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11 de julio de 1936: Pepe Mañas y su tío hablan sobre Franco y el Tercio

11 de julio de 1936: Pepe Mañas y su tío hablan sobre Franco y el Tercio

Para conmemorar el 90º aniversario de la Guerra Civil, José Ángel Mañas recrea en Zenda, día por día en esta sección, lo que aconteció en 1936, quizá el año más trascendental de toda la historia reciente de España.

Sábado, 11 de julio de 1936: Pepe mañas y su tío hablan sobre Franco y el Tercio

Antes de que pasemos a mesa, hábleme de Franco, tío José. ¿Qué se decía de él cuando usted estaba en Marruecos? Todo el mundo piensa que se va a sublevar. ¿Usted da crédito a los rumores?

—Para hablar de Franco, Pepe, hay que hablar primero de la Legión. No se entiende a Franco sin el Tercio. Ya sabrás que muchos de los que se alistan son asesinos y criminales, y el Tercio los hace peor. Te relato un caso. En mis tiempos siempre hubo quien pagaba para no ir al frente como soldado de cupo. Muchos llegaban con cartas de recomendación de diputados y obispos. En los cuartos de banderas se festejaba a los hijos de familias pudientes que, para librarse de ir al frente, pagaban vino y mujeres y mandaban a sus padres una lista de candidatos a futuros ascensos por méritos de guerra. A los legionarios eso les ofendía. Un día una compañía se negó a comer el rancho. El primero de la fila gritó, y perdona el lenguaje: «Estos hijos de puta de los expedicionarios beben champán con los oficiales mientras a nosotros nos dan de comer bazofia». Agarró y estampó la escudilla en el suelo. Ni corto ni perezoso, el oficial de guardia le pegó un tiro en la cabeza ahí mismo. Eso en cualquier otro cuerpo habría enfriado los ánimos. Pero no en el Tercio. Un segundo legionario se negó a coger su comida. El oficial, que no había guardado la pistola, con la misma sangre fría, lo dejó tieso y tendido junto al caldero. Un tercero titubeó, tendió su escudilla. Pero, como las miradas estaban clavadas en él, al cabo la tiró al suelo y también murió. El resto formaron para recibir el rancho y comieron en silencio, pero unos pocos días después los tres oficiales de esa compañía, durante una campaña, murieron tiroteados por la espalda. Así son los legionarios, Pepe.

"Hay oficiales que se ganan un tiro en la nuca, y más de un legionario quiso dárselo a Franco, pero les daba miedo de que volviera la cabeza y los viera apuntarle. Y eso que Franco cabalgaba al frente, a la cabeza de todos"

—Tienen fama de gente dura.

—Son la parte sucia de la guerra de Marruecos. La Legión se pone a la par con los rifeños. Si ellos cortan testículos a los prisioneros y se los atan en la boca para que se asfixien, los legionarios hacen lo mismo, y de paso les cortan la cabeza y adornan el parapeto con ellas. Eso lo vi yo con mis propios ojos; no son leyendas. Es una manada de animales. Por algo son el cuerpo más temido del Ejército.

—¿Y Franco?

—Franco fue lugarteniente del fundador del Tercio, el teniente coronel Millán Astray, y uno de sus primeros jefes, el más admirado. De la Primera Bandera, fue el único que salió con vida, siendo comandante. Si la Legión es como un presidio donde sobreviven los más duros, Franco se convirtió en su amo. Todos le odian, pero le respetan y temen. Hay oficiales que se ganan un tiro en la nuca, y más de un legionario quiso dárselo a Franco, pero les daba miedo de que volviera la cabeza y los viera apuntarle. Y eso que Franco cabalgaba al frente, a la cabeza de todos, completamente derecho, cuando muchos no despegaban los morros del suelo, por lo espesas que pasaban las balas. Todos esperaban que le agujerearan. Encima, era un maniático de la disciplina. No toleraba que nadie llevara el equipo incompleto, o que estuvieran los fusiles sucios. Y, sobre todo, un solitario, que no se emborrachaba con los demás oficiales y los trataba igual que a sus subordinados. Muchos deseaban su muerte, ya digo. Pero no solo no murió, sino que modeló la Legión a su imagen y semejanza, y la convirtió en un estado dentro del Estado. Un ejército dentro del Ejército donde todos se creen una raza aparte, Pepe, y donde todos le recuerdan y están deseando que vuelva para ponerse al frente de la sublevación que se prepara.

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