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Cómo se hizo Nerón emperador de Roma

Cómo se hizo Nerón emperador de Roma

Una de las corrientes más prolíficas de la novela histórica es la que ha recreado la civilización romana. Ha alcanzado niveles de best seller, ha nutrido grandes producciones de Hollywood, ha encumbrado a personajes como Ben-Hur o Espartaco, ha indagado en todas las épocas, desde los orígenes de la república hasta la caída del imperio, y ha propiciado obras que han marcado las pautas para una literatura histórica de calidad, como el clásico Yo, Claudio, de Robert Graves, o las Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar.

La escritora norteamericana Margaret George se ha sumado a esa lista de autoras de novela histórica que han centrado sus narraciones en grandes personajes. Las memorias de Cleopatra ha sido su libro más difundido y ha tenido una adaptación en televisión. También ha dedicado obras a la reina de Escocia, María, y a Isabel I de Inglaterra. Ahora ha centrado su atención en una de las figuras más controvertidas de la época imperial de Roma, en la novela titulada Las confesiones del joven Nerón.

"En el imaginario popular, como gobernante, Nerón ha sido uno de los más grandes villanos de la Historia. La escena del emperador tocando la lira mientras la ciudad ardía a sus pies es la representación de la hostilidad con la que se ha mirado a este personaje."

El punto de vista del relato en este libro es poco habitual en las narraciones históricas: está escrito en primera persona, siguiendo la estela de obras emblemáticas como la de Robert Graves. Nerón empieza a contar su vida desde que era un niño indefenso. Huérfano de padre, tenía tres años cuando su madre Agripina fue desterrada, y desde entonces se crió a merced de su tío Calígula. Vivió en un entorno donde la crueldad era una realidad cotidiana y el asesinato un modo habitual de librarse de los enemigos. Conoció de niño la muerte de Calígula y de toda su familia a manos de sus propios guardias. Vivió rodeado de peligros, sufrió conspiraciones, fue adiestrado para la guerra, pero también para competir en pruebas atléticas, para componer poemas y para interpretar música. “Historia, retórica, oratoria, poesía, música y deporte” fueron la base de su formación (pág. 123). A los dieciséis años ya sería coronado emperador de Roma.

En el imaginario popular, como gobernante, Nerón ha sido uno de los más grandes villanos de la Historia. La escena del emperador tocando la lira mientras la ciudad ardía a sus pies es la representación de la hostilidad con la que se ha mirado a este personaje. Los calificativos de pirómano, cruel, tirano y maníaco sexual lo han acompañado habitualmente. Eso también lo aprendió en boca de su madre siendo niño: “uno nunca se recupera de una acusación falsa” (pág. 61).

En esta novela se reivindica una personalidad menos perversa de Nerón. Y éste es uno de los atractivos de este relato: que muestra a un personaje más poliédrico, con claroscuros, con el talento, las contradicciones, la genialidad, la maldad y los agujeros negros propios de todo ser humano. Su perfil más depravado procede de los historiadores Tácito y Suetonio, que escribieron cuando la dinastía Antonina acababa de acceder al trono, sustituyendo a la Julia-Claudia de Nerón. Aquí, sin embargo, contemplamos a un Nerón preocupado por el gobierno de Roma, más apreciado por la plebe que por la aristocracia de la ciudad a la que pertenecían los historiadores citados. Margaret George lo describe como un hombre impulsivo y sentimental, volcado en la construcción de la urbe e interesado por las artes. Se inspira en una extensa bibliografía y tiene en cuenta los estudios claves publicados por Michael Grant, por Champlin, Henderson, David Braund y otros.

"El libro está concebido como una primera parte de un relato más extenso: cuenta los años de su vida que abarcan hasta el incendio de Roma y anuncia la continuación del relato en otra segunda entrega hasta su muerte."

La novela cuenta cómo se formaba un emperador en la Roma imperial. En su aprendizaje intervienen una corte de personajes diversos: la ambiciosa Agripina, el generoso cónsul Crispo, la eficaz envenenadora Locusta, el filósofo Séneca, la enloquecida Mesalina, el emperador Claudio, la joven Octavia, que sería su esposa. Con todos ellos, la novela describe la vida palaciega, las costumbres romanas y las intrigas de los poderosos obsesionados solamente por conquistar el trono. Lo hace con rigor histórico, con mesura, sin excesos, recreando la historia con naturalidad. Ni siquiera en la descripción de los fastos de su coronación, en el capítulo 43, la autora se deja llevar por la artificiosidad.

El libro está concebido como una primera parte de un relato más extenso: cuenta los años de su vida que abarcan hasta el incendio de Roma y anuncia la continuación del relato en otra segunda entrega hasta su muerte. Nerón ha perdido a su hija y escribe frenético un poema épico dedicado a la caída de Troya, cuando le comunican que la ciudad está en llamas, que el fuego ha empezado en una de las tiendas del Circo Máximo y asciende ya por el Palatino. El emperador está entonces en la ciudad de Anzio y tardará varias horas en llegar cabalgando a la capital del imperio. Cuando observa la tragedia, se acuerda del augurio que le dedicó la sibila en el templo vestal: “el fuego será tu perdición. Las llamas consumirán tus sueños, y tú eres tus sueños” (pág. 597).

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Autora: Margaret George. Título: Las confesiones del joven Nerón. Editorial: Ediciones B. VentaAmazon y Fnac

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