Hay en este poemario una indagación sobre la verdad aséptica y despiadada que respiran los hospitales. Pero el libro no es el relato de una enfermedad, sino una declaración total de ese amor sin condiciones que explica la plenitud (y la precariedad) de lo humano.
En Zenda ofrecemos cinco poemas de La hija (Vaso Roto), de María García Zambrano.
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Preludio
La madre se atavía de coraza.
Camina recta con su cicatriz.
Clava madera en su casa flotante:
no penetre el antiséptico
no puedan derribar su fortaleza.
La madre come su ración de sol.
Orina religiosamente.
Clausura los resquicios por donde salta un cuerpo
a desaparecer.
Y canta.
Expresar el amor en el silencio.
Expresar el amor y no sentir dolor.
Detener la caída.
Sentir que es en el mar en donde cae
y él podrá curarla con su infinito
podrá sanar a la hija, traerla
envuelta en olas, espuma, y vida.
***
La escritura
Sea por alucinación
la oscura consecuencia de ser hambre
la lógica extensión de la desdicha
(palabras obedientes para mi sed y sus voces)
los verbos abandonan su orgánica firmeza
tan sólo signos marcando el límite
este dolor
el coto que resguarda mi animal de la locura.
***
Adentro
Quimera del desvelo
materia subversiva
dueña de lo invisible
futuro que despliega su luz en lo más hondo
es ésta mi promesa:
amor sin condiciones.
***
El deseo
LA MADRE: Sentirás mariposas.
Mi piel sólo siente tu gancho a la costilla
gritar que permanecen
tus ojos en un ring
donde otros se golpean más fuerte.
LA MADRE: Será un cosquilleo.
Pero está herido el día para tanta sonrisa
y das una patada que me encoge el costado
como forma de expresar también tu repudio
a todo lo que sabes ya por mi sangre.
—Ven preparada para plantar banderas.
Adolescentes mudos dejan de besarse
y miran en los bares el vaso medio roto.
LA MADRE: Es un milagro.
Nacer, vivir, querer, jugarse el corazón
de la desesperanza
en busca de ese cielo que quite todo el hambre
la noticia: el fin de esta guerra.
***
La existencia
Hay una hija para este corazón
ingrata lentitud de manos y costuras
para aquel daño antiguo, con su herrumbre
mística aurora del otoño.
Hay una hija.
Para el ojo de la noche en la noche.
La fe que espanta el frío.
Un pecho abierto ¿sin vacilaciones?
Hay una hija.
Para la madre que fue madre
estirpe que sostiene el miedo
venas que recorre la esperanza.
Hay una hija.
Para coser la muerte, su esqueleto,
y quebrar la broma del destino.
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Autora: María García Zambrano. Título: La hija. Editorial: Vaso Roto. Venta: Todos tus libros.
BIO
María García Zambrano nació en Elda, Alicante, en 1973. Es autora de los poemarios El sentido de este viaje, Menos miedo (Premio Carmen Conde y semifinalista del Premio Ausiàs March al mejor poemario de 2012), La hija y Diarios de la alegría. Sus versos aparecen en antologías y publicaciones españolas y latinoamericanas y han sido traducidos al rumano, portugués e italiano. En la actualidad trabaja como profesora de literatura en Madrid, colabora como crítica literaria e imparte seminarios de poesía en distintas instituciones. Forma parte de la Asociación Genialogías, que trabaja para la visibilización de las poetas.


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