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Zenda recomienda: Las cañadas oscuras, de Juan Gallego Benot

Zenda recomienda: Las cañadas oscuras, de Juan Gallego Benot

Jueves en Zenda. Jueves de poesía. Jueves, en este caso, de Las cañadas oscuras, el segundo poemario del autor sevillano Juan Gallego Benot (Sevilla, 1997), publicado por el sello editorial Letraversal. Acodado en un yo plenamente abierto al mundo —configurado en las diversas formas que adopta el , pero también en los espacios en los que este encuentro se hace posible—, Gallego Benot abre espacio para una ficción amorosa en un contexto de implacable especulación urbanística: en los márgenes de una ciudad que desposee a sus habitantes —al modo de un río que, en su violencia, se desborda y arrasa—, el poeta busca espacios todavía intactos en los que poder ser en común, enamorarse y dejarse invadir por la esperanza de un futuro fértil.

La propia editorial apunta, acerca del libro: «Este es un paseo por la margen de un río en obras. Entre escombros, bloques de pisos de lujo a medio construir y alfares en desuso, el protagonista de Las cañadas oscuras se encuentra con sus amantes en fiestas flamencas que se prolongan hasta el amanecer. Al cruzar el río de vuelta a casa, a veces se topa con la extrañeza de un territorio inestable y, otras, presencia el éxodo a las periferias, provocado por la especulación inmobiliaria y las inundaciones. Los poemas recorren estos hechos, entre lo histórico y lo imaginativo, para lograr una expresión verdaderamente urbana y contemporánea que reconoce el ritmo de la ciudad como la medida justa del verso».

También adelanta un fragmento de uno de sus poemas:

Habla el río:

Al principio mi deseo no tenía forma
y, tomándola, ennegreció
amplios olivares.

Vine a parar a esta ínsula extraña
huyendo de la materia,
un día hará cuatrocientos años,
y prometí mudar el cuerpo cada estación,
unas veces inundándome, otras sembrando mi materia
entre veredas puras.

Rama salicácea, estoica verdura sobre el manto repujado para el
hambre, ¿no es posible abandonarlo entre vosotras? Cada noche
aparece un hombre en la verdina
y ansioso lo recibo hasta mi desborde
(ya dirá la mañana de las culpas y los barros).

Y llegaste tú, auxilio,
raquítica niña de mi amparo,
manto de edificio en mis orillas,
sin saber, amor,
a qué turbia liquidez estaba consagrado,
cuánto había pasado aquella noche.

Tomé mi deseo y lo eché al polvo,
tiñendo la turba con virtudes secretas;
ahora eres dueña de un barro azul y moldeable,
ánfora y candado, fluido contenido en la morada.
Agua de mi agua resguardada, hija de mi cerámica para el líquido,
estirpe de mi hueco entre la gente.
Un día de estos, serás vacío para el vacío
en el espacio liberado entre mis islas.
A ti te perdono solamente.

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Autor: Juan Gallego Benot. TítuloLas cañadas oscurasEditorial: Letraversal. Venta: Todostuslibros, Amazon, Fnac y Casa del Libro.

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