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Un funeral vikingo

El misterio del Agua Azul (Beau Geste) es uno de los clásicos de Sergio Vila-Sanjuán. Con motivo de la nueva publicación por Zenda Aventuras de esta novela recuperamos las palabras que el escritor y periodista dedicó a la obra de Percival Christopher Wren en su libro Código best seller.

Fue el zafiro Agua Azul, robado en Brandon Abbas, el desencadenante de una acción que llevaría a tres jóvenes ingleses de clase alta, tres apuestos y románticos hermanos llamados Miguel, Digby y Juan, hasta el fuente de Tinderneuf en el Sudán francés, anclado en el inhóspito desierto y rodeado por nutridos contingentes de árabes aguerridos y poco proclives a someterse a los supuestos beneficios del proceso colonizador occidental.

Beau Geste es el gran clásico sobre la Legión Extranjera, ese cuerpo militar donde cualquier ciudadano del mundo puede apuntarse, borrar su pasado y, si supera un periodo de cinco años, solicitar la nacionalidad francesa. Un cuerpo al que la leyenda romántica pintaba como integrado por delincuentes internacionales que se acercaban a la oficina de reclutamiento para burlar a la policía que seguía sus pasos y esquivar la cárcel gracias a la protección del uniforme legionario.

"Beau Geste es el gran clásico sobre la Legión Extranjera, ese cuerpo militar donde cualquier ciudadano del mundo puede apuntarse, borrar su pasado y, si supera un periodo de cinco años, solicitar la nacionalidad francesa"

En realidad lo nutrían principalmente hombres de extracción humilde de variados países que simplemente escapaban del hambre y la miseria y buscaban, aun en las durísimas condiciones que la Legion ofrecía, un futuro mejor. Pero en cualquier caso el mito de un cuerpo de hombres donde cualquier pasado puede borrarse, y el que ingresa resurgir sin culpa, tiene una fuerza innegable.

Beau Geste es el gran clásico narrativo sobre la Legión Extranjera porque por encima de otras novelas sobre el tema como Bajo dos banderas, de Ouïda, o La bandera de Pierre Mac Orlan, en ella P. C. Wren consiguió cincelar este arquetipo literario. El bello gesto (beau geste) que el título plantea y que es a la vez el arrojado Miguel Geste que la protagoniza y el “hermoso gesto”, que su tía Patricia Silvers, lady Brandon, le reconoce al final de la novela, se ha convertido en un símbolo universal de sacrificio romántico y marca en la novela de aventuras coloniales un hito similar al de Las cuatro plumas de A. E. W. Mason, también creador de un arquetipo, en este caso denotativo de la falsa acusación por cobardía.

Pero mientras la novela de Mason deja finalmente un regusto bastante descreído respecto a los valores del coraje y de la entrega, en Beau Geste no hay duda al respecto: la valentía constituye para el autor el valor supremo. Sobre todo si va acompañada de entrega altruista, pero incluso cuando esta falla, los valientes, aunque sean unos canallas, son individuos muy dignos de respeto para el autor de la novela. Ese coraje y el amor a la aventura por sí misma constituyen el —algo alocado— núcleo moral del terceto protagonista.

La estructura narrativa de Beau Geste presenta una cierta sofisticación. La primera parte, La historia del mayor Enrique de Beaujolais, comienza como una larga conversacion entre dos oficiales, un francés y un inglés, dos viejos conocidos que regresan de Nigeria a Europa utilizando una agotadora sucesión de transportes terrestres y marítimos. En el transcurso de este “lento regreso”, el francés da cuenta al inglés del misterio que empapó su última misión de asistencia a un fuerte rodeado, que encontró lleno de cadaveres —entre ellos el del suboficial al frente, muerto de un bayonetazo, y cuyo rifle había desaparecido—, y sin ningún superviviente pese a que los árabes no lo habían hollado. En la mano cerrada de uno de los cadáveres, un sobre con una nota dirigida al jefe de policía de Scotland Yard en la que el firmante se reconocía culpable del robo del Agua Azul, uno de los zafiros más bellos y valiosos del mundo. Será al oficial inglés a quien corresponda llevar la nota a la gran mansión rural de Brandon Abbas, en el corazón de la Gran Bretaña…

"Tras remontar el tiempo para relatar la educación de los tres hermanos, llegamos al momento crucial de la desaparición de la joya en una clásica situación de habitación cerrada"

La segunda parte de la novela, El misterio del Agua Azul, viene relatada por Juan, el menor de los hermanos Geste, quienes habiendo perdido a sus padres han sido educados por la hermosa Patricia Rivers, casada con el malvado y despótico lord Brandon, en la mansión familiar. Tras remontar el tiempo para relatar la educación de los tres hermanos, llegamos al momento crucial de la desaparición de la joya en una clásica situación de “habitación cerrada”. Los tres hermanos se confiesan responsables y por separado viajan a París, donde se alistan en la Legión Extranjera. De allí marchan al Sahara francés, donde entre la poesía de las noches estrelladas y el exotismo de las ciudades del desierto topan con el cafard, esa especial forma de locura que aturde a los legionarios; sufren la brutalidad del oficial Lejeune y finalmente se ven sumidos en la preparación de una revuelta que obliga a todos los ocupantes del fuerte a tomar partido.

La narración de Juan Geste acaba también con el regreso a Brandon Abbas, y la explicación, a través de una segunda carta y apoyándose en la noción de “funeral vikingo”, de los dos enigmas que el mayor Enrique de Beaujolais planteaba en la primera parte: quien y por qué hizo desaparecer el Agua Azul y que ocurrió en el fuerte de Tinderneuf, enigmas que por supuesto no revelaremos aquí.

El militar y escritor británico Percival Cristopher Wren (1885-1941) sabía de lo que hablaba, tras un servicio de varios años en la Legión Extranjera antes de engrosar las filas de los public servants de la Corona en Bombay. El inmenso éxito de Beau Geste le llevó a continuar la serie legionaria en Beau Sabreur (1926) y Beau Ideal (1928).

Del libro Código best seller, Temas de Hoy, 2011

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