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15 de mayo de 1936: Sobre el carlismo

15 de mayo de 1936: Sobre el carlismo

Para conmemorar el 90º aniversario de la Guerra Civil, José Ángel Mañas recrea en Zenda, día por día en esta sección, lo que aconteció en 1936, quizá el año más trascendental de toda la historia reciente de España.

Viernes, 15 de mayo de 1936: Sobre el carlismo

A poquito que uno profundiza en el conocimiento de la época, lo que queda claro es que hay todavía aspectos de la Guerra Civil que se suelen obviar, y desde luego la influencia del carlismo es uno de los evidentes. A lo mejor por su carácter tan local o por el hecho de que a partir de cierto momento la que fuera la fuerza motriz de los conflictos armados del XIX se desintegra, al converger en la figura de Juan, el hijo de Alfonso XIII, las dos ramas que se disputaron la legitimidad dinástica durante cien años.

Fue precisamente en 1836, en tiempos de Larra, cuando arrancó la primera guerra carlista. El conflicto se reeditó en dos ocasiones más y marcó al Ejército y a la sociedad en su conjunto. Su importancia en el alzamiento, sobre todo al principio, cuando se montó la alianza contra natura con el general Mola, fue tal que en ciertos sentidos se puede considerar la guerra de Franco como la cuarta guerra carlista de la historia de España.

Para quienes no conozcáis la historia del carlismo os recuerdo que el conflicto dinástico data del advenimiento de la reina Isabel II. Es entonces cuando su tío Carlos, no reconociendo la legitimidad de la abolición de la Ley Sálica, reclama para sí el trono y aglutina a las fuerzas reaccionarias que pronto serán todos los foralistas en diferentes regiones pero especialmente en el País Vasco. Por el contrario, los isabelinos serán siempre liberales de tradición progresista.

"Sobrevolando rápidamente la genealogía carlista, veréis que cada una de las guerras civiles coincide con un nuevo Carlos"

Sobrevolando rápidamente la genealogía carlista, veréis que cada una de las guerras civiles coincide con un nuevo Carlos. La primera, la más importante, con Carlos V. La segunda, en la década de los cuarenta, Carlos VI. La tercera, en los setenta, Carlos VII.

En 1909 la sucesión carlista recae en Jaime III y el movimiento empieza a ser llamado tradicionalista. Para entonces se ha escindido del tronco principal esa rama extremista del nacionalismo vasco que es el PNV de Sabino Arana, que en adelante tildará al partido madre de españolista.

Y con la muerte de Jaime, en 1931, pasa la sucesión legitimista a manos de Alfonso Carlos, hermano de Carlos VII, de ochenta y dos años, llegando muy debilitado el movimiento a los tiempos de la República. Con Alfonso Carlos I se crea la Junta Suprema que pronto controlará el conde de Rodezno. Es una fase de reactivación y expansión donde destacó rápidamente Fal Conde. Con él y Rodezno empezó el viraje del tradicionalismo hacia el centralismo y el españolismo, que los llevaría a enemistarse con la Lliga Regionalista de Cambó, tras oponerse finalmente al Estatuto de Cataluña, que en un principio apoyaron.

En cuanto a la cuestión dinástica, ya en tiempos de Jaime este empezó a buscar un pacto con Alfonso XIII para unir las dos ramas dinásticas en la figura del hijo de Alfonso, Juan de Borbón (futuro padre de Juan Carlos I), a cambio de reconocer a Alfonso Carlos como jefe de la familia, política que propugnaba el conde de Rodezno.

Sin embargo, cuando Alfonso Carlos suprimió la Junta y designó a mediados de mayo del 34 a Fal Conde como secretario general de la Comunión, este bloqueó la política de acercamiento a los alfonsinos y empezó, a raíz de los sucesos revolucionarios de octubre de 1934, a llevar una política conspirativa y de acción directa contra la República que implicará, entre otras cosas, la reorganización del Requeté. Así están las cosas el quince de mayo de 1936.

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Aguijón
Aguijón
1 mes hace

Cálzame las alpargatas
Tráeme la boina
Carga el fusil…
Que voy a matar más “guiris”
Que flores tienen Mayo y Abril…

Y quien realmente unió las dinastías fue el hijo de Juan, Juan Carlos que fue rey con el beneplácito de los que lucharon en los gloriosos tercios del Requeté.
Una rama, escondida, incluso formó parte de IU.

Saludos señor Mañas, llamar a la guerra civil cuarta guerra Carlista quizá sea exagerado, perro llamarla guerra de Franco lo es mucho más.

Luis
Luis
30 ddís hace
Responder a  Aguijón

Juan Carlos odia a los carlistas porque cuando fue príncipe designado por Franco muchos voluntarios de la Comunión Tradicionalista le buscaban en actos públicos para abuchearlo e insultarlo.
El artículo no está mal, pero patina mucho por desconocimiento de la causa carlista.

Aguijón
Aguijón
29 ddís hace
Responder a  Luis

Siendo Príncipe le ocurrieron muchas cosas, tiene usted razón, entre ellas, estando de maniobras en Ezcaray, le visitaron para saludarle y apoyarle alcaldes de orientación Carlista y antiguos veteranos del Requeté.
Ya siendo Rey visitó muy pronto La Rioja y en San Millán muchos de los que entonces le saludaron siendo Príncipe volvieron a hacerlo.
Pero cada cual cuenta la feria según le fue y puede que en otros lugares no fuese así.
Saludos.

Godie
Godie
30 ddís hace

Lamento la poca idea del articulista. Ni la primera guerra carlista empezó en 1836 (sino en 1833), ni el carlismo empezó a “llamarse tradicionalista” con Jaime III, ni el separatista y racista PNV fue una escisión del carlismo ni fue su “partido madre” ( error impropio de quien quiera ser mínimamente riguroso), ni durante la republica hubo un “giro centralista” (de dónde se habrá sacado semejante estupidez, el carlismo fue siempre foralista, evidentemente no estatutista), ni “giro españolista” (sencillamente porque el carlismo siempre fue españolista), ni de ninguna manera la legitimidad monarquica recayó en juan de Borbón (alias juan tres palos) puesto que era heredero directo de la dinastía usurpadora ( y por lo tanto estaba inmediatamente excluido) y porque era liberal y no tradicionalista.
En definitiva un churro de artículo carente de la más mínima idea . Debería darle vergüenza.

John P. Herra
John P. Herra
28 ddís hace

Es curioso que las comarcas más carlistas en los años treinta son hoy las más nacionalistas.

Panclaste
Panclaste
26 ddís hace

‘Requetés: Seres bajos, morenos, peludos, con cresta roja, que reunidos en manadas y aullando ‘rediós’, atacan al hombre’
Ignacio de Ynza y Gómez de Arteche, comunicación personal.
Las guerras ‘carlistas’ fueron unas más de las consecuencias del gusto por la sangre de los condottieri Borbón.
Cuius regio, eius est religio.
Son hostiles a los españoles, no tienen otra lealtad que el poder y el dinero.
Sus amigotes, los elementos invasivos que les trajeron, paniaguados, tiralevitas, mamporreros, no guardan memoria, guardan ‘rencor histórico’
Desarticulamos un complot liberal en Mallorca, desarticularemos este estado Q3Lux.
La huida reduciría sus padecimientos.
Prou, basta!