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La misma niebla

En las tierras remotas, donde el lobo aún aúlla, vive Samuel Carvalho, que fuera antaño un niño salvaje y no termina de encajar del todo en el mundo de los hombres. Entre caminatas por los bosques, conversaciones fragmentadas y recuerdos dudosos, el narrador escucha los monólogos de Samuel y los entrelaza con estudios sobre otros niños ferales, la despoblación rural y la imposibilidad de domesticar lo salvaje.

En este making of David Muñoz Mateos explica cómo escribió Entre las hojas escondido (Muñeca infinita).

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Era el otoño de 2015 en la costa oeste de Irlanda. Una de esas noches de aguacero y vendaval que tanto nos gustaban porque, tras cerrar la librería de viejo en la que trabajábamos, encontrábamos prácticamente vacío el Neachtain, nuestro refugio preferido contra la meteorología atlántica. Volví a casa tras tomar varias pintas de Guinness y criticar a la fauna lectora de la ciudad. Al cruzar el río y emprender el camino embarrado que cruzaba la pradera junto al antiguo barrio de pescadores del Claddagh, pensé en Samuel. Vi un gesto conocido, el de un hombre que amarraba una barca bajo la lluvia, con la cabeza descubierta: una forma particular y poco eficiente de levantar las piernas para sacar los pies del fango. Al llegar a casa, apunté una frase en la libreta: «¿Es posible sentir envidia de quien ha fracasado en todo?».

"Lo busqué en las montañas nevadas de la sierra, en los brezales en los que pastaban las ciervas, en pueblos vacíos, en bares eternos, bajo las máscaras de los festivales invernales"

Así comenzó lo que sería una larga niebla. Una niebla muy precisa, con unos límites definidos: la biografía de un hombre salvaje criado en la Sierra de la Culebra, en la frontera despoblada entre Zamora y Portugal. Una investigación sobre la veracidad de los niños cimarrones, una novela sobre los estragos del sacrificio y de la culpa, un estudio sobre el regreso de la naturaleza a las tierras despobladas del oeste ibérico. La utopía de un colegio público para alumnos con necesidades educativas especiales. Que la ficción y la realidad se volvieran indistinguibles. Algunos meses después, regresé a España y me instalé en un pueblo de la comarca de Sanabria, cerca de Santa Cruz de los Cuérragos, la aldea semiabandonada donde un Samuel servicial disecaba animales, preparaba cebaderos en el monte y guiaba a los cazadores en las batidas y los ojeos.

"Como en ese aterrador relato de Washington Irving, abro los ojos, me despierto del sueño de escribir una novela y me doy cuenta de que ha pasado una década"

Dediqué cinco años a seguir su rastro. Lo busqué en las montañas nevadas de la sierra, en los brezales en los que pastaban las ciervas, en pueblos vacíos, en bares eternos, bajo las máscaras de los festivales invernales; lo perseguí como quien intenta que se le aparezca un lobo en la distancia, con esperanza improbable. En 2021, hice de nuevo las maletas y me mudé a París, donde pasé cinco años más buscándolo. Esta vez, en medio centenar de libros: en las historias de Victor de l’Aveyron, de Amala y Kamala, de Marie-Angélique; en los escritos sobre la psicología y la educación de los niños salvajes de Jean Itard, de Pinel, de Lucien Malson, de Serge Aroles, de Sánchez Ferlosio, de Gabriel Janer. Encerrado en una habitación mientras la sierra ardía.

Y ahora, como en ese aterrador relato de Washington Irving, abro los ojos, me despierto del sueño de escribir una novela y me doy cuenta de que ha pasado una década*. Mis amigas se han casado, se han divorciado; mis amigos han tenido hijos; algunos han aprobado o suspendido oposiciones y yo he terminado este libro, que, me parece, es la viva imagen de aquella niebla que divisé una noche junto a la desembocadura del río Corrib, contemplando la negrura del océano desde la pradera encharcada, por donde asomaban las focas y las tormentas. He querido transmitir esa confusión con la mayor claridad posible. Yo ya no soy el mismo, pero le he sido fiel.

Entre las hojas escondido, mi segunda novela, está ya en librerías. Una parte de mí espera que no podáis olvidar a Samuel.

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*El relato se llama “Rip Van Winkle” y esta frase es una exageración con propósitos promocionales, pero solo un poco.

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Autor: David Muñoz Mateos. Título: Entre las hojas escondido. Editorial: Muñeca infinita. Venta: Todos tus libros.

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