inseguridades de los personajes, sus tragedias y sus penas. A medida que avanzan los capítulos se va descubriendo qué hay detrás de los misterios, los fantasmas y los secretos de la historia. La autora demuestra un perfecto dominio de la psicología de los personajes, que hacen al lector apreciar la grandeza del relato. Como buena novela negra, sin duda tiene un final que concuerda con todo lo que Emma Stonex va descubriendo a lo largo del relato. Por fortuna, el lector, antes de que se desvele lo ocurrido puede disfrutar, poco a poco, de una historia muy atractiva.

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Autor: Emma Stonex. Título: Los guardianes del faro. Editorial: Ático de los Libros. Venta: Todostuslibros y Amazon

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