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5 poemas de Memorias desde el valle, de Paula Calero Ostariz

5 poemas de Memorias desde el valle, de Paula Calero Ostariz

Este poemario es un retrato emocional de las estaciones. Anécdotas cuya realidad anida en la vivencia pura, expresadas con estructuras poéticas cuya limpieza oculta verdaderamente densas marañas de tejidos, tendones, piel y músculos en una vida asumida como hincada sobre el beato humus de la tierra.

En Zenda ofrecemos cinco poemas de Memorias desde el valle (Olifante), de Paula Calero Ostariz.

***

COMO EL ÁNADE EN LA LAGUNA

Cae la tarde del primer día de diciembre en la laguna
mansa y serena, inmutable a los gritos que,
algo más lejos, emiten las grullas descendiendo a las aguas
protectoras de los depredadores ilusos e ignorantes,
desdeñando a los espíritus ancestrales del agua
vigilantes del ciclo de las estaciones.
Otras aves van cubriendo las copas de los árboles.
Es allí, lugar detenido por el tiempo, en pausa aparente
como yo, en letargo que amenaza la soledad del invierno,
donde la pequeña ánade y yo nos entendemos.
Ella sabe que este sosiego es forzoso y tan necesario
como su recorrido vigilante por las aguas de la vida.
Quizá espere que despoje y arroje mis temores
adentrándome al agua para salir de ella desnuda
sin nada más que la seguridad del calor del sol en mi piel.
Un nuevo día, uno más que sentir y volar:
quizá espero que el último haz de luz desaparezca
en la estela de su reflejo
recoger la fuerza de la naturaleza y convertida en nereida
vivir sin miedos ni enfermedades
con el ritmo de las aguas que me vieron nacer.
Quizá la quimera del ¿y sí? se diluya y vuele al amanecer
impulsada por la ligereza de haber soltado los miedos al agua
que no son más que plumas hundiéndose en el fondo del lago.

***

COLA ROJA

La encontré tejiendo, con un ovillo de lana rodando
en su frío suelo de gres marmóreo.
Rojo
como la sangre densa o el vino añejo de la barrica del abuelo.
Imbebible
como fluye la sangre, llena de recuerdos dulces a uva madura
en la parra del otoño.
El ovillo rodaba con cada vuelta de punto rojo
sobre fondo blanco igual que el zorro de cola ahuecada
que veía tras el cristal de la cocina en la hora azul.
Nevaba fuera, capté su mirada un instante,
no me pidió permiso para entrar en el pequeño jardín
ni tampoco era yo quién para dárselo.
Su familia vivía en estas tierras mucho antes que la mía,
así decían sus andares de un territorio suyo en el tiempo.
Y aunque no fuese cierto, esa tierra le pertenecía.
Parpadeé: sus huellas finas sobre manto blanco.
Las retuve lo que dura otro parpadeo hasta que la nieve,
cómplice, las cubriese, y solo yo supiera de su existencia
hasta que el ovillo se desvaneciera.
La prenda roja, para el zorro rojo
en el valle del Alerce Rojo.

***

TRES

Tres vueltas para las tres hilanderas,
tres plantas para ahuyentar las penas,
tres veces te llamo: serena.

***

FRÍA SOLEDAD

¿Cómo se rompen los miedos
si todas las hojas que caían lentamente han desaparecido?
¿Cómo los lanzo al vacío
si las ramas no son capaces de sostener su peso?
Cuerpo arropado de moho, humedad,
aterrado en la fría soledad del invierno.

***

ENTRAÑAS

Buscaba el silbido de los carrizos
en la orilla del agua mansa para no escuchar el silencio.
Callaba para sentir el viento del valle arremolinarse
en mis entrañas
como una tormenta a punto de estallar y
era consciente de que, si estallaba, no habría vuelta atrás.
El grito sería tan profundo, tan intenso,
que quebraría los árboles que me daban vida,
mataría a los roedores cuyo calor en su refugio invernal
sentía bajo tierra,
haría caer las aves y ¿qué sería de mí sin ellas?
Avancé hasta la oquedad donde solía ver al zorro.
Lo supe, también me lo temía.
No había pisadas de jabalí ni el canto del verdecillo.
Me sentí romper, ellos sentían mi fuego.
Me dejé caer, junto a los longevos troncos postrados,
quizá con suerte solo me convirtiese en oquedad y corteza,
quizá con suerte mis lágrimas, como savia,
crearían un nuevo hogar donde creciese nueva vida,
vida que arrastrase algo de mí, de lo que fui.

—————————————

Autora: Paula Calero Ostariz. Título: Memorias desde el valle. Editorial: Olifante. Venta: Todos tus libros.

BIO

Paula Calero Ostariz, licenciada en Historia por la Universidad de Zaragoza, especializándose en las culturas antiguas, el folclore y los saberes tradicionales del mundo rural, que se van perdiendo, muy pronto se interesó por la fotografía y, junto al interés por la naturaleza y la escritura, que son una constante en su vida, mediante la unión de ambas, comparte en un blog y en redes sociales fotografías, artículos y poemas. Estudió fotografía en Spectrum Sotos, y diversos cursos en el Centro de Tecnologías Avanzadas (CTA), así como en los programas de Photoespaña, realizando algunos proyectos más intimistas junto a algunas exposiciones colectivas: en la Galería Spectrum Sotos; en el centro Joaquín Roncal, en Zaragoza; en la exposición Conjugar: III Art Festival de Albentosa, Teruel, y en la exposición El baile de la memoria, del taller impartido por Isabel Muñoz en el Pueblo Viejo de Belchite y presentada en su teatro. Fue primer premio del concurso de fotografía de la editorial Reino de Cordelia. Seleccionada para los visionados de Barbastro Foto en 2015. Portada de «Artes y Letras» del Heraldo de Aragón. Tiene publicados relatos sobre la Nuei buena en el Alto Aragón en el número uno de la revista Folclore for Resistance. Intentando encajar el tiempo con la creatividad, sufrió una enfermedad autoinmune en 2024 que ha supuesto una ruptura en su vida. Ahora toca recoger los pedazos y juntarlos poco a poco; de momento, de esa ruptura, como un rayo de esperanza, nace este inesperado poemario.

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JuanKarLostInZend
JuanKarLostInZend
14 horas hace

GRACIAS,
mañikªnade!!!
❣️