La autora superventas de cómic Raina Telgemeier, ganadora en cinco ocasiones del Premio Eisner, afirma que en EEUU “hay gente que siente que los cómics deberían prohibirse porque son como la comida basura y eso forma parte de la cultura estadounidense, muchos quieren controlar lo que la gente lee”.
Admite que vio con sorpresa cómo el Salón del Cómic de Valencia puso en primer plano la novela gráfica infantil, y las familias hacían largas colas para que sus hijos consiguieran su cómic firmado: “Me encantaría tener esto en EEUU. A día de hoy es impensable”.
Estos días en España, la autora norteamericana, que ha vendido más de cuatro millones de ejemplares en todo el mundo, recuerda que ella sufrió, en primera persona, la censura con Drama, una novela gráfica publicada en 2012 que fue prohibida en varios distritos educativos de EEUU por la inclusión de personajes LGTBQ+. Drama, como Sonríe, Hermanas o Coraje, es una novela autobiográfica: “En ella cuento mi historia y la de mis compañeros en la clase de Arte Dramático del Instituto. Es un tributo a los amigos de la adolescencia”.
Telgemeier considera que no hay que hacer caso “a quienes dicen que este tipo de cómic come el cerebro a sus lectores. Es muy triste que niños LGTBQ+ no puedan verse identificados en ninguna historia, al final sienten que sus historias no merecen ser contadas”.
La autora, que en España tiene publicados once títulos, todos con la editorial Maeva, se pregunta “quién puede decidir qué está bien y qué está mal” y admite que la cultura estadounidense de la prohibición lleva tiempo, no es solo de la Administración Trump.
No obstante, reconoce que con el actual Gobierno está habiendo un giro mayor que tiende a cuestionar todo lo que se sale de la norma: “Me parece muy triste. Vengo de una familia progresista que me ha inculcado ser como soy, y la Administración actual es justamente lo contrario. Esto, por desgracia, forma parte de la cultura norteamericana, donde muchos quieren controlar lo que la gente lee, porque piensan que los niños se puede corromper si se acercan a ese tipo de libros”.
La autora comenta que su punto fuerte son las historias sencillas, cercanas y profundamente humanas. “Escribo sobre mis recuerdos, y cuando llevo al cómic lo que viví de pequeña me percibo más poderosa, me comprendo mejor y me obligo a sentirme incómoda. A veces creo que me gusta ver sufrir a la pequeña Raina”.
Sobre el papel, dice, nunca es la heroína ni la villana. Y afirma que cuando muestra cómo era, también está enseñando a sus pequeños lectores otra perspectiva para ver el mundo.
Telgemeier no descarta hacer cómic para adultos, pero no está entre sus objetivos a medio plazo, ya que tiene contratos firmados con su editorial Scholastic, centrada en el cómic infantil y juvenil.
Sobre su nueva novela gráfica, la autora explica que la idea surgió en las firmas, cuando los niños le preguntaban cómo podían empezar a crear un cómic. La autora entró en contacto con el gran teórico Scott McCloud y ambos se unieron para hacer un libro en el que los creadores infantiles están invitados a dejar volar su imaginación. De hecho, ha sido tan buena la acogida del cómic que Telgemeier contempla, junto a McCloud, hacer una segunda parte del El club de los dibujantes.


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