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Sed inmediata de anhelo

Sed inmediata de anhelo

Los poemas de esta autora han llevado muy bien el paso de las estaciones. Bajo el eje de lo erótico, se reúnen aquí todos estos poemas, con un tono y ritmo común, pese a pertenecer a distintos libros.

Aunque lo erótico aparezca por su inmediatez y su capacidad de sugerencia, cuya intención nos aboca en un primer momento hacia el deseo, hay mucho más detrás. La sed es una necesidad antigua, remota, y no se sacia así como así, pero sí puede apaciguarse un poco con esta premisa: necesidad de hallar al otro lado algo más que un cuerpo. Eso genera durante todo el trayecto una mirada hacia «la ausencia», hacia lo que podría ser pero que, finalmente, casi nunca fructifica.

"Todo este entramado responde a una motivación central: el anhelo, que es distinto del deseo en este itinerario"

Concha García y la emoción de los cuerpos que se sueñan, se reconocen, se esquivan. El yo —que no es uno ni único— nos atraviesa y se instala en nuestra inmediatez con una naturalidad tan tierna como salvaje. Amar varias veces, a distintos cuerpos de mujer, delimitar cada una de esas experiencias con su frustración o alegría, con su placer o su pérdida, pero siempre mostrando esos rastros, esos restos del amor o desamor que generan un mapa particular, una orografía imprecisa.

Necesariamente es «ella» el eje sobre el que va a orbitar cada pensamiento, cada íntimo roce. Fluye el tiempo desde una naturalidad casi hiriente, y todo lo que acontece es observado por el ojo de una cerradura que deja su propia señal en quien se asoma; ese resto de extrañeza y de dulce melancolía; la melancolía de los cuerpos que se tantean o se desean, marcando un territorio siempre inestable, prestos al juego del escondite.

Desde la soledad de la mujer, y la plena conciencia de lo que ello supone, se construye el ritmo de amorosa intención, pero todo este entramado responde a una motivación central: el anhelo, que es distinto del deseo en este itinerario. Lo que quiere alcanzarse: ser escuchada, recibida, correspondida, representa ese anhelo, y si este no llega, al menos que el deseo como esa otra parte del juego, se alcance, pero no es lo que llena, no es lo definitivo, sino más bien la conjunción de ambos términos.

"Los poemas de Concha García siguen cautivando, sorprendiendo, llevan muy bien el paso de los años"

La identidad de lo femenino flota como un sustrato sólido sobre el que se ejercen o disponen todas las piezas del escenario, y cuando deseo y anhelo confluyen, se produce el momento mágico del éxtasis; desde la insinuación la mayoría de las veces, sin caer apenas en lo explícito, porque acaba por resultar evidente. El desliz siempre es bienvenido, apertura hacia un avance. Sin embargo, a veces, son los detalles de aproximación más intensos que cuando se produce ésta de forma taxativa.

Perder el camino, poner una cosa en otro lugar, ese abandonarse en un extravío que conduce al canto de la ausencia, incluso al olvido, bajo una identidad femenina sólida, sin concesiones: Mujer sola, muy sola, dimitiendo en el mar. Pero somos olvidables, y la necesidad de búsqueda de esa otra figura femenina es la columna vertebral que sostiene al sujeto poético en su canto, llegando a plantear si todas esas otras mujeres, al final, no son una o la misma.

Los poemas de Concha García siguen cautivando, sorprendiendo, llevan muy bien el paso de los años. Basta calmar esa sed con estos versos. 

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Autor: Concha García. Título: Vasta sed. Editorial: Cántico. Venta: Todostuslibros y Amazon.

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