Inicio > Historia > 1936 día a día > 22 de mayo de 1936: Conferencia de Malraux

22 de mayo de 1936: Conferencia de Malraux

22 de mayo de 1936: Conferencia de Malraux

Para conmemorar el 90º aniversario de la Guerra Civil, José Ángel Mañas recrea en Zenda, día por día en esta sección, lo que aconteció en 1936, quizá el año más trascendental de toda la historia reciente de España.

Viernes, 22 de mayo de 1936: Conferencia de Malraux

El Ateneo de la calle del Prado fue fundado por los liberales románticos de principios del siglo XIX, de vuelta, muchos, del exilio en Londres. Era una suerte de remedo carpetovetónico de clubes ingleses adaptado a los horarios y costumbres locales. Su fachada, estrecha, se apretaba entre dos edificios vecinos. El estilo neogriego le venía bien a una institución heredera también, por afrancesamiento, de las sociedades dieciochescas ilustradas.

Por dentro estaba poco iluminado y su espacio más característico era la Galería de los Retratos, al fondo del vestíbulo: una antesala de techo alto llena de polvorientos retratos de ateneístas famosos. Echegaray, Joaquín Costa, Larra, Galdós o la Pardo Bazán se codeaban con personajes más modernos como Ramón y Cajal o el propio Azaña.

Los retratos tenían algo de fantasmal y Pepe Mañas apenas se fijó en ellos. Él había utilizado alguna vez, en su momento, la biblioteca, en el piso de arriba. Una sala donde las pantallas verdes filtraban la luz de las lámparas sobre unos pupitres atestados de libros y donde junto a los lomos encuadernados en los estantes, al lado de la entrada, había una lista, larga, de «los señores socios que deben más de seis cuotas», clavada en un panel. Era donde se había construido, en tiempos, su cultura el presidente Azaña. Pero hoy Mañas se quedaba abajo, en el salón de actos.

"Las sociedades fascistas, por esencia totalitarias, desembocan fatalmente en la guerra. En cambio, la civilización socialista se basa en la paz. Nuestros valores son universales; los de los fascistas, nacionalistas, particulares"

—Está ya a punto de terminar —dijo un bedel, en la puerta—. Pase, pero procure no hacer ruido al entrar.

Pepe Mañas se aposentó discretamente en la última fila. Al salón lo decoraban escenas alegóricas de las civilizaciones griega, cristiana y árabe. Pero el público que lo abarrotaba solo estaba pendiente del famoso novelista a quien iba traduciendo un hombre bajito y con gafas, Jean Cassou, escritor francés de origen vasco. Malraux, a su manera sincopada, martilleaba sus pensamientos, pasando rápidamente de uno a otro. A su lado, el hombrecillo de las gafas traducía con diligencia.

—Yo no he venido aquí solamente a exponer ideas, sino que más allá de los temas que haya tratado, el rol de la cultura, el pensamiento estético de Marx, la libertad del artista, el nacimiento de una nueva sociedad en la URSS o la victoria del Frente Popular en nuestros países, lo que subyace a todo y lo que nos obsesiona a mí y a muchos escritores es el peligro que representa el ascenso del fascismo. Un fascismo cuya característica principal es la militarisation intégrale de l’homme, de tous les hommes, la militarización integral de todos los hombres. Por ello las sociedades fascistas, por esencia totalitarias, desembocan fatalmente en la guerra. En cambio, la civilización socialista se basa en la paz. Nuestros valores son universales; los de los fascistas, nacionalistas, particulares. No solo yo, sino todos los intelectuales comprometidos del mundo aceptamos ligar nuestra suerte como militantes a la de las masas populares. Mon accord avec les partis prolétaires est total —redondeó, clavando la vista en su auditorio.

El público aplaudió aquella última declaración que quedó sin traducir. A Mañas le sonaba el título de una de sus novelas. La condición humana. Buen título, aunque pretencioso. Pero lo que más llamaba la atención a los madrileños era otra cosa.

—¿Qué le pasa a este hombre? —preguntó el poeta Miguel Hernández, que estaba en la fila de delante—. ¿Por qué hace esos gestos? Parece que el brazo se le mueve solo.

—Son tics nerviosos —explicó Pepe Mañas—. Tiene lo que llaman el síndrome de Tourette…

Todas las entradas de 1936 día a día

0/5 (0 Puntuaciones. Valora este artículo, por favor)
Notificar por email
Notificar de
guest

0 Comentarios
Feedbacks en línea
Ver todos los comentarios