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Toxic detective

Los héroes no existen. Usamos ese apelativo para aquellos que realizan acciones extraordinarias, muy a menudo obligados por las circunstancias. Todos hemos leído entrevistas a soldados que han logrado hazañas, pero ellos le quitan importancia, alegando que cumplían con su deber. En otras ocasiones los actos valerosos van de la mano con el instinto de supervivencia. Si a esa gente la invitamos a un par de copas tal vez nos confiese que le habría gustado estar en otro lugar, muy muy lejos de allí, y que las medallas se las llevase otro.

Cuando pensé en el germen de Toxic detective tenía clara esa premisa. No quería un policía, ni un superhombre, ni siquiera un detective de verdad. Buscaba una persona normal abrumada por los acontecimientos, sin habilidades especiales pero con mucha determinación para lograr su objetivo. Si una prueba como a la que se enfrenta el protagonista ya supone un reto casi imposible para cada uno de nosotros, imaginaos para alguien limitado por su propio cuerpo. Ahí es donde entra la Sensibilidad Química Múltiple.

La SQM es una enfermedad del siglo XXI. Aún a día de hoy se sigue investigando para conocer sus causas reales. Países como Japón o Dinamarca la integran en sus campos de estudio, pero la OMS todavía no se ha pronunciado al respecto. Consiste en una reacción excesiva a los tóxicos de los ambientes. Los enfermos aseguran que con oler una colonia pueden desmayarse. Para ellos la calle es el enemigo, deben salir con mascarillas y guantes, y cuanto más permanezcan expuestos más enfermos acaban, por lo que viven confinados en sus hogares. Como veis, la estética es muy similar a lo vivido estos meses de COVID-19.

"Con Toxic detective busco actualizar la figura del detective clásico a los nuevos tiempos. En lugar de gabardina lleva un chubasquero; cambiamos el revólver por una defensa eléctrica"

Hay quien pone en duda la existencia real del SQM y lo consideran todo un problema mental. Lo ignoro, no soy un experto. Pero si estamos acostumbrados a leer cómics de superhombres que vuelan o que lanzan rayos por los ojos, ¿por qué no uno sobre gente real, sea cual sea el motivo de su situación? Esas personas están aisladas a varios niveles, apenas pueden salir de sus casas y la angustia es parte de su vida cotidiana. Yo quería contar esa historia, darle visibilidad a esos que nunca vemos y, al mismo tiempo, contar una historia de acción. Aquí el enfermo no es la víctima, sino el protagonista. El héroe.

Con Toxic detective busco actualizar la figura del detective clásico a los nuevos tiempos. En lugar de gabardina lleva un chubasquero; capucha en vez de sombrero; cambiamos el revólver por una defensa eléctrica. La trama sigue bebiendo de las viejas leyendas de caballeros andantes, de vaqueros solitarios que cabalgan hacia la puesta de sol, de Holmes tocando el violín en la soledad de su estudio. La misma base, distinto enfoque.

Suelo decir que siempre intento salir de mi zona de confort, que debería hacer una saga de novelas y dejarme de experimentos. Tras años como escritor de género negro, el cuerpo me pedía este cambio. Por suerte, estoy acompañado por Sergio Carrera, increíble dibujante argentino que ha trabajado para editoriales como Image, Boom o DC. Gran culpa de esta visión neonoir de Toxic detective la tienen sus ilustraciones repletas de claroscuros. Solo hace falta ver las imágenes que acompañan este texto para darse cuenta de su nivel.

"Los héroes son aquellas personas normales capaces de realizar cosas extraordinarias, como convertir una idea loca que solo existía en mi cabeza en un cómic de género negro"

Tras contaros todo esto, quizá os sorprenda saber que esta obra, Toxic detective, es un cómic que no existe. Ahora mismo hay una campaña activa de crowdfunding para lograr su financiación. Para quien no conozca esta modalidad, se trata de una forma de mecenazgo individual donde cada persona interesada realiza una “precompra” de un ejemplar y, si se obtiene la cantidad suficiente, el cómic será una realidad. Si no es así, el dinero será devuelto por la propia web. La principal ventaja es que, además del propio cómic, hay una serie de recompensas exclusivas que se podrán obtener por tiempo limitado. La buena noticia es que en apenas 48 horas se recaudó más del 70% del objetivo, así que la estadística nos dice que casi con toda probabilidad Toxic detective acabará en vuestras manos dentro de muy poco. Como creador, solo tengo palabras de agradecimiento para todos los que estáis colaborando. Si alguno está interesado, el link es el siguiente en Verkami.

Llevo años leyendo cómics y para mí este es un proyecto muy personal. Es, con diferencia, lo más ilusionante que he hecho nunca. Y será una realidad gracias a todos esos mecenas que están apoyando el proyecto de forma tan entusiasta. Como decía al principio, los héroes son aquellas personas normales capaces de realizar cosas extraordinarias, como convertir una idea loca que solo existía en mi cabeza en un cómic de género negro. Eso también es una hazaña.

 

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