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Sombras de un legado

Sombras de un legado

Antes de describir cómo elaboramos Sombras de un legado, permíteme, lector, que te ofrezca la reseña, con notas de sinopsis, publicada en el diario Córdoba por el crítico literario, Alberto Monterroso, persona que tuve el honor de conocer tras varios meses después de la citada publicación:

Decía Séneca que, en los libros, hablan las almas de los seres humanos; y esa voz dulce y amable, sorprendida y atenta, cariñosa y abierta, respira en cada una de las páginas de esta excelente novela, cuyo argumento discurre como si se tratara de la historia de un moderno Edipo, en este caso mujer y periodista de televisión, que se viera enfrentada a investigar sobre su pasado, sobre su origen, sobre sus padres verdaderos, en un momento de su vida en que ha llegado al éxito profesional y a la que parecía quedarle poco más que la contemplación de lo vivido e investigado en los años de fructífero oficio periodístico. Pero su pasado encierra un misterio, una historia desconocida e ignorada hasta ahora por ella misma, hasta el momento en que el personaje principal de la novela, Lucía, famosa periodista galardonada de televisión, descubre, en su plena madurez, que no es hija natural de quienes hasta ahora creía sus padres biológicos, sino adoptiva. Ese es el secreto que, poco antes de su muerte, el padre de Lucía le revela: un secreto y un legado, ambos desconocidos y llenos de misterio. Se lanza entonces a una investigación sobre su pasado, sobre ella misma, sobre los sentimientos que la abordaron desde su infancia y adolescencia hasta el día de hoy. Y comienza así una obra llena de acción que la llevará por distintos escenarios, le abrirá nuevos senderos desconocidos e insólitos hasta ahora, donde buscará descubrir sus orígenes y descubrirse a sí misma. Lucía se convierte, desde las primeras páginas, en autora de su propia historia. Investigará todos los detalles de su nacimiento, de su origen, de la posibilidad de haber sido una niña robada en los años de la guerra civil española. Lo hará en primera persona, con una prosa limpia y cadenciosa, con abundantes diálogos vívidos y apasionantes en los que va desgranando el misterio de sus orígenes, investigaciones que la van llevando a la figura de su verdadera madre, Carmen, una joven hermosa y sencilla, inteligente y a la vez ingenua, que se ve arrastrada en la década de 1930 a luchar por la vida y resistir en dos continentes y en dos países que viven sendas guerras y dictaduras. El relato transcurre con fluidez, despertando el interés del lector a cada capítulo, con una narración breve y apasionante, en una prosa directa y fresca, como la pluma periodística que comparten tanto la protagonista de la novela como los propios autores. La obra se construye sobre una estructura dual, en la que avanzan paralelas las vidas de esas dos mujeres protagonistas: por un lado, la autora, Lucía, en el Madrid de la década de 1990, por otro la madre, Carmen, cuya vida desconocía hasta ahora, y que vivió entre Argentina y España de la década de 1930. Esa investigación sobre sus orígenes es también una mirada al pasado, a los escenarios convulsos del Madrid republicano y al estallido de la Guerra civil. En esta novela escrita a cuatro manos, las de Ana Abella Santamaría y su marido Jaime Ruiz de Infante, se funden, en perfecta sincronía, las palabras y los sentimientos de ambos, como si se tratara de un mismo cuerpo, para recoger los acontecimientos que conoció Ana, cuando de niña veraneaba en las finas arenas de Punta Umbría, durante los años sesenta del siglo pasado. En estos hechos reales que conoció entonces, se basa esta historia hermosa y bien llevada, donde se aprecia una gran capacidad para dibujar diferentes atmósferas y ambientes, complejas urdimbres políticas y sociales, acción y sentimientos universales que nos hablan de la condición humana. La investigación que aborda la propia Lucía la llevará a espacios dibujados con precisión y belleza, como si el lector, sin apenas darse cuenta, se viera inmerso en aquella sociedad, en los lugares que cita: Punta Umbría, Huelva, Sevilla, Buenos Aires, Río de Janeiro, Gibraltar, San Sebastián o Madrid; también escenarios emblemáticos de aquel tiempo, como los hoteles Alfonso XIII en Sevilla; Ritz, Florida o Palace en Madrid; el café Puerto Rico, el hotel Phoenix o el teatro Colón en Buenos Aires; o aquellos personajes importantes de la época, como son Arturo Barea, Manuel Fontdevila, José Antonio Primo de Rivera, Manuel Chaves Nogales o el propio Ernest Hemingway“.

