Inicio > Historia > 1936 día a día > 23 de mayo de 1936: Hablan José Díaz y Enrique Líster

23 de mayo de 1936: Hablan José Díaz y Enrique Líster

23 de mayo de 1936: Hablan José Díaz y Enrique Líster

Para conmemorar el 90º aniversario de la Guerra Civil, José Ángel Mañas recrea en Zenda, día por día en esta sección, lo que aconteció en 1936, quizá el año más trascendental de toda la historia reciente de España.

Sábado, 23 de mayo de 1936: Hablan José Díaz y Enrique Líster

Bueno, pues aquí estamos tanto la camarada Pasionaria y yo, como el camarada Carrillo, jefe de las Juventudes Socialistas Unificadas que engloba las antiguas Juventudes Comunistas, y el camarada Líster, que además de ser el responsable de instruir a las milicias, es también el presidente de esta conferencia.

José Díaz se volvió hacia el militante gallego. Líster se había puesto a la cabeza del equipo de mujeres y hombres encargados de asegurar el contacto con simpatizantes de los cuarteles. Su misión era transmitir instrucciones a los comités, recogiendo de paso informaciones de dentro del ejército. Delante tenían a una treintena de cabos y militares afiliados. Estaban en una casa deshabitada del paseo de las Delicias que iba a ser derribada. La reunión había sido cuidadosamente organizada y se facilitó ropa de calle a los soldados. Un par de pucheros de cocido esperaban a un lado. La idea era que no hubiera necesidad de salir.

"Asistimos a una polarización enorme de fuerzas y estamos en vísperas de combates en los que el ejército será clave"

—Como sabéis, camaradas —continuó José Díaz—, en agosto del año pasado se celebró el Séptimo Congreso de la Internacional Comunista en el que Jorge Dimitrov presentó su informe. La camarada Pasionaria y yo estábamos presentes cuando se aprobó la política de alianzas con todo partido susceptible de unirse en un frente antifascista. Desde entonces, el Frente Popular ha triunfado electoralmente y cumple su promesa de liberar a los presos de la revolución de Asturias. Eso está bien. Pero es un hecho que asistimos a un nuevo reagrupamiento de un enemigo dispuesto a todo para cortar nuestras conquistas. En efecto, asistimos a una polarización enorme de fuerzas y estamos en vísperas de combates en los que el ejército será clave. Por eso, camaradas, os hemos convocado de nuevo, como ya hizo el camarada Líster en enero, a quien cedo la palabra.

Todos eran conscientes del riesgo que corrían los militares. A todos se les trajo por separado en diferentes coches. A algunos les vendaron los ojos, dando vueltas y rodeos y hasta cambiando de transporte. Ninguno de los presentes sabía dónde estaban exactamente. La casa por dentro estaba cerrada y no se oía otro ruido del exterior que el normal de cualquier barrio. Volvía a llover esa mañana. En la conferencia había miembros de casi todas las guarniciones de Madrid.

—Muchas gracias, José. Solo quiero recordaros, camaradas, que la misión que tenéis encomendada es la de atraer a los soldados a la política del Frente Popular. Hay que distribuir en los cuarteles información necesaria para que conozcan los abusos que cometen las autoridades militares y no se plieguen ciegamente a la disciplina. Si se sigue el trabajo de concienciación política del soldado, los fascistas no tendrán nada que hacer en la guarnición de Madrid y sus cantones.

"El prestigio de Líster, desde su regreso de Rusia, era inmenso. Hacía ya unos meses que, sin salir de la clandestinidad, recorría las guarniciones"

Todos asintieron.

El prestigio de Líster, desde su regreso de Rusia, era inmenso. Hacía ya unos meses que, sin salir de la clandestinidad, recorría las guarniciones de Segovia, Medina del Campo, Valladolid, Palencia, León, Astorga, las de Galicia y, a la vuelta, las de Zamora, Salamanca y Ávila. En todas partes quedó determinado el enlace, la persona encargada de la distribución de propaganda del partido. El Soldado Rojo era una revista que, además de informar, contenía ingeniosas octavillas ridiculizando a muchos jefes. Su influencia sobre los soldados era reconocida tanto por Calvo Sotelo, que denunciaba su labor subversiva, como por El Debate, que transcribía de vez en cuando fragmentos para alarmar a la opinión pública.

—Y debemos extremar nuestras precauciones —continuó Líster—, porque los fascistas rabian por descubrir a los responsables de esos folletos que aparecen en los cuarteles cada vez que un general importante pasa revista en uno. Es una prueba de que nuestra penetración en el ejército los tiene atemorizados y tenemos que seguir así, camaradas.

Todas las entradas de 1936 día a día

5/5 (1 Puntuación. Valora este artículo, por favor)
Notificar por email
Notificar de
guest

0 Comentarios
Feedbacks en línea
Ver todos los comentarios