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5 poemas de Sinceramente, de Margaret Atwood

5 poemas de Sinceramente, de Margaret Atwood

En esta colección de poemas, Atwood reflexiona sobre la pérdida, el paso del tiempo, el envejecimiento y la memoria, sin renunciar al asombro, la renovación y la belleza de lo cotidiano. La poesía transita entre lo íntimo y lo mítico, con apariciones de sirenas, hombres lobo y sueños que amplifican el sentido simbólico de sus versos. También hay una fuerte presencia de la naturaleza, tanto en su esplendor como en su deterioro, que refleja una preocupación constante por la crisis ecológica.

En Zenda reproducimos cinco poemas de Sinceramente (Salamandra), de Margaret Atwood.

***

La Mujer de Hojalata recibe un masaje

Sobre la sábana de franela
en la postura de un hombre haciendo el muerto,
boca abajo. Las manos descienden,
ignoran la piel,
el xilófono de la columna,
esquivan los bultos y los lóbulos,
se dirigen al tejido profundo,

van a las pequeñas bisagras
que crujen como pequeñas ranas;
tañen las cuerdas de tripa
de los tensos tendones magullados.

Qué oxidada estoy,
qué cerrada, qué bloqueada.
Como una lata vieja de judías cocidas,
la Mujer de Hojalata olvidada bajo la lluvia.
El movimiento implica dolor.
Qué corroída.

¿Quién se quejaba
de no tener cerebro?
Algún espantapájaros de tela.

A mí, es el corazón:
ésa es la parte que me falta.
Antes deseaba uno:
un delicado cojín de seda roja
colgando de una cinta de sangre,
perfecto para clavar alfileres.
Pero he cambiado de opinión.
Los corazones duelen.

***

Traición

Cuando te topas con tu amante y tu amiga
desnudos en tu cama
hay cosas que podrían decirse.

Adiós no es una de ellas.
Nunca cierres esa puerta torpemente abierta,
se quedarán encerrados en esa habitación para siempre.

Pero ¿tenían que estar tan desnudos?
¿Tan poca clase?
¿Revolcándose como en un charco primaveral?

Las piernas demasiado largas, las cinturas demasiado gruesas,
las lorzas por aquí y por allá,
los mechones de pelo…

Sí, fue una traición,
pero no a ti.
Sólo a la idea que tenías

de ellos, con luz suave y mística,
con la nieve cayendo lentamente
y un atardecer malva de diciembre;

no ese destello torpe,
esa carne desparramada,
atrapada en el brillo de tu mirada.

***

Pluma

Las plumas cayeron a puñados.
Por el mero viento, la decoloración del sol, la guerra de
lechuzas,
algún asesino con una escopeta,

¿quién sabe?
Pero las encontré aquí en el césped:
piel desgarrada no sé de quién;

caligrafía de alas destrozadas,
restos de un dios que se derritió
demasiado cerca de la luna.

Una vez voló alto,
como todos lo hicimos.
Toda vida es un fracaso

en el último momento,
la hora de la sangre seca.
Pero nada, queremos creer,

se desperdicia, así que tomé una pluma de la matanza,
afilé y partí el cálamo,
busqué tinta,

y dibujé este poema
contigo, pájaro muerto.
Con tu vuelo agotado,

con tu pánico desvaneciéndose,
con tu mirada cayendo en espiral,
con tu noche.

*** 

¡Oh, niños!

¡Oh, niños!, ¿creceréis en un mundo sin pájaros?
¿Habrá grillos donde estéis?
¿Habrá margaritas?
Almejas, por lo menos.
Tal vez ni almejas.

Sabemos que habrá olas.
Éstas no necesitan mucha vida.
Una brisa, una tormenta, un ciclón.
Mareas, también. Piedras.
Las piedras son un consuelo.

Habrá puestas de sol, mientras haya polvo.
Habrá polvo.

¡Oh niños!, ¿creceréis en un mundo sin canciones?
¿Sin pinos, sin musgo?

¿Pasaréis la vida en una cueva,
una cueva sellada con una línea de oxígeno,
hasta que haya un corte de luz?
¿Se os quedarán los ojos en blanco como los ojos de clara de huevo
de los peces sin sol?
Allí dentro, ¿qué desearéis?

¡Oh, niños!, ¿creceréis en un mundo sin hielo?
¿Sin ratones, sin líquenes?

¡Oh, niños!, ¿creceréis?

***

Dentro

Desde fuera vemos un marchitamiento,
pero por dentro, como lo sienten
el corazón y el aliento y la piel interior, qué diferente,
qué vasto qué sereno qué parte de todo
qué oscuridad estrellada. Último aliento. Divino
tal vez. Tal vez alivio. Los amantes atrapados
y lacrados dentro de una caverna,
las voces alzadas en un último dueto flotante,
hasta que la pequeña luz de cera
se apaga. En fin, de todos modos
yo te sostuve la mano y tal vez
tú sostuviste la mía
mientras la piedra o el universo se cerraban
a tu alrededor.
Aunque no del mío. Yo sigo estando fuera.

*

© 2026, Penguin Random House Grupo Editorial

© 2026, Raquel Lanseros, por la traducción

—————————————

Autora: Margaret Atwood. Título: Sinceramente. Traducción: Raquel Lanseros. Editorial: Lumen. Venta: Todos tus libros.

BIO

Margaret Atwood (Ottawa, 1939) es una de las escritoras más prestigiosas del panorama internacional. Autora prolífica traducida a más de cuarenta idiomas, ha practicado todos los géneros literarios. Entre su amplia producción destacan las novelas Por último, el corazónAlias GraceEl cuento de la criadaLos testamentosOryx y CrakeEl año del DiluvioMaddaddamOjo de gato y El asesino ciego, las colecciones de relatos Nueve cuentos malvados y Perdidas en el bosque, los ensayos Penélope y las doce criadas y Cuestiones candentes y el libro de memorias Libro de mis vidas, todos ellos publicados por Salamandra. Ha recibido, entre otros, el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, el Governor General’s Award, la Orden de las Artes y las Letras, el Premio Booker (en dos ocasiones), el Premio Montale, el Premio Nelly Sachs, el Premio Giller, el Premio Literario de The National Arts Club, el Premio Internacional Franz Kafka y el Premio de la Paz del Gremio de Libreros Alemanes.

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