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Un relato a cuatro manos

Ana Abella Santamaría, mi esposa, autora dos entrañables libros de relatos, Prendida con Alfileres y Un zapato vacío, me propuso, antes de morir, novelar, a cuatro manos, unos hechos dramáticos que conoció cuando de niña veraneaba con sus padres, en las entonces paradisíacas playas de Punta Umbría, de los años 60.

Conscientes de que hay muy pocas obras literarias escritas a cuatro manos, porque habitualmente la de escribir es una actividad que se practica en soledad y aislamiento, decidimos escribir Sombras de un legado. A tal fin, había que realizar una amplia labor de campo, localizar a personas que conocieron el drama —la mayor parte de ellas muy mayores—, viajar y documentarse sobre lugares y establecimientos por donde pulularían los personajes, entre los años 30 y 2000. Desarrollamos un previo guión con los principales protagonistas; Ana se encargaría de describir la vida sentimental de Carmen y de las cinco jóvenes andaluzas, casi adolescentes, a quienes les engañaron prometiéndolas trabajar de niñeras, con buenas retribuciones, en hogares de familias multimillonarias en el Buenos Aires de los años 30. Yo me encargaría de relatar el mundo de la delincuencia y el crimen organizado por individuos que se dedicaban a llevar a jovencitas, generalmente huérfanas, desde España a Argentina para ejercer el meretricio.

Nuestros viajes comenzaron por la capital de Huelva y los municipios de San Juan del Puerto y Punta Umbría; después por la grata y cálida ciudad hispalense: el Callejón del Agua, la confitería La Campana, fundada en 1885; la Taberna de las Escobas (1386), por donde pulularon Cervantes, Lope de Vega Dumas, Lord Byron y los hermanos Álvarez Quintero; la Casa Cuna, hogar durante años de niños expósitos, hoy sede de la Fundación San Telmo; el restaurante El Rinconcillo (1670), conocido en tiempos como Las Cinco Pes, por ser refugio de periodistas, políticos, policías, poetas y prostitutas… Como el inicio de la novela se desarrolla en el lujoso hotel Alfonso XIII nos alojamos allí, donde sus directivos nos facilitaron cuanta documentación de la época solicitamos y, ¡sorpresa!, nos regalaron una estancia. En las páginas 424 a 427 de la obra se detallan los ambientes más interesantes de las ciudades por donde se desarrolla la acción de la novela.

A pesar de nuestro gran entendimiento, había momentos en que discrepábamos sobre el comportamiento dado a los protagonistas porque, según dicen reconocidos autores, las novelas tienen desarrollos inesperados y personalidad propia. Ana me decía “tu personaje es peor que un cardenal del Renacimiento”, y yo, rechazando dicha acusación, comparaba a su Carmen con la reina francesa Margot.

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Ana Abella Santamaría (13 de enero de 1947 – 14 de diciembre de 2020), mi esposa, nos dejó todo su amor y su ternura, tras una oculta, rápida y perversa enfermedad. Como Asistente Social, trabajó en dos centros ocupacionales de chicos y chicas discapacitados físicos y psíquicos; les creó el periódico interno Super Guay para que, muchos de ellos huérfanos y algunos abandonados por sus padres, contasen sus alegrías, sus esperanzas y sus vidas. Durante años les llevaba a numerosas excursiones, cerca de Madrid; también conseguía que RENFE les regalase viajes y dispusiera de un vagón repleto de pequeños regalos y buena gastronomía para que conociesen el mar; viajaba con ellos y lograba que, al menos una noche, el director del hotel donde se aposentaban cerrase la discoteca para que nadie importunase a sus muchachos, muchos de ellos en sillas de ruedas.

Sin embargo, nunca abandonó su pasión por la literatura, y por ello se matriculó en el taller literario de la madrileña librería Fuentetaja, que orientaba a sus alumnos a través de correo postal porque entonces no existían los ordenadores. Durante años asistió a los talleres de creación literaria del Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón y a los magníficos de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander. Frutos de estas etapas, Ana escribió dos entrañables libros de relatos: Prendida con Alfileres y Un zapato vacío. Un tercer volumen con poesías tenía preparado cuando nos dejó.

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Jaime Ruiz de Infante, periodista. Creé y dirigí el informativo Tele Europa de Televisión Española (TVE) y el radiofónico España, parada y fonda, de Radio Nacional de España, actividades que compaginé como Jefe del Servicio Documentación Escrita de TVE. Por la difusión del programa de RNE he recibido una docena de galardones periodísticos. Escribo, habitualmente, en Diario Siglo XXI, sobre crítica literaria, turismo y gastronomía. Soy autor del libro de relatos Cuando la bufanda te robaba e horizonte y de dos obras estrenadas en el  teatro Mira de Pozuelo de Alarcón.

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