Tolkien

—¡Friki, más que friki! —me gritó desde el coche un señor que portaba un gorro de bufón con los colores de su equipo de fútbol y lucía una camiseta con el dorsal del jugador de moda—. ¿No te da vergüenza salir así a la calle —e hizo sonar un claxon que imitaba el himno de su equipo.

Pese a lo irónico de que fuera un personaje así el que me llamara la atención, he de confesar que no estaba del todo cómodo haciendo cola en el cine con una larga barba postiza, sombrero, bastón, y una pipa que en verdad era un pompero, ya que estaba intentando dejar de fumar. Sí, efectivamente, disfrazado del mago Gandalf estaba a punto de entrar a ver El Señor de los Anillos en pantalla grande; sí, efectivamente estaba acompañado de otros seres de la Tierra Media; sí, efectivamente, esos mismos seres me llamaron la atención por decir que estábamos “disfrazados” cuando lo que debería haber dicho es que estábamos “caracterizados”; y sí, efectivamente, tragué saliva, ocultando mi temor a que todo mi trabajo de los últimos meses se fuera el traste y dejaran de confiar en mí por mi desliz.

"Ese mismo día se cumplían seis meses desde que me introduje en la Sociedad Española Tolkieniana Oculta Al Ojo De Sauron (en adelante SETOAODS) con el objetivo de arrebatarles una redacción escolar del mismísimo J.R.R. Tolkien"

Y es que ese mismo día se cumplían seis meses desde que me introduje en la Sociedad Española Tolkieniana Oculta Al Ojo De Sauron (en adelante SETOAODS) con el objetivo de arrebatarles una redacción escolar del mismísimo J.R.R. Tolkien que tal asociación custodiaba en sus archivos. Multitud de ritos iniciáticos después, me hallaba allí, acompañado por las decenas de hobbits, nazgûl y orcos de todo a cien que ya empezábamos a ocupar la platea y yo, sibilinamente, pude sentarme al lado del iracundo presidente de la SETOAODS.

—Te has equivocado de disfraz —le susurré… En esta ocasión ese término no fue un lapsus linguae.

—No es un disfraz, es una caracterización —me respondió, y yo pude ver cómo estrujó un puñado de palomitas en su mano por no estrujarme el cuello.

—Has venido disfrazad… perdón —sonreí para mis adentros—… de un personaje que no va aparecer en esta película.

—Pero…—se atragantó con el refresco—. ¿Cómo te atreves a decir que no va a aparecer en esta adaptación?

—Pues porque ya no apareció en El Señor de los Anillos de Ralph Bakshi.

"Y así fue como ese diciembre de 2001 conseguí la primera redacción escolar de un famoso escritor"

—Pero —se le estaban hinchando las venas del cuello— ésta que vamos a ver hoy promete ser la adaptación definitiva de la sagrada trilogía.

—Te repito que por mucho que hoy vengas disf… caracterizado de Tom Bombadil, a ese insulso personaje que no aporta nada a la trama más que saltitos por el bosque y ridículas canciones no vas a verle hoy en la pantalla.

—¿Qué te apuestas, miserable? —sinceramente empezaban a preocuparme esas venas del cuello y que la onda expansiva que provocaría su explosión pudiera dañarme.

—Pues mira, si Peter Jackson ha introducido a Bombadil en la película, seré tu siervo durante el resto de mi vida, fiel a ti como lo fue Sam a Frodo; si yo llevo la razón me darás la redacción escolar de Tolkien que sé que custodiáis en la SETOAODS.

—¡Hecho!

Y así fue como ese diciembre de 2001 conseguí la primera redacción escolar de un famoso escritor, iniciando así una colección que, poco a poco, os voy mostrando en Divitos y literatos.

Mi tesoro…

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