“La bandera que bordas temblará por las calles
entre el calor entero del pueblo de Granada.
Por ti la Libertad suspirada por todos
pisará tierra dura con anchos pies de plata.”
1831 y 1936. Drama en dos actos, Granada llora. Federico García Lorca fue ejecutado 95 años después que aquella Mariana Pineda tan admirada por él. Desde niño, el poeta escuchó hablar de esa mujer, elevada a categoría de mártir de la libertad. Ya entrado el siglo XX en las calles y plazas de Granada aún se escuchaba aquel romance infantil que la evocaba:
que a las piedras hacía llorar,
al ver que Mariana se muere en cadalso,
por no declarar!
En los años veinte de la pasada centuria, el de Fuente Vaqueros compone una obra de teatro sobre la heroína granadina, estrenada en el teatro Goya de Barcelona en junio de 1927. Margarita Xirgu encarnó a Mariana Pineda y un joven Salvador Dalí se encargó de los decorados. La estética vanguardista del catalán y el fuerte lirismo del drama provocaron desconcierto en parte de la crítica, pero en líneas generales la obra fue bien recibida. Hoy Mariana Pineda es considerado uno de los grandes dramas lorquianos. Sin embargo, el empeño por construir un drama en verso conllevó ciertos anacronismos y desemejanzas entre la figura histórica y el personaje creado por Lorca. La Mariana imaginada por el poeta antepone su faceta pasional y romántica a la de mujer política, convencida en sus principios liberales y dispuesta a dar la vida por ellos. Pero para perfilar estas diferencias, es necesario contextualizar la figura histórica.
En el siglo XIX la ciudad del Darro y el Genil se había convertido en un importante foco liberal. Andalucía fue, sin lugar a dudas, escenario destacadísimo de la lucha de los liberales por acabar con el Antiguo Régimen y promulgar una constitución. Si en Cádiz se proyecta el primer texto constitucional de nuestra historia en el marco de la guerra de Independencia, la localidad sevillana de Cabezas de San Juan será testigo del pronunciamiento militar de Rafael de Riego, que en 1820 trata de reimplantar aquella Constitución, derogada seis años atrás por Fernando VII. Cádiz, Málaga y la provincia hispalense se habían consolidado como epicentros del liberalismo andaluz, auténticos bastiones contra el despotismo fernandino. Tras la intervención de los Cien Mil Hijos de San Luis y la nueva restauración del absolutismo en 1823, la represión se recrudece y miles de liberales, entre ellos el propio Riego, lo pagan con la vida.
Será hacia mediados de la década de 1820 cuando Granada se convierta en uno de los núcleos liberales más destacados de España. Buena parte de las élites intelectuales de la ciudad repudiaban al monarca y se mostraban muy hostiles con las políticas de ministros como Francisco Tadeo Calomarde, quien desde la cartera de Justicia desató una represión extremadamente cruel contra los liberales. La agitación antiabsolutista y las noticias de planes de conspiración fraguados en Granada que llegaban a oídos de Calomarde, convencieron al ministro de la necesidad de enviar a un hombre de su confianza, Ramón Pedrosa, para mantener el orden en la indómita Granada. Pedrosa fue nombrado Alcalde del Crimen de la Chancillería granadina en 1825, e irá estrechando el cerco alrededor de los círculos liberales que conspiraban contra el monarca.
En el seno de dichos círculos se había movido con destreza una hermosa joven de origen acomodado, Mariana Pineda Muñoz. Con quince años Pineda había contraído matrimonio con un militar liberal, Manuel de Peralta y Valte, quien fallece tres años más tarde, dejando a Mariana viuda y con dos hijos a los dieciocho. Desde muy joven, la muchacha había colaborado en la causa liberal, realizando proselitismo y consiguiendo dinero o pasaportes falsos para quienes, objeto de la persecución absolutista, debían emigrar al extranjero o escapar de la justicia dentro del propio país.
En 1828 fue encarcelado en la prisión de la Chancillería un primo de Mariana, Fernando Álvarez de Sotomayor, sospechoso de estar planificando una conspiración constitucionalista. Cuando Pineda recibe noticia de que su primo había sido condenado a muerte, urde un asombroso plan para liberarlo. La perspicaz joven había visitado al reo en prisión y pudo contemplar cómo multitud de religiosos entraban diariamente para acompañar en sus últimos momentos a quienes iban a ser ajusticiados. Con encomiable destreza, Mariana facilitó la huida de Álvarez de Sotomayor introduciendo un hábito de capuchino y una barba postiza con la que el reo logró escapar y dirigirse a la casa de su prima, sita en la granadina calle del Águila. Mariana lo recibe con inmensa dicha, pero preocupada, le insta a buscar otro refugio.
Pocos minutos después de que Álvarez de Sotomayor abandonase el domicilio, los hombres de aquel temible Ramón Pedrosa se presentan allí. Mariana Pineda lleva unos meses en el radar del Alcalde del Crimen y sobre ella recaen ahora sospechas de colaboración en la huida de su primo. Corren por Granada rumores de que Pedrosa llevaba un tiempo enamorado de la joven, quien no le había correspondido. Despechado a la par que ansioso por asestar un golpe decisivo al entramado liberal de la ciudad, el Alcalde del Crimen está dispuesto a cualquier cosa por acabar con Mariana Pineda…


Excelente artículo don Arístides. El olvidado siglo XIX. Pocos se acuerdan ya de él. Hace muy poco de esto.
La década ominosa. De nuevo las tropas francesas en España. Los cien mil hijos de su madre. El paìs estuvo ocupado por ellas hasta 1928, mantenidas a cuerpo de rey, nunca mejor dicho, por obra y gracia de otro hijo de su madre.
Y luego dicen los posmodernos deconstructores que no existen los héroes. ¡Menuda heroína tenemos ahí! Una mujer con un par. Pero ahí estuvo el gran Lorca para recordarnoslo. Hoy, ya nadie se enfrenta a la tiranía.
Los felones siempre son de larga trayectoria, incluso después de muertos. El muy sinvergüenza nos dejó en herencia las tres guerras carlistas.
María Pineda, héroes olvidados. Seguro que sale algún gilipollas que dice que no existió y que fue un invento del liberalismo romántico del XIX y un mito nacionalista.
Saludos.