El hijo de Almudena Grandes irrumpe con su propia voz en la narrativa fantástica española con la primera entrega de una duología que combina la investigación propia del noir, la tensión del thriller y la imaginación del grimdark.
En este making of Mauro Caffaratto Grandes explica cómo escribió El sauce oscuro (Minotauro).
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Hay, en el Sauce Oscuro, un doble origen: uno, del mundo de Elenda, pensado en origen para jugar una partida de rol, y otro, de la novela en sí, posterior, cuando, juntando las historias que había ido confeccionando para darle vida, fui plenamente consciente de que podía tener el inicio de una novela entre manos.
Para darle vida y coherencia a este mundo, escribí una serie de documentos sobre las facciones, la historia de este mundo de Elenda y sobre el sistema de magia. También algunos cuentos; el personaje de Kendarian, Hermano de Control, el protagonista de El Sauce Oscuro, surgió de esos primeros esfuerzos. No los escribí con voluntad de publicarlos, sino para que me sirvieran a mí mismo de referencia; por aquel entonces, como digo, todavía no estaba —o no sabía que estaba, pensándolo en retrospectiva— empezando a escribir una novela.
Y un día, algo encajó dentro de mi cerebro y me di cuenta de que tenía material de sobra para escribir esa novela en la que nunca había pensado, pero que siempre estuvo ahí, en algún pliegue oculto de mi mente. Y descubrí que, aunque no había pensado mucho en ello, era algo que siempre había querido hacer, algo que caía casi por su propio peso, tras años y años sumergiéndome en colecciones casi interminables de fantasía, como la Rueda del Tiempo o la saga de Geralt de Rivia, que tanto han significado para mí.
Dicen que hay escritores brújula y escritores mapa; yo, al menos en lo que atañe a El Sauce Oscuro, he sido un escritor borracho. En esas noches de juventud, a veces madrugadas, en las que tienes que volver a casa beodo desde un barrio lejano y ya no hay transporte público a esas horas ni dinero para coger un taxi, no te queda más remedio que echar a andar, dando tumbos, y poner un pie delante del otro, con la idea torturándote dentro de la cabeza de que es imposible que consigas llegar. Pero das un paso, y otro, y luego otro, generalmente cada vez con menos tino, al tiempo que el cansancio y la ya incipiente resaca van haciendo mella, mirando los patrones del empedrado como si valieran algo, y de alguna manera, tras miles y miles de pasos, consigues llegar al portal de tu casa sin —si la dicha es buena— haberte cagado encima.
Y esa es la idea; escribes una página, y luego otra, y luego otra, y te das cuenta de que lo que llevas hecho es una puta mierda; empiezas otra vez, y algo de esa bazofia que has escrito antes se va decantando, y lo siguiente no es tan malo, pero sigue dando vergüenza ajena, así que lo vuelves a descartar. Pero un poquito de todo eso se ha quedado en el borde del cuenco, algo que brilla y que puede que llegue a cristalizar. Encajas tus notas, las tramas y los personajes, consigues hacer que parezca que detrás de la historia hay toda una enciclopedia sobre el mundo de Elenda que la sostiene, pero que está solamente en tu cabeza y que ni siquiera está definida del todo, y empiezas de nuevo sabiendo que esta vez no será la buena, pero que andará cerca.
Así que la siguiente vez son cincuenta páginas en vez de tres, luego son cien, y luego son quinientas, que también las tiras a la basura, claro, pero ahora ya has vuelto a casa desde ese bar de Vallecas un par de veces y, aunque la distancia es la misma, el camino siempre se hace más corto cuando ya lo conoces. Así que no hay ni mapa ni brújula, hay algo mucho más fácil de seguir: las huellas de tus mismos pasos. A veces, sobre un poco de tu propio vómito: esas páginas son las mejores.
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Autor: Mauro Caffaratto Grandes. Título: El sauce oscuro. Editorial: Minotauro. Venta: Todos tus libros.


